Rosa Blindada - Revista virtual Rosa Blindada - Revista virtual Rosa Blindada - Revista virtual Rosa Blindada - Revista virtual

 

SOÑÉ QUE ME HABÍA CONVERTIDO EN UN INSECTO HORRIBLE DE MUCHAS PATAS Y ANTENAS parecido a una cucaracha. Arrastrándome pude llegar hasta el escenario donde el maestro de ceremonias saludaba al público y me empeñé en subir en cuestión de segundos por el tubo del micrófono para decir unas palabras. Todo sucedió con la velocidad de un rayo por lo que no pude percatarme de la reacción inesperada del maestro de ceremonias a quien, sin querer, causé un sentimiento de repulsión insoportable, un susto asqueroso como suele provocarlo un animal rastrero que se alimenta de inmundicias. El discurso que pensaba dirigir al público era sobre la lectura de los honorables senadores o más bien sobre la función de la lectura en la formación integral de los políticos que conforman el senado de la República. Incluso llevaba un pedazo de servilleta con algunas notas sacadas de Sobre la lectura del maestro Zuleta. Pero cuando ensayaba el clásico uno dos tres probando, uno dos tres probando, el público salió corriendo del recinto y me dejó solo con el discurso entre las patas. Por la mitad de dicho discurso pensaba delatar la manera espantosa de escribir de los senadores, ese estilo agramatical que demuestra su predilección por los números o la ansiedad de obtener toda clase de títulos universitarios a costa del idioma de Cervantes. Reconozco que fracasé en este nuevo intento por compartir un par de ideas sobre la importancia de la venta de libros y la promoción de la lectura en el proyecto de abolición de la esclavitud de WhatsApp, Facebook y Twitter. Entonces el doctor De la Calle, ingeniero de la paz, recién elegido candidato del liberalismo, poeta nadaísta, entre otros epítetos, dijo que Colombia es el segundo país más inequitativo de América Latina, afirmación que fue desmentida categóricamente por el presidente Santos. Y después de anunciarse que De la Calle había ganado la consulta del Partido Liberal el domingo 20 de noviembre, la senadora Sofía Gaviria, en un acto de intolerancia, violencia, agresión y deslealtad en las filas del liberalismo, le dijo cínico a quien fuera vicepresidente de Samper, o como dice Wikipedia, al abogado, político y escritor colombiano. “Me parece escandaloso que una persona que pretenda gobernar a los colombianos sea tan cínico y excluya en la contienda a las mujeres y después diga que está en plan de darle a las mujeres el lugar que se merecen”, atacó la mujer de los numerosos títulos y escasa ortografía. Tan bonita y tan conservadora, la senadora “liberal”, como lo fue Uribe y hoy la senadora Viviane Morales, suele expresar con toda su furia un odio visceral a las Farc por los micrófonos de La Noche, RCN y NTN, que extiende al artífice de los acuerdos de paz en La Habana. Es el problema de seguir los pasos de un personaje bastante extraño como de Selby cuya teoría de la realidad como ilusión parece apropiada para mantener posiciones retardatarias desde la bancada liberal. En El tercer policía, la novela más aclamada de Flann O’Brien, el narrador presenta al personaje con las siguientes palabras:

Sea cual fuere la sensatez de las teorías de de Selby, existe probada evidencia que confirma que las defendió honestamente y que incluso formalizó varios intentos de llevarlas a la práctica. Durante su estancia en Inglaterra, le ocurrió que, estando en Bath, encontró necesario ir a Folkestone con urgencia: el modo de hacerlo fue todo menos convencional. En lugar de ir a la estación para informarse sobre el horario de los trenes, se encerró en una habitación de una casa de huéspedes con una serie de postales de las zonas que hubiera atravesado en aquel viaje, junto a una complicada disposición de relojes e instrumentos barométricos, y un aparato para regular la luz de gas conforme a la variable luz exterior. Lo que sucedió en aquella habitación o la manera exacta en que los relojes y los otros instrumentos fueron manipulados es algo que nadie sabrá nunca con certeza. Parece que de Selby salió de la habitación después de siete horas, convencido de que estaba en Folkestone y de que posiblemente había encontrado una fórmula para viajar que sería extremadamente desagradable para las compañías ferroviarias y navieras. No se tiene información acerca del impacto de su desilusión cuando se encontró todavía en los conocidos entornos de Bath, pero una autoridad relata que de Selby afirmó sin despeinarse haber ido a Folkestone y haber vuelto. Se hace referencia a un hombre (cuyo nombre no consta) que declaró haber visto realmente al sabio salir de un banco en Folkestone en la fecha pertinente.

 


ME HAN SUGERIDO QUE LE SIGA AL RASTRO A CONVERSAN DOS, el programa cultural de la Universidad del Valle. Esto me pasa por molestar tanto con el tema académico en esta sección de la revista. Es una tarea descomunal sopesar el esfuerzo de un grupo de profesores, intelectuales y escritores que buscan desde este particular programa exaltar la caleñidad y la vallecaucanidad. Ya hice mi trabajo y este es un modesto informe que comienza señalando las visitas del público a los videos subidos a Youtube, a veces 5, 7, 15 visitas, y otras veces, cuando el entrevistado es más conocido, 700, 1000, 1200, 1500 visitas, como en el caso de Alfredo Molano o William Ospina. Nunca antes había visto el programa, pese a que puede estar rondando los quince años, y me ha tocado dedicar muchas horas para ponerme al día y comprobar las tres hipótesis que sirvieron de derrotero. Son las siguientes: CONVERSAN DOS es el mejor programa formativo de la televisión colombiana, CONVERSAN DOS se ocupa del legado, el ancestro, la tradición, los orígenes (de ahí que el director y el segundo entrevistador pregunten al invitado ¿cómo comenzaste?, ¿dónde aprendiste?, ¿con quién andabas?, ¿cuáles fueron tus influencias?), CONVERSAN DOS es dirigido por especialistas de buen nivel que garantizan su calidad. En cuanto al método empleado y los resultados, les cuento que utilicé un software cualitativo robusto como apoyo del ingreso de datos y el procesamiento, de tal modo que seguí los protocolos de codificación, categorización, focalización, triangulación, generalización, etc., y realicé la validez y fiabilidad cualitativa de instrumentos, análisis y resultados. Se comprobaron las dos primeras hipótesis, quedando en suspenso la tercera. Al respecto, CONVERSAN DOS acierta la mayoría de las veces en la profundidad y el tono de la entrevista, pero en algunas ocasiones aparece como un programa ligero, por ejemplo, en la entrevista que le hicieron a Horacio Benavides y en otra que le hicieron al maestro Collazos. Un problema sutil observado en este programa es la idea, reproducida por tantos otros medios y especialistas, de la publicación como condición necesaria para llamarse autor. No creo que un autor de oficio sea buen escritor, en cambio un buen escritor siempre es de oficio, así haya publicado un par de libros. He corrido a leer la obra de los entrevistados, con la expectativa que no mostré en el pasado, y he encontrado pequeños errores que el mundo literario magnifica desgraciadamente, como cuando el autor dice “Se levantaba de buen humor, saludaba de beso a todo el mundo y decía que hacía un día espléndido. Usaba mucho esta palabra: espléndido. Todo lo bueno y agradable a su vista era espléndido”, pudiendo haber dicho “Se levantaba de buen humor, saludaba a todos de beso y decía que hacía un día espléndido, palabra que usaba mucho en el sentido de todo lo bueno y agradable a su vista”. Como bien sabe el lector, Kafka se ahorra efectos, no es informante y no pone en boca de sus personajes razonamientos inteligentes ni frases premeditadas. Kafka, Chejov, Rulfo nos presentan el personaje al natural o dejan que se defienda él mismo con sus palabras, esquivando la intromisión del narrador y del autor. Por lo demás, CONVERSAN DOS es uno de los mejores programas culturales del país y sus directores y colaboradores han inmortalizado en el set el nombre de mucha gente y han refrendado el prestigio de la Universidad del Valle. 

 


CON EL APOYO DE LA CÁMARA COLOMBINA DEL LIBRO. Amigos, los cambios que trajo el nuevo milenio nos siguen sorprendiendo. Nokia era una empresa de paraguas que migró a la tecnología celular. La FES era la Fundación para la Educación Superior, pero gracias a una ley se convirtió en entidad financiera. Recuerdo que unos dineros para ciencia y tecnología fueron a parar a un asadero de pollos. Se ha visto que empresas de accesorios y botones firman jugosos contratos para construir carreteras de cuatro carriles. Ahora nos llama la atención que Colombina esté incursionando en el negocio del libro, con Cámara y todo. Colombina hace parte del poderoso gremio de azucareros del Valle, como todos saben. De las tierras del Valle brotan extensas plantaciones de caña, de la caña sale la melaza y de la melaza fabrican los dulces y confites. Nadie va a impedir que una empresa respetable que nos ha endulzado la vida generación tras generación participe en el negocio del libro y apoye la feria del libro de Cali, más conocida como Filca 2017. Colombina tiene todo el derecho de ampliar sus fronteras (portafolio, en lenguaje empresarial) y dedicarse a la venta de libros, y tiene toda la libertad de aventurarse en un negocio de alto riesgo (finalmente es su plata) en la industria editorial. Todo indica que esta empresa valluna se ha sentido atraída por los cantos de sirena de la economía naranja y ha sido víctima del síndrome de la migración sectorial. Pero una cosa es el turismo en Paris o la industria del entretenimiento en Nueva York o Las Vegas, y otra la actividad librera en un país con una tasa de lectura de 2.1 por año. No tiene sentido, como tampoco lo tiene el texto de invitación a Filca 2017, que es el verdadero leitmotiv de este Pato en platea, pues me ha llevado hasta la pieza de un milenial, compañero de la Universidad, también estudiante de doctorado, llamado John Milton, para solicitarle que me traduzca un texto. Haría mal en culpar a Colombina por la pésima redacción del texto, diciendo “zapatero a tus zapatos, dedícate a lo que sabes y no te metas en la promoción de bienes simbólicos”, pues pudo haber sido escrito por un profesor de la Universidad del Valle, por un funcionario de la Alcaldía de Cali o un publicista al servicio de la Cámara del Libro. John Milton sostiene que fue escrito por un publicista freelance de Filca 2017. Si el milenial lo dice, póngale la firma. El lector se estará quejando “bueno, señor, qué hubo del texto, no me venga otra vez con Pierre Menard autor del Quijote”. Listo, para no dar más vueltas al asunto les presento el texto sacado del brochure de Filca 2017:

LECTURAS ENCONTRADAS

“En la Feria Internacional del Libro de Cali 2017 nuestra geografía serán los libros. El Valle del Cauca estará en María, de Jorge Isaacs, editada hace 150 años, celebraremos a Colombia con Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, que cumple 50 años circulando en más países del mundo que cualquiera otro de nuestros libros, Cali se convertirá en ¡Que viva la música!, de Andrés Caicedo, publicada por primera vez en 1977, y Latinoamérica nos llegará de la mano de Juan Rulfo con sus dos grandes obras, Pedro Páramo y El llano en llamas, a propósito del centenario de nacimiento de su autor. Otra manera de cruzar fronteras y trasladarnos, con el placer de la lectura”.

Me entristece tener que reproducir una invitación defectuosa que pone en entredicho la fiesta más importante del libro y la lectura en Cali y desprestigia a sus autores. ¿Quién escribió esto, cómo, cuándo y por orden de quién? No importa. Ahora copio y pego la versión de John Milton, con su autorización expresa, pues acaba de confirmar que recibió el giro de 50 mil pesos, agregando que todavía le debo plata por algunas cartas de amigos ejecutivos que le encargué arreglar (a mil pesos palabra, a cien mil pesos cuartilla, poco más de 100 palabras). John Milton no perdona deudas. En fin, pongo en manos del lector adicto a esta columna el nuevo texto:

LECTURAS ENCONTRADAS

En la Feria Internacional del Libro de Cali 2017 nuestra geografía serán los libros que traspasaron fronteras. Por el Valle del Cauca estará María de Jorge Isaacs, editada hace 150 años. Celebraremos con toda Colombia medio siglo de Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, nuestro libro más difundido en el mundo desde hace 50 años. ¡Que viva la música! de Andrés Caicedo, publicada por primera vez en 1977, prenderá la fiesta por Cali. Pedro Páramo y El llano en llamas de Juan Rulfo llegarán por Latinoamérica, a propósito del centenario del natalicio del autor. Chicos y grandes podrán atravesar las regiones donde nacieron los libros solo presentando el pasaporte de la imaginación y la lectura. No se requiere visa.

Insisto en que no se trata de culpar a Colombina por haber migrado a la economía naranja. Tampoco se quiere hacer una burda imitación del maestro Borges. Nada de eso, solamente salir en defensa de la literatura caleña, de los buenos copy que tenemos en publicidad y del trabajo valioso de milenials como John Milton, que siendo estudiante del doctorado en Administración y Fidelización del Cliente, tiene tiempo para enmendar brochures y cartas ejecutivas. Mis respetos.

 


MAGISTRADOS QUE LE AMARGAN LA VIDA AL DOCTORADO. Como bien sabe el lector, por haber sido amigo de Ricardo Tascón, el viejo pato en platea del periódico El Arte, y por haber compartido sus andanzas en busca de curiosidades culturales, me nombraron jefe de esta sección con un sueldo modesto que me permite cubrir los gastos de transporte y relaciones públicas. A veces esta actividad se cruza con mis pesquisas como estudiante de doctorado de una universidad caleña (cuyo nombre omito, por razones obvias) con programas de ingeniería acreditados en el CNA. A quienes no me conocen les comparto que el título de mi tesis en curso es “Prospectiva y vigilancia tecnológica del mantenimiento y fabricación de aviones en el valle del Cauca, Colombia”. A propósito, el director de la tesis, un magistrado de la Corte Suprema, me rechazó un informe de avance sobre el contexto económico y comercial de la aeronáutica civil colombiana en los siglos XX y XXI. En cambio me mandó a platicar con el profesor de “Instituciones económicas”, quién de entrada me hizo la siguiente pregunta: ¿por qué lo justo ha de ser objeto de deliberación de los abogados, marginando a los economistas, los ingenieros, los arquitectos o los pedagogos? Desde luego que se refería a todos los profesionales del país. Recordé inmediatamente que en los juicios de las películas norteamericanas se ve un jurado integrado por personas de diverso oficio y ocupación, es decir, un jurado popular, que después de observar el proceso en toda su extensión corre a deliberar y dicta el fallo.

No soy ducho en psicoanálisis, pero me parece que las cortes pueden agilizar enormemente su trabajo si se someten a una terapia contra el complejo de tortuga que padecen y si, al mismo tiempo, invocan al legislador para que reforme la constitución e implante en el ordenamiento jurídico colombiano la figura del jurado popular. Le entregué este nuevo avance al director de la tesis y este volvió y me lo rechazó, recomendándome que hablase con el profesor de “Responsabilidad corporativa”. Este emérito profesor me recibió en su despacho con una pregunta fulminante: ¿Ha revisado usted el historial de leyes promulgadas por el honorable congreso y ha evaluado su eficacia e impacto en el bienestar del pueblo? Respondí “no” y prometí hacerlo. No voy a decir que el profesor desconfía de la retórica, las decisiones y las acciones del honorable congreso, sino que fiel a la tradición científica conduce al estudiante por el camino de la comprobación. Le manifesté que no elaboraría dicho historial porque en ese caso me iría por las ramas (“sesgo” le llaman) siendo que mi tesis era sobre aviones. Jovencito, me dijo, su tesis no es sobre aviones sino sobre cómo traer el negocio de aviones al Valle del Cauca, Colombia, del futuro al presente o, para que entienda mejor, del año 2088 al 2020.

Me senté en la cafetería de la universidad a leer unos párrafos de Crónica de Dalkey, la novela que utilizo como terapia cuando me toca recibir tremenda paliza de los profesores. En una novela se encuentran las grandes verdades. Tal como se ven las cosas en el mundo contemporáneo, cada día somos un poco menos ignorantes, pero bastante insensibles, bastante inhumanos. Esto me pasa, me dije, por meterme a conocer a fondo, a hurgar en el inconsciente, asuntos de estado muy complicados, sumamente espinosos además de controversiales como el ordenamiento jurídico. Sin embargo, como el conocimiento en el doctorado es transversal, insistiré en el tema y haré uso de la hermenéutica, en lugar de la estadística, para saber por qué no se ha instituido en Colombia el jurado popular después de 200 años de vida republicana. Les estaré informando sobre el resultado de este nuevo trabajo.

 


EL PREGONERO INVISIBLE. Pese a las incomodidades, estábamos habituados al reguero de mercancías a nuestro paso triunfal por las calles céntricas de la ciudad y a escuchar la oferta de los productos y el precio de una máquina digital con vocalización aceptable. Al comienzo escuchábamos el pregón y no veíamos al vendedor, solo una zorra estacionada en medio de la vía, completamente vacía o con un saldo mísero al atardecer. Pronto esta imagen candorosa quedará en el olvido y el desalojo provocará la sensación de desierto. Quiérase o no, con más represión cambiará el paisaje caleño, como resultado de la aplicación del código de policía que da licencia a las fuerzas del orden para liquidar la informalidad reinante en la vía pública. En ciudades del país gobernadas con mano dura se está viendo la acción efectiva de la autoridad competente para, en cumplimiento de la norma de hierro llamada ‎Ley 1801 de 2016, sancionar al vendedor ambulante, expropiar la mercancía e imponer una fuerte multa al infractor. Quién sabe si los vendedores ambulantes que se rebuscan diariamente a veinte cuadras a la redonda, principalmente en el epicentro de las calles 12, 13, 14, 15 y las carreras 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10, tengan solamente una semana para devolver un territorio prestado y los transeúntes, ese hormiguero de gente acostumbrada a sortear el obstáculo de la mercancía en el suelo, sientan que les hace falta el comercio informal y los pregoneros digitales. No estamos defendiendo la informalidad de los ocupantes del espacio público, sino criticando un paradigma que parecía cosa del pasado conservador según el cual la solución radica en el orden. Primero el orden después la prosperidad. De ahí el auge que cobró en el pasado el OPUS DEI con su lema Dios, Patria, Orden. No han vuelto a verse en las calles de la ciudad las brigadas de muchachos famélicos, miembros de Familia, Tradición y Propiedad, con sus vistosos estandartes y sus uniformes ceñidos, heredados de la falange española, quizás metiendo miedo a los ciudadanos, en lugar de hacer proselitismo religioso. Hoy ha decaído el proselitismo, pero ha crecido la represión policial, que es casi lo mismo, no desde las iglesias sino desde el Congreso de la República, los medios de comunicación y los cuarteles. Hoy los falangistas defienden la democracia de mercado como el mejor de los mundos posibles.

 


VUELVE EL SABOR LOCAL. A veces me invitan los poetas a sus reuniones y me entero de los planes de la revista. Hace tiempo les dije que pensaban sacar libros y así fue. También hice la reseña de algunos eventos en los cuales participaron los poetas. Conforme pasan los días, es mayor el número de eventos que deben atender. Quizás se turnan para asistir, pero de esta treta no sé nada, pues no pertenezco a la junta directiva. Soy un simple pato que se cuela en la platea o que le da una propina al vigilante del parqueadero para entrar corriendo al gallinero. De todas maneras, me mantengo informado de algunos planes y decisiones, como si fuese un agente de control interno. Por ejemplo, sé que piensan dar un revolcón a la página y que para ello buscan un desarrollador web o un diseñador web. Imagino que este cambio supone más trabajo para los miembros de la revista y nuevas contrataciones. Hasta deben tener una lista de los posibles corresponsales por todo el país. Cuando llegue ese día presentaré mis recomendados. Mientras tanto hay que mantenerse en el organigrama en una función apreciada por la humanidad como es el chisme. Ustedes saben que hay un diferencia notable en Colombia entre decir es mi amigo (por las conversaciones frecuentes y la lealtad), es un conocido (por haber sostenido un par de veces una charla amistosa) o lo distingo (por coincidir en los mismos lugares o leerse mutuamente).

Resulta entonces que un poeta de renombre a quien conozco acusa a un poeta de esta casa de promover la publicación de otros poetas para armar una rosca bien fuerte. Bien fuerte significa monopolizar la actividad poética del país. No se refiere a la novela, el cuento o el ensayo, géneros de larga preparación o que se cocinan a fuego lento en un trabajo arduo y prolongado, sino a la poesía. Podría ser que el ritmo de trabajo de los directivos y colaboradores de esta revista, no las influencias, conduzca a la formación de dicha rosca. Más cuando he escuchado de uno de los poetas principales la idea de hacer énfasis en los poetas locales, es decir, de la ciudad de Cali que es donde vive el grueso de directivos. Me imagino que aparecerán trabajos de o sobre Orietta Lozano, Humberto Jarrín, Elvira Quintero, Horacio Benavides, Escobar, Ibarra, etc., de todos aquello que el azar fue excluyendo en estos siete años de creación virtual. Lo insólito es que esta política de inclusión de los poetas locales sea vista como evidencia de estar forjándose una rosca robusta.

Como es a mí a quien preguntan en la calle por los pormenores de la revista, por el detrás de cámara, tendré que releer todo lo que se publique para responder de forma atinada y tendré que asistir a las reuniones de la plana mayor como pato, con los mismos recursos aprendidos en la facultad de periodismo. He ahí el detalle.

 


POETAS DE ROSA BLINDADA EN FILBO. No te vi en la Feria, me reclama Santiago. No estuve, pero participaron algunos poetas de Rosa Blindada. Santiago hace una mueca de desconsuelo. Si quieres saber quiénes son mira el anuncio publicado en este número de la revista. Me despido del publicista y corro a ver qué pasó en Filbo 2017. La estadística revela que casi se cumple la meta de ventas por 24.000 millones de pesos (la plata que se roba un político en un solo contrato). Lo que no significa que el político consuma cultura, teatro, danza o libros. Me llama Fenix Tovar, autora de “Las tres orillas”, para comentarme que está feliz porque vendió el saldo que le quedaba de su novela, al contrario de otros escritores con quienes compartía stand. Ellos salían a pescar compradores de libros inútilmente. Esperaban reunir al menos la plata del pasaje de regreso a sus tierras. Solo 2 libros por año lee el colombiano promedio. Mientras reviso cifras recuerdo que alguien dijo “se hacen más libros que los que se leen”. Es decir, pueblan el mundo más escritores que lectores. Comprobado, y la Cámara Colombiana del Libro tendrá que aceptarlo, quiéralo o no, los planes de lectura fracasaron y la calidad de los libros de las editoriales independientes, en texto y arte, es parroquial. Ello explica de alguna manera el deprimente índice de lectores, lectura y lecturabilidad. En efecto, si hacemos la relación entre visitantes (550.000) a Filbo y volumen de venta (23.000 millones), encontramos que la gran mayoría fue en busca de entretenimiento a través de largos recorridos por stand bellamente organizados, oferta opulenta de títulos, pregón de vendedores y fotos para el recuerdo. Es de imaginar la algarabía de los niños, el futuro de Colombia. En el año 2984, ya adultos, seguramente prefieran hojear libros con el ánimo de comprarlos que escuchar a Juanes o asistir a la conferencia gratuita del general Naranjo. A Rosa Blindada le fue bien, sus libros estuvieron en varios stand y sus poetas participaron en diversos escenarios de la feria. Para ser la primera vez, no estuvo mal.

 


LA TIENDA DE LOS MILAGROS. El día de hoy, como es costumbre, he mantenido unos minutos de charla con el poeta Luis Hernando, hemos hablado cosas de la revista. ¡Cómo no!, me ha preguntado por la hechura de su poemario. No le he dicho que se ha equivocado de puerta, que la información sobre libros la dan Jorge Ordóñez, director de la revista, y Eleazar Plaza, editor al cuidado de las publicaciones en papel. Me ha comentado Luis Hernando que sus poemas se diseminan por el mundo gracias a que sus amigos poetas se dignan copiarlos, copias buenas, fidedignas, antes de mandarlos a concursar. Le he sugerido que compita mandando los originales, de pronto así el jurado se percata de la versión fraudulenta. Casi no tengo amigos entre los jurados, ha objetado con pesimismo. Siempre hay roscas, estuve tentado de decirle, fíjate que a mí no me han puesto entre los corresponsales, me viven amenazando que van a crear un consejo asesor y que ahí tendré mi lugar. ¿Cuánto tengo que poner? No se trata de plata sino de méritos, me han respondido. Bueno, hay que esperar, toca ser paciente. En cambio le he manifestado, con la prudencia exigida en estos casos, a veces uno se siente subvalorado, en fin, amigo es mejor ceñirse al principio de que los trapos sucios no se ventilan en casa. ¿Así es que se dice? No, más bien “los trapos sucios se lavan en casa”. Disculpa la imprecisión, la verdad, soy malo para copiar refranes y pésimo para copiar poemas. Se me ocurre una idea, es más, solicitaré a mi amiga Jenny Cabrera, la directora del Parque de los Poetas, que organice un concurso solo para poetas copiones. ¿Edad? Tendría que ser para poetas de 15 a 50 años. ¿Por qué entre 15 y 50 años? Porque sabemos que después de los 50 las personas están expuestas a sufrir Alzheimer. Podría ser al revés, dijo Luis Hernando, solo para poetas que hayan pasado la barrera de los cincuenta. Listo, dije y nos despedimos. Como al rato pensé: ¡Sería injusto que pusieran a competir mentes frescas con mentes atrofiadas por la vejez! Como al rato entré en sospechas: ¡No será que el poeta de Restauración del fuego ha resuelto copiarse a sí mismo y ganarse todos los concursos que se celebran en Colombia y el mundo!

 


EL CIELO DE SERGIO GÓMEZ. Si uno quiere saber más sobre el personaje corre a internet, pero en la red virtual aparecen varios Sergios y muchos Gómez, el guionista y actor de Coqueta (1983), el editor y escritor chileno, un Paulo Sergio Gómez vocalista. Otra página dice: Asesinato de Sergio Gómez será llevado al cine. Sabemos que Sergio Gómez usaba barba, aunque no siempre, porque a veces su personaje era imberbe y se exigía la transformación ficcional. Jamás en vida vi a Sergio Gómez sin barba, ni en la calle ni en las tablas. Ahora veo fotos de sus actuaciones en el TEC, en La Máscara y en otros escenarios y no lo reconozco, parece otro, un pintor rejuvenecido de nombre Sergio que expone sus obras en una galería de Puebla. Muchas veces vi a Sergio atravesar la quinta desde una esquina de la calle 10, corriendo el riesgo de ser arrollado y muerto por un auto veloz. Con poca frecuencia lo veía venir en su bicicleta por el centro de Cali. En esas ocasiones se detenía, charlábamos un rato y seguía su camino (supongo que) al barrio Alfonso López. De no haber impartido un taller prolongado, un taller semanal por espacio de dos años, de escritura para dramaturgos en el teatro La Máscara, Sergio habría hecho un gesto de saludo encima de su vehículo sin detenerse a conversar.

Me sabía las obras de memoria, los parlamentos de todos los actores, crecí imitándolos. Había un actor que me maravillaba, Sergio Gómez. Recuerdo que una mañana, después del ensayo, cuando él dejó la silla de ruedas de su personaje -un sáurico senador, godo hasta los tuétanos- me puse los icopores con los que hinchaba sus cachetes, el abrigo, empapado de sudor, las gafas con aumentos como lupas e hice toda la escena de su discurso, en la que reptaba ascendiendo desde su curul hasta el estrado y se dejaba caer encima del arrume de expedientes que completaba la escenografía de la obra. Todavía recuerdo partes de aquel discurso: La sal se ha corrompido, señor presidente, y cuando la sal se corrompe ya no queda nada por corromperse… Todos estaban almorzando y recuerdo que Sergio, no sé cómo se enteró, regresó en sigilo a la sala y me vio desde la parte alta de la gradería, donde todavía está la cabina de luces. Cuando terminé, aplaudió. Siempre me regañaba porque yo le perdía los icopores y le embolataba las gafas, y porque estaba dicho que con el vestuario, con la escenografía, con los personajes… ¡NO SE JUEGA! Nicolás Buenaventura Vidal (Creación grandes creadores del teatro colombiano. Teatro Experimental de Cali 60 años).

Sergio era inmenso en “Soldados”, sublime en “La orgía”, conmovedor en “La denuncia”. Pero, con los años, el TEC se fue desmantelando por “contradicciones” internas y el grupo y la Creación Colectiva terminaron concentradas en Enrique y su esposa, hasta la muerte del maestro. Hoy, el asunto es a otro precio y merecería una reflexión especial que, ésa sí, no viene al caso por el momento. A lo que me quiero referir, luego de esta introducción que se me fue creciendo, es a la emoción que sentí al disfrutar a Sergio Gómez en “La ley del rifle”, con sesenta y siete años a cuestas, en un pequeño teatro del Barrio La Candelaria de Bogotá. Sandro Romero Rey

Carlos Bernal se hizo como actor en el TEC: de hecho la revista Arcadia ha utilizado, para acompañar una nota de Carlos Granés sobre el Living Theater, una foto de la inauguración en 1969 de la sala del TEC. Aparece, junto con Sergio Gómez, actuando y con la cara de niño que aún conserva y que en esas fechas se correspondía plenamente con su edad, tan temprana: 18 años. Carlos Jimenez (El País)

He preguntado a Pablo Angarita por qué no se fue a la televisión a triunfar en telenovelas como tantos otros actores del TEC. Me responde Pablo que no se adaptó al formato de la televisión, no podía seguir las indicaciones del director. Pienso, reflexiono: parecía sobreactuado o tal vez era mucho actor. No recuerdo haber leído en la prensa o internet noticias que dieran cuenta de homenajes a Sergio, pero hubo un grupo de teatro que le rindió tributo (“paid tribute”) como se dice ahora.

Umbral Teatro rinde HOMENAJE a SERGIO GOMEZ, ACTOR DEL TEATRO COLOMBIANO
Intérprete de personajes emblemáticos como El Mudo de La orgia de TEC del maestro Enrique Buenaventura, Brown en La Opera de tres centavos, protagonista de la obra Antes de Umbral Teatro. Ha trabajado con la CCT bajo la dirección de la maestra Patricia Ariza, entre muchos otros. Sergio encarna la historia del teatro colombiano, manteniéndose activo y creativo hasta hoy, actuando en el Teatro La Máscara de Cali. 

Su última obra quizás sea El Grito de Antígona Vs Nuda Vida de La Máscara, con dramaturgia de Pilar Restrepo, Luz Marina Gil, Gabriel Uribe, dirección de Gabriel Uribe y asistencia de Susana Uribe. En esta versión de la tragedia clásica de Sófocles, Sergio compartió escenario con Lucy Bolaños, Pilar Restrepo, Susana Uribe, Lina Riascos, Gabriel Uribe y Luz Marina Gil.

El 30 de enero pasado recibí una llamada de Adiela Gil y, por Whatsapp, una tarjeta de despedida del artista:

"Nuestras amigas y compañeras del Teatro La Máscara de Cali, despiden hoy a Sergio Gómez (1944-2017) actor, director, maestro, amigo y compañero de las artes escénicas. La velación se realizará en la funeraria Jardines del Recuerdo. Carrera 38bis #5b - 223 barrio San Fernando (Frente al nuevo Imbanaco)".

 


EL INTELECTUAL ENOJADO. Por culpa del doctorado no he sido objeto yo de desplantes sino Alberto. Me encontró tomando café en La Aragonesa, se sentó y me preguntó a boca de jarro: ¿Cómo ves el nivel cultural de la feria de Cali? Como siempre, buena para ricos y pobres. No hay teatro, no hay buen cine, no traen buenos conferencistas, no hay nada. La feria es para divertirse, mejor dicho, un carnaval, además, reactiva la economía y trae mucho turista a la ciudad. ¿Es más importante Jairo Varela que Fernando Cruz Kronfly?, insistió Alberto. Fernando Cruz, toda la vida. ¿Entonces por qué le pusieron a la plaza donde nos sentábamos a tomar café, en Los Turcos, Jairo Varela? Supongo que por su aporte a la cultura popular. Cultura hay una sola, sabes. Para mí hay varias. A veces los encuentros con Alberto se vuelven tensos. Como fórmula para cambiar de tema le pregunté por lo que más le interesa: ¿Qué pasó con el doctorado? Debo esperar, hace un par de semanas me dieron el título de licenciado, todavía no me entregan la especialización y la maestría. ¿Mientras tanto qué? En este primer semestre de 2017 asistiré a unas clases. Qué bien. Me gustan comunicación social y filosofía.

Si por mí fuera seguiría estudiando, conociendo nuevos autores y libros, charlando animadamente con los profesores, todos muy bien cimentados, y gozando los placeres de la vida universitaria. Lo mismo que Alberto, solo que Alberto lleva veinte años cambiando de carrera, una por semestre, dos por año, de las cuarenta que ha empezado, y solo tiene licenciatura, según acababa de informarme. Mi caso es diferente, mi vida es normal, me rebusco como muchos y espero conseguir un buen empleo. La ventaja de un doctorado es que uno no necesita escalar como un empleado de oficina. Llega directo a lo más alto. Me están ofreciendo la dirección de la biblioteca de la Comuna 16. Excelente oportunidad para mejorar mi estatus. Eso mismo le dije a mi amigo, que desistiría del ofrecimiento de un tercer doctorado. Pero no entendió mi decisión. Tú dices que el país necesita doctorados, me recordó Alberto, que si el gobierno le pagara doctorado a cada docente esto cambiaría de la noche a la mañana, no tendríamos tanto pobre, tanta criminalidad y tanto mentiroso en el gobierno. En efecto, respondí, son cosas que hay que hacer a mediano plazo, pero lo mío es ya, y como dice la publicidad, ya es ya.

Alberto sigue a los profesores de la universidad adonde vayan. Debe ser que le hace falta untarse de conocimiento, aunque él lo niega, y aprovecha que un profesor ha sido invitado a dictar una conferencia en cualquier parte para instalarse en primera fila. Siempre pide la palabra, expone su punto de vista y sorprende al auditorio con una idea innovadora producto de nuestras conversaciones. En noviembre pasado, en una conferencia sobre el estancamiento de Cali y el Valle frente a otras ciudades y departamentos del país, presentó la teoría de la universalización del doctorado, así le llamó o así fue como sintetizó nuestra habitual charla de tres horas. Doctor Cristo, dijo al ministro del interior, páguele doctorado a todos los docentes, sin excluir corregimientos y veredas, y verá que el país alcanza el desarrollo de Alemania en diez años. No sé por qué Alberto mencionó el país de Merkel cuando el arquetipo es USA. Tampoco me pareció lógico pedirle a un ministerio del interior que haga la tarea de la ministra de educación. En una conferencia reciente sobre el aumento del pie de fuerza para asegurar una feria de Cali tranquila, repitió la fórmula. Doctora María Fernanda, dijo, dirigiéndose a una alta funcionaria de la Alcaldía, usted que tiene doctorado en políticas públicas dígame si no es más sensato invertir en educación de los pobres que en armas y soldados. El auditorio quedó mudo y solo de la parte de atrás aplaudieron algunos estudiantes universitarios que le acompañaban.

El veinticinco de diciembre se inició oficialmente la feria de Cali en su versión 59, fue festivo y no hubo conferencias académicas con profesores universitarios entre los invitados. El día veintiséis fue generoso en actos culturales y Alberto tuvo que escoger entre tres conferencias igual de interesantes, una sobre el origen cubano de la salsa, otra sobre el coleccionismo en acetato y otra sobre el soporte tecnológico de la planeación ferial. Se decidió por la segunda conferencia. Todos los expositores justificaron su afición a la música antigua en acetato. Como siempre, Alberto pidió la palabra y explicó el origen del coleccionismo en la perspectiva del narcisismo. Me baso en la teoría de Margaret Mahler, dijo durante su intervención, y en la obra de mi profesor aquí presente, el doctor Ernesto Amaya, director del Doctorado de Psiquiatría y Psicoanálisis. Nadie aplaudió, por el contrario, todos rechazaron al sabelotodo con una mirada hostil indicándole que, sin ser consciente de ello, se encontraba en el lugar equivocado.

La última conferencia a la que asistió Alberto en el marco del evento ferial, el treinta de diciembre, fue una muy concurrida sobre cultura caleña, el legado del grupo Niche y su director Jairo Varela. Eran cuatro panelistas, en el extremo derecho estaba el autor de una especie de inventario de canciones (discografía), en el extremo izquierdo se hallaba el autor de una ambiciosa historia de la salsa, un volumen de seiscientas páginas. El tercer panelista, el maestro Santiago, así le llamaban los otros tres, era un pianista y arreglista de Puerto Rico radicado en New York. El cuarto era el profesor Arango, conocido de Alberto, con doctorado en musicología, vinculado a Univalle y Bellas Artes. Alberto pidió la palabra, como era de esperar, y preguntó si Jairo Varela era más importante para la cultura caleña que Enrique Buenaventura. El moderador aclaró que el maestro Buenaventura ya tenía teatro municipal. Quería eximir a los panelistas de responder la pregunta inamistosa. Siguieron burlas del auditorio. Alberto no se acobardó por el golpe bajo recibido del público y volvió a la carga. Preguntó al profesor Arango por el pensamiento musical de Jairo Varela y si era más importante que Fernando Cruz Kronfly. Silencio absoluto, nadie sabía quién era Cruz Kronfly. Nuevamente el moderador intervino con la explicación conciliadora: el doctor Cruz Kronfly será homenajeado el próximo año 2017 del mismo modo que lo fue Santiago García y el grupo La Candelaria en este 2016. Alberto salió malhumorado del recinto, lanzando madrazos, y prometió no participar en más conferencias feriales. 

 


LO QUE SON LAS COSAS, mientras unos celebran otros viven de la nostalgia. Gabo, el librero de viejo de la octava con sexta, me recomienda que hable con el señor Milton si tengo dudas de la autenticidad de la obra que estoy a punto de comprar. Pero si es mi amigo, digo, con frecuencia nos reunimos en el Boulevard, con Fernando, Porfiria, Eleazar Plaza, Jorge Sarria, Cesar Monsalve, para hablar de cosas prácticas, psicología, política, historia, educación, ingeniería (César es administrador de empresas), economía ambiental, bioeconomía, entre otras artes y oficios. Si es su amigo mejor aún, pregúntele si esta bella obra no es un incunable de gran valor cultural, dice Gabo, mientras reviso el pequeño libro de pasta dura, forrado en tela, gastado por la humedad y el tiempo. Pide treinta mil pesos por una edición de 1915 de Confesiones de un paseante solitario de Rousseau. Finalmente digo listo, lo llevo, te los pago el sábado. Es una joya, págueme hoy mismo. Gabo, tú sabes que yo pago los sábados. Está bien, responde Gabo aceptando el categórico argumento.

Celebran nuevos escritores que hasta el día de ayer eran perfectamente desconocidos por el grueso del público. Incluso el amigo Milton, que parece conocerlos a casi todos sin ser amigo de ninguno, dice no tengo ni idea, cuando escucha el nombre del ganador del Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2016, Santiago Espinosa, de solo 31 años; ni idea, cuando le preguntan por Miguel Botero García, escritor paisa, ganador del premio de novela Spiwak ciudad de Cali; ni idea, cuando mencionan a un tal Luis Noriega, ganador del Concurso Internacional de Cuento Gabriel García Márquez. Últimamente el amigo Milton no acierta una y se conjetura, como nos enseñó a escribir el maestro Borges, que tras la compra del televisor de cincuenta pulgadas junto con el DVD prefiere invertir su tiempo en el cine clásico que en la obra literaria de las nuevas generaciones.

Sin embargo, este autor de doce libros, seis libros de cuentos y seis novelas, él mismo totalmente desconocido para los tres millones de habitantes que componen el pueblo caleño, de los cuales habrá al menos cincuenta mil lectores que adquirieron el hábito en el colegio, no se empecina en la ignorancia y promete visitar todos los días, desde el lunes hasta el sábado, la excelente biblioteca de Comfandi. No sabía que el señor Milton ha publicado una docena de libros, dice Gabo después de inferir que seis más seis es una docena. Los ha publicado y son incunables, explico, o sea, salieron, se distribuyeron, quizás se leyeron y fueron a parar quién sabe dónde. Estas son las obras que valen la pena, no ahora sino en un futuro bastante lejano. ¡Dios quiera!, implora Gabo.

Me devuelvo de la esquina y digo toma Gabo, te adelanto quince mil, te debo quince mil. El librero queda contento. Ah, otra cosa, búscame Así hablaba Zaratustra pero en Ediciones AHR. Haré el esfuerzo, dice Gabo. Es que, sabes, el amigo Milton se inició en la literatura con unos poemas inspirados en la obra del maestro Nietzsche. Es una chiva. Seguro, pero no le digas que yo te dije. Entendido.

 


LA RETOMA DE LA FERIA. Supongo que hoy es el último día de feria y no he pasado por ella. Toda feria del libro es un acontecimiento cultural, sea que el público tenga la intención de comprar libros como antes o vaya solamente a divertirse un rato. Al contrario del vacío que se siente en la Librería Nacional del centro, cada vez con menos público, cada vez más propicia para seguir de largo y subir las escaleras que nos conducen a la acogedora cafetería, la feria del libro, supongo, a esta hora, a punto de clausurarse, está a reventar. Los lectores profesionales como Henry Marulanda se dan su pasada el primer dia, el segundo, el tercero, como un torero que estudia el porte del animal, y el último día van decididos a llevarse lo mejor. Previamente han detectado dónde están los grandes libros de los grandes autores y el último día corren a comprarlos a mitad de precio. No crean, los lectores de Cali todavía no saben quién es Rafael Chirbes y esto es una ventaja para quienes leen la sección cultural de El País de España, El mal pensante o Arcadia.

Alguna cosa extraña en la nariz me hace pensar que los antiguos dueños de la feria vinieron con todo a retomarla. Como el lector recordará, la fería se hacía sin pena ni gloria en las instalaciones de la Univeridad del Valle en Meléndez. Pasaron los años y no hubo poder humano que sustrajera este importante evento de la mentalidad académica, hasta que de pronto apareció una mujer rara, como que venía de haber vivido un tiempo en Francia, una ejecutiva culta (vuelvo y digo, una especie rara) de nombre Pinilla o Penilla, para recuperar la feria. El año pasado estuve en la feria, después de varias décadas, y realmente me pareció asombrosa. Fue espectacular, no hay duda, por obra y gracia del coordinador Fernando Merino y sus amigos escritores y por culpa, supongo, de una pléyade de asesores y asesoras especialistas en música, danza, industria editorial, logística, etc.

Esta vez el invitado especial (copiando la fómula bogotana) fue Ecuador. Recibí la invitación de Luz Marina Gil, la actriz de teatro, y me puse a mirar nombres, actividades, lugares y fechas. Desconocía a todos y cada uno de los escritores ecuatorianos, el programa no hablaba del lanzamiento de sus libros, no mencionaba el nombre de Gabriela Alemán, finalista en el concurso de cuento Gabriel García Márquez, a quien le sigo la pista hace varios días. Fui a buscar a internet y no encontré la información requerida ni los enlaces que me impulsaran a la digresión y me forzaran a correr a la feria dejando el trabajo por la mitad. Ciertamente, tenía muchas ganas de leer un texto corto o largo, daba lo mismo, que me empujara a la zona ferial a conocer la nueva literatura de nuestros hermanos del sur.

Ir o no ir, era la cuestión, y decidí no ir, particularmente por la ausencia de Bob Dylan en esa pobreza de diseño convertida en programa que estaba leyendo. No había entre las actividades del día a día nada sobre el nuevo premio Nobel, ninguna conferencia sobre música, poesía y literatura, ninguna controversia suscitada por las palabras de Vargas Llosa en contra de la decisión sueca. Por lo que decidí quedarme en casa a terminar de leer Crónicas volumen 1 y a buscar infructuosamente en internet información sobre las memorias de Dylan, volúmenes 2 y 3. En fin, una cosa fue la feria de 2015 y otra la de 2016, y uno se aterra de ver que en un año todo cambia. Si seguimos con este estilo de feria es improbable que le hagamos competencia a la salsa y, todavía más, que las personalidades literarias programadas para este 2016 escriban mejor y charlen menos en el próximo 2017.

 


QUÉ TAL QUE LA CULTURA FUERA SUPRIMIDA SIN PREVIO AVISO, que se aboliera por su supuesta inutilidad de la vida de los seres humanos. La humanidad desaparecería en cuestión de horas.

Estaba maniobrando el celular en el Boulevard de Cali, que es zona wifi, como todos saben, cuando se paró el comunicador (periodista) con el tiquete en la mano, a preguntarme si quería ver ballet en el Teatro Municipal. Le dije que esperaba a unos amigos, le agradecí, no obstante, y guardó el tiquete en su billetera. Una hora después pasaba por la esquina de la cultura, Banco de la República, Proartes, Centro Cultural y Teatro Municipal, y recordé al comunicador y su invitación. No lo vi en la fila, seguramente le había regalado el tiquete a otra persona. Me llamó la atención la escasa asistencia, unas cincuenta personas. Tanto esfuerzo para tan poca gente.

Uno se pregunta cómo hace la cultura para financiarse o es que el Estado pone la plata. Cómo hace la danza para subsistir, el teatro, la música, el cine, la plástica, la literatura y otras artes contemporáneas. Teniendo en cuenta que el 10 Festival Internacional de Ballet de Cali contó con la participación de Argentina, Cuba, Chile, Italia, México, Perú, República Checa, Uruguay, República Dominicana, además de Colombia, cálculo a vuelo de pájaro un costo de 1000 millones. No creo que el retorno de la inversión salga de la taquilla. Esto explica la generosa oferta de cine en los centros culturales de Cali, que quiérase o no le restan público a la Tertulia, otrora epicentro del cine culto.

Desconozco si existe un estudio sobre la financiación, el costo-beneficio y el impacto que tienen los grandes eventos culturales que se celebran en Cali mes tras mes. Si existe tal estudio, debieran divulgarlo hasta el cansancio, asegurarse de que llegue al público habitual, para que se conmueva con las cifras y no solamente con el espectáculo, y contagie a los demás. Cuesta mucho sensibilizar al ser humano, pero vale la pena intentarlo nuevamente. 

Qué tal que todos tuvieran que pagar su boleta en esta ciudad. En este momento sería desastroso. La gente se refugiaría todavía más en la televisión. Se acabaría la memoria, la nacionalidad, la utopía y el sentido de la vida. Muy sencillo, nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

 


UN BRINDIS POR EL RENACER CULTURAL. Fui invitado por Luz Marina Gil a ver Camilo del teatro La Candelaria, no con tarjeta de bordes dorados, sino a viva voz en la calle, a la carrera, mientras ellas, las mujeres de La Candelaria y del Teatro La Máscara, se dirigían al Teatro Municipal a revisar que todo estuviera en orden, y este pato se disponía a comprar el pan del desayuno. En la posmodernidad las cosas han cambiado, la preocupación por la perfección se mezcla con la lucha por la superivivencia, las invitaciones se cursan en una esquina oscura a las once de la noche, con un viento punzante que anuncia la torrencial lluvia. Hacía frío.

Una semana antes había asistido, invitado por Jorge Ordóñez vía celular, a la conferencia de Leonardo Padura y Wendy Guerra, escritores cubanos de las nuevas generaciones. En esos días me había llamado Pablo Angarita para almorzar con algunos artistas participantes de la 3ra. Bienal Internacional de Muralismo y Arte Público, MULI (7 de septiembre-10 de diciembre de 2016), Transformando la discapacidad del alma. El miércoles 21 de septiembre recibí una nueva invitación, esta vez por correo electrónico, para asistir a la proyección de Ciudad de Dios, la famosa película brasilera de comienzos de siglo.

Como puede ver el lector, son invitaciones informales, no oficiales, para participar en eventos culturales de gran trascendencia y gracias a que son informales no está el crítico obligado a hablar bien de la obra, de los artistas, de la organización, etc., aplicando el principo de reciprocidad. Por esta vez no criticaremos la pésima redacción del texto leído como homenaje de la Alcaldía de Santiago de Cali al teatro La Candelaria, el mismo de Camilo. No queremos provocar despidos.

Cualquier participación de este pato en actividades culturales como el Oiga, mire vea, el Festival de Poesía, el Encuentro Internacional de Muralistas y el Festival de Teatro, es de su exclusiva responsabilidad y no compromete la línea editorial de la revista Rosa Blindada, que quede bien claro. No quiero que me echen por un malentendido. Las opiniones que aparezcan en esta sección son mías y de nadie más.

Hecha la aclaracíón procedo a mencionar Exposalsa y el Festival de Salsa y Verano, celebrados en julio pasado, previo al XI Festival Mundial de Baile Salsa, que se llevó a cabo en septiembre, como preparativos o ensayo general de la  59ª Feria de Cali de 2016 por realizarse en diciembre como todos los años. Para responder a los críticos, que acusan de superficiales y frívolos a los encargados de llevar las riendas de la ciudad, por reducir la cultura al baile menospreciando expresiones complejas del arte, les recuerdo que entre el 7 y el 10 de septiembre la capital vallecaucana disfrutó del 16o Encuentro de Creadores de Jazz Fusión y Experimental organizado por el pintor Diego Pombo.

Me preguntan qué se de la Feria del Libro de Cali y les repondo que no sé nada. Tal vez se realice, tal vez no. En todo caso, el año pasado fue sensacional y no sería justo que por peleas de protagonismo y celos, que no faltan en el sector cultural, dejemos pasar la oportunidad de aumentar la tasa de lectura, que mejoró del histórico 0,5 libros anuales por habitante a 1 al año y en 2014 a 4,2 libros al año, según cifras del DANE. Pero mucho cuidado, pues aquí se observa un desfase que puede afectar la credibilidad del gobierno, si se tiene en cuenta que el Ministerio de Educación Nacional ha proyectado una tasa de lectura de 3,2 para 2018. De 4,2 a 3,2 libros por año no cuadra, sería un descenso después de tanto empeño. ¿Cómo la ven?

 


UN MERECIDO HOMENAJE CONTRA EL OLVIDO. En el pasado lo viejo terminaba cediendo ante lo nuevo después de oponer una tenaz resistencia. En la actualidad lo viejo se entrega mansamente ante la evidencia de su desgaste natural. Los autores que en el pasado gozaban de celebridad se resignan a una muerte lenta y tranquila, contemplando el surgimiento de nuevas voces, al comienzo con desconfianza y celo y en seguida con nostalgia.

La escasa oportunidad de publicar libros y el olvido de los organizadores de eventos culturales le indican al autor viejo que su tiempo ya pasó y que solo le resta leer de vez en cuando los recortes de prensa de su archivo personal. No tiene fuerzas para ofrecer su última obra a editoriales prestigiosas como Alfaguara, Tusquet, Anagrama, Mondadori, Random Houses y en otra época La Oveja Negra y Norma. A veces, por su cuenta y riesgo, decide intentarlo nuevamente en las llamadas ediciones de bolsillo.

Pero cuando todo parecía perdido se aparece de repente la tecnología digital, con sus blog, sus redes sociales y sus páginas gratuitas, para darles una última oportunidad. Hemos visto autores que vuelven después de largos años de silencio y brillan durante varias semanas, pero al cabo desaparecen definitivamente del mundo artístico para que nadie recuerde sus nombres.

Es larga la lista de quiénes han padecido la muerte más cruel, que es el olvido, de los ostracismos enterrados como dijo el poeta, y este no es el lugar para reproducir con sadismo el inventario de los relegados. Por más que la prensa cultural los mencione con ocasión de los grandes eventos, el público nacido después de los 80 no tiene ni idea de lo que hicieron ni de sus méritos.

Como toda regla tiene su excepción, todavía circula algún sobrevivientes, casi un clásico fundador de una escuela, una corriente artística, una tradición, con una gran capacidad de trabajo y una personalidad serena, amistosa, comunicariva, que equivale a tener una buen puntería con el arco. Pocos escritores de los setenta siguen vigentes y uno de ellos es Humberto Jarrín (el Humberto con “h” como decimos), con muchos premios y obras encima.

Nos tropezamos con Humberto a la salida de la conferencia Padura-Guerra, dos nombres cubanos que nos hacen olvidar por un instante a figuras destacadas como Carpentier, Lezama, Cabrera Infante, Onelio Jorge Cardoso, entre otros narradores. Por ahí andaban Antonio Zibara, Edgar Ruales y Jorge Ordóñez, Jaime, Julio César y Mechas. Se hablaba de homenajes a escritores locales y no se sabía si Jarrín hacía parte del grupo distinguido.

De pronto llegaron escritores nacionales, casi internacionales, y todos corrieron a saludar. Nos dispersamos. Jarrín ya no estaba. Nos fuimos a tomar cerveza Jaime, Julio César, Mechas y este pato. Los contertulios leyeron sus obras como si fuesen los autores del futuro, pese a tener la misma edad de Jarrín, suscitando interés por la originalidad de sus propuestas.

Al siguiente día comentaron que Humberto Jarrín había sido objeto de un homenaje junto con otros escritores. Si antes existió nerviosismo, ahora se sentía un sosiego prolongado. Era verdad que el autor de Todo el mundo tenía su fábula estaba en la lista de homenajeados y que había recibido una merecida distinción por la vigencia de su obra. Finalmente, salía triunfante de la despiadada lucha con la nueva generación de escritores, que presionan para ocupar el espacio que les ha reservado la historia.

 


ENSAYO Y ERROR. Dos sucesos pueden cambiar el mundo, como diría John Reed. Ellos son la avalancha de turistas que quieren aprender salsa y la tradición escritural de Mesopotamia. ¿Que tienen que ver los turistas con la escritura? Bastante. Como el público sabe, no fueron los turistas quienes llevaron la escritura en sus gloriosas campañas de conquista, sino los bárbaros. Aquí tuvimos durante 5 siglos a los españoles, que nos legaron el idioma castellano. Hoy tenemos turistas de todo el mundo alojados en hostal y pensiones del barrio San Antonio, en el downtown, como podría decir cualquiera. Lo mismo en la colina de Bogotá llamada La Candelaria como cerca de los muelles del viejo Vancouver, los bárbaros hablan sus propios idiomas como mecanismo de defensa frente a las dificultades obvias de la lengua extranjera. Sin embargo, vinieron a aprender el español sin zetas y se están amañando.

Este visitador de eventos culturales se ha equivocado cuatro veces, la primera cuando creyó que el comunicador social, el flamante profesional universitario, no desplazaría al periodista empírico de las salas de redacción, la segunda cuando supuso que el Petronio Álvarez era una estrategia inteligente de fundaciones afrodescendientes para conseguir recursos del Estado, la tercera cuando pensó que la exaltación de Jairo Varela y la inauguración de su plazoleta era una forma de resignarse a la cultura salsera renunciando a la cultura como tal. El cuarto error fue garrafal, pues creyó que los gringos venían a Cali a fumar marihuana o aspirar cocaína porque costaba menos, arriesgando sus vidas en medio de la violencia.

La verdad, no debemos avergonzarnos ni arrepentirnos por estas equivocaciones mayúsculas, más bien meditar en el fenómeno y sacar las conclusiones del caso. Si el mismo descubrimiento de América se produjo por un error de cálculo de grandes dimensiones pues Cristobal Colón y sus grumetes estaban convencidos de haber llegado a la India. De ahí que a los nativos de América todavía les llamen indios y, más sutilmente, indígenas. Por este motivo el libro del maestro Arciniegas se llama “América, una equivocación” y no hay un solo estudiante de bachillerato que no lo sepa.

Siempre he pensado que es mejor Dublin que cualquier otra ciudad del mundo y que Joyce, Beckett y O’Brien no podían haber nacido en otro lugar distinto. Más que una sospecha es un pensamiento de vieja data y acepto con resignación que puedo estar equivocado.

 


FESTIVAL DE TEATRO DE CALI 2016. Cali tiene fama de tener buen teatro y es lógico en virtud de una larga tradición construida con tenacidad por Enrique Buenaventura y sus actores del TEC. Pasan de un centenar los grupos activos, aunque los entendidos digan que no llegan a 30, pues no suman los aficionados, así estén compuestos por hombres y mujeres egresados de las escuelas del IPC, Bellas Artes y Universidad del Valle. Entre los grupos de teatro que se destacan por su magnífica sala concertada se encuentran La Máscara y Cali Teatro.

Se avecina un festival de teatro y se me informa que diversos elencos están presentando sus obras o grabando sus obras en video para enviar el archivo a un jurado encargado de seleccionar 45 grupos. Si los grupos de teatro con cierto nivel de calidad no llegan a 30, me pregunto ¿cómo harán para completar los 45, de dónde sacarán los restantes? Parece que no hay cupo en el festival para teatros del Valle y es un hecho que el aporte económico procede del Concejo de Cali, no de la Gobernación y menos de la Asamblea.

Willmar me había manifestado el año pasado que el proyecto presentado al Concejo ascendía a mil millones de pesos. Posteriormente, el presupuesto subió a dos mil millones. Hace un par de meses me hablaba de un evento ambicioso cuyo costo era de cinco mil millones. Me llamó la atención la capacidad de gestión de los teatreros para conseguir más plata que la solicitada inicialmente. Para salir de dudas me fui a buscar la información a internet.

A veces la prensa dice una cosa y la realidad es otra, de todas maneras es la prensa y hay que darle el beneficio de la duda, hay que leer entre líneas y saber interpretar, cuando la prensa diga que algo es grande hay que entender que es pequeño y cuando diga que el gobierno aprobó una partida hay que suponer que nadie conoce el tiempo de demora de la transferencia.

El bien informado diario caleño anuncia la celebración del festival en noviembre, después de 5 años de sequía, en un múltiple escenario compuesto por 12 salas concertadas, 2 teatros principales de la ciudad (Municipal y Jorge Isaacs), colegios y Fuerza Aérea. Habrá presentaciones con ingreso gratuito para el público. ¿Qué más dice El País, el periódico de los Lloreda? Que el festival es organizado por la Secretaría de Cultura y Turismo.“Las agrupaciones que postulen sus espectáculos teatrales, dice este medio de prensa, deben residir y desarrollar su actividad teatral en Cali. Podrán ser grupos constituidos legalmente, artistas independientes o uniones temporales, para obras que hayan sido estrenadas entre los años 2010 a 2015. […] El Comité Conceptual del festival, escogido de manera democrática, seleccionará veinticinco (25) espectáculos”. Parece que no son 45, entonces sí se puede, ya que los buenos grupos no llegan a 30. Las obras se podrán postular en las categorías Teatro de Sala, Teatro de Calle y Teatro No Convencional en sus diferentes manifestaciones (Títeres, Teatro Infantil, Teatro Callejero, Teatro Gestual, Experimental, etc.). Hasta aquí el plagio de la nota de El País.

Invitado por Pablo Angarita fui a ver una obra, no recuerdo el nombre, en Domus Teatro. A la entrada, después de muchísimos años, me crucé con el maestro Jorge Vanegas. Luego vi al maestro grabando el video en una camarita montada en su trípode. Observé que Pablo y Alfredo, a mi izquierda, cabeceaban. A mi derecha, un espectador veía su reloj cada dos minutos. En realidad, era una de esas obras que obligan a preguntarse ¿cuándo será que termina? Pero el público hizo acopio de coraje y se mantuvo en su puesto. La obra duró algo más de una hora. Todos aplaudieron, menos los sinceros. Yo aplaudí dos veces.

Cuando terminó la obra el único actor (era un monólogo) quiso abrir el foro, fue evidente su intención, pero algo dentro de él, quizás una sospecha, un temor de fracaso, le hizo desistir. Bueno, nos ahorró el esfuerzo de ser sutiles para decir que la obra no era ni buena ni mala, pero debía pulirse. Es incómodo decirle a un artista que todavía nos debe su arte, que ¿cuándo será eso? Peor aún si el artista no está preparado para la crítica y responde con excusas o evasivas el ataque frontal.

A la salida le tiramos a la obra, en una cafetería continuamos con su destrucción y cuando nos despedimos denunciamos los principios del teatro aplicados mecánicamente, ingenuamente. Los numerosos desaciertos de la dramaturgia, la puesta en escena y la actuación rondaban en nuestras cabezas como si un pájaro carpintero taladrara sin cesar en busca del sentido. Nunca lo que se dice es la última palabra. Solo falta que la obra sea seleccionada por el jurado entre las 25 propuestas que animarán el festival y en ese caso los que no apludieron quedarán como un zapato, como ignorantes, como insensibles, como petulantes. Y qué tal que la obra sea rechazada por el jurado. ¿Cómo reaccionarán quienes aplaudieron dos veces?

 


EL CIRCO DE OKLAHOMA DE FROOME donde el buen salvaje nos indica otra forma de entender una carrera ciclística. Hasta el día de hoy la idiosincrasia de los ciclistas quedaba en segundo plano frente a los resultados y los números. La estadística del tour de Francia indica que por primera vez en la historia un campeón pretende llegar a la meta a pie, desconociendo las reglas. Claro, tiene que llegar montado en su biccicleta, en otra que se tarda en llegar para reemplazar la averiada en un choque inesperado. Se trata no solo de la fragilidad de los ciclistas, sino del comportamiento del público que se atraviesa en la carrera. Finalmente, los jueces le devolvieron el primer puesto a Froome y Quintana queda tercero.

Las etapas 8 y 9, del sábado y domingo, respectivamente, provocaron cierto revuelo en los aficionados. El británico Christopher Froome (nacido en Nairobi, Kenia, África, súbdito de la reina) quiso impresionar el sábado a sus rivales y el domingo hacer una lectura del duelo con Quintana basada en suposiciones. La situación es la siguiente. El sábado 9 de julio Chris Froome se pone la camiseta amarilla y Nairo Quintana ocupa el sexto lugar. Aprovechando un descuido de Quintana, Froome escapa en un descenso en el tramo final para ganar la etapa y distanciarse del ciclista colombiano. Parecía un infante terrible montado en la barra superior de su bicicleta, en su triciclo, como dijeron los locutores. Parecía un súper campeón. Un periódico tituló “Espectacular descenso en el Peyresourde del inglés, que logra la etapa y el maillot amarillo. Show de Chris Froome en la etapa reina del Tour de Francia”. Otro periódico djo “Espectacular exhibición de Froome para ganar la 8 etapa del tour”. Y otro: “Froome, líder del Tour, tras error de Nairo”. Llovieron criticas de los seguidores de Quintana por haber perdido valiosos segundos después de recibir una caramañola.

La estrategia de Froome lleva a pensar en las habilidades de Tarzán y en la tensión entre la condición primitiva o civilizada del ser humano. El héroe de Edgar Rice Burroughs es el buen salvaje, el niño de la civilización criado por los monos, como Mowgli, criado por la manada de lobos, personaje inventado por Rudyard Kipling, inglés no nacido en Inglaterra sino en la India. Tanto Tarzán, colgado de una soga para transportarse por la selva a gran velocidad, como Froome, montado en su triciclo para escapar del lote puntero, nos han impresionado con su pericia maravillosa. Las interpretaciones abundan pero hay una con méritos para ser escuchada. Froome quiso impactar, quiso generar miedo y suspenso, exponiéndose a una caída fatal, como el equlibrista en lo alto de la cuerda o el domador derribado en la jaula por leones hambrientos, supuestamente amaestrados.

Una observación de la conducta de Froome llevaría a pensar que los británicos mantienen residuos imperiales en su sangre o que persisten en sus metas de predominio mediante una combinación de poder civilizador y astucia primitiva. Adoptado por monos en la selva africana, Tarzán adquirió grandes habilidades físicas que le permitían saltar desde los árboles, columpiarse por la lianas y enfrentarse a los animales salvajes para defender a su familia, Jane, Boy y los monos. Esta es la parte salvaje, como diría Bolaño. Pero un hecho importante sugerido por Rice es que Tarzan (John Clayton) heredó de sus antepasados ingleses, blancos o civilizados, un gran nivel de habilidad mental. Como dice la crítica, Tarzan representa la transgresión, y para esto se requiere pensar el mundo como algo complejo. En otro momento de la historia Tarzan (the Ape Man, el hombre mono) viaja a la civilización, pero no le gusta esta forma de vida y regresa a la jungla.

Consciente o inconscientemente, con su carrerón del sábado Froome ha logrado que el público, especialmente el colombiano, ataque a Nairo Quintana por un presunto carácter conservador, y ha infundido en los más temerarios la imagen de un cobarde que al cabo de trece etapas se mantiene a la cola del hombre blanco. El aficionado Juan Solano fustiga en la página de Caracol Radio “…y el sueño amarillo es ser cuarto?, para que tanta parafernalia, si no es capaz de atacar, si no puede hubiera cerrado la getica, y nos e hubiera puesto a decir que va por el tour, solobocón, nairo enano segundon, en ningun lado se oyo decir a froome que tenia un sueño marillo, ensilla la bestia antes de comprarla”.

En la novena etapa del domingo 10 sigue liderando Froome y Quintana avanza dos puestos para ocupar el cuarto lugar a 23 segundos. En la entrevista, después de llegar a la meta Froome dijo que esperaba el ataque de Quintana pero éste no se dio. "En todo momento me esperaba el ataque de Quintana […]. No paraba de pensar que llegaría el ataque, me lo esperaba hasta el último kilómetro. Me preguntaba si estaba guardando fuerzas para un gran ataque, pero como no lo ha hecho quiero pensar que estaba al límite de sus fuerzas. Se ha mantenido pegado a mi rueda". El lunes 11 fue día de descanso. En la décima etapa del martes 12 de julio Quintana conserva el cuarto lugar con el mismo tiempo. En la undécima etapa del miércoles 13 de julio Quintana sigue cuarto a 35 segundos de Froome. En la etapa del jueves 14, la duodécima, en un accidente ocasionado por una moto cae Froome de su bicicleta, olvida las reglas y pretende llegar como corredor de campo. Le dan una bicicleta pequeña que no puede maniobrar. Luego recibe una de su tamaño y llega a la meta retrasado. Cuando todos creen que Quintana por fin le ha sacado ventaja, los jueces ponen en el podio al rey destronado.

Hoy se corrió la contrarreloj, la trigésima etapa del tour, ganó Dumoulin, un holandés, segundo llegó Froome y en el puesto 20 Nairo, que vuelve a figurar en la cuarta casilla en la clasificación general a 2 minutos 59 segundos del líder.  

Muchos aficionados colombianos se muestran terriblemente decepcionados con la actuación de Quintana cuando todavía faltan 8 etapas. Nos imaginamos las opiniones de grueso calibre de Juan Solano en la red.

 


EL CONCURSANTE QUE LO GANÓ TODO. En todo el mundo se efectúan concursos. El número de concursantes desciende según el género, en poesía suelen participar cien veces más concursantes que en cuento y mil veces más que en novela. Podríamos sacar como conclusión que es más fácil escribir poesía que novela, que los concursantes juegan al chance de vez en cuando o que la vida es sueño. Como el doctorado me mantiene ocupado y casi no salgo, no me encuentro en la calle con concursantes ilusionados. Antes era un tema obligado después del saludo amistoso. “Cómo va el trabajo”, les preguntaba, y me respondían “esperando el fallo de un concuso que seguro ganaré, excepto que…” Este excepto que… es entendible. Escritores como López Rache han estudiado el fenómeno pero no se atreven a publicarlo por falta de pruebas. Después del fallo que da como ganador a uno entre muchos opcionados, pues la competencia aumenta paulatinamente, los perdedores no omiten pronunciarse contra el fraude. Aprovechan los medios de comunicacón de sus amigos para dañar la imagen del concurso. No solo denuncian el robo descarado sino que echan madrazos al jurado. Son malos perdedores como los futbolistas argentinos y brasileros. Los hemos visto desesesperados e impotentes zarandear al árbitro en los utimos minutos del partido.

La ilusión se desinfla como un globo pinchado por un vándalo armado de cuchillo. El concursante corre detrás del vándalo y no lo alcanza para darle su merecido. Como dicen los psicólogos, la velocidad disminuye en proporción a la rabia acumulada en el cerebro. Entonces echa pestes contra el concurso. Este resentimiento no dura mucho porque al rato el eterno concursante arma un nuevo paquete para llevar al correo postal a primera hora. Recuerdo que hace tiempo se realizó el II Premio Nacional de Cuento La Cueva de Baranquilla, que ganó Julio Olaciregui, escritor de Barranquilla, con su trabajo “La piel de Mabina”. El concursante malicioso decía “claro, como no, de Barranquilla tenía que ser”, pero el último concurso fallado hace un mes demostró que La Cueva no es regionalista. La quinta versión la gano un periodista de Medellín.

A los poetas de Cali se les escucha decir que el poeta Juan Felipe Robledo gana todos los concursos de poesía que se celebran en el país. No es del todo cierto porque el premio nacional de poesía lo ganó hace unos años Horacio Benavides y hace poco Nelson Romero. El cuentista que sí se ganó todos los premios fue Harold Kremer y, ya cansado de repetir, decidió incursionar en la novela. No tengo noticias de que haya ganado premio o salido finalista. Conjeturo, como solía decir el maestro Borges, que quizás probó suerte en concursos nacionales y extranjeros sin obtener nada, quizás nunca escribió la novela anunciada en su momento o quizás desistió de meterse en este género por consejo de sus amigos.

Lo extraordinario del caso es que Harold Kremer, famoso autor de El enano más fuerte del mundo (2004), contra todos los pronósticos de la comunidad literaria, volvió a concursar en cuento y ganó el premio Jorge Isaccs 2013 con su libro "Por qué me Muerdes”. Pero no es por este premio que el cuentista tiene página en Wikipedia y en Centro Virtual Isaacs de la Universidad del Valle, el prestigioso catálogo de autores vallecaucanos, sino por haber demostrado que vale la pena insistir en el oficio. Como dice el dicho, zapatero a tus zapatos.

 


DE HERNANDO GUERRERO A HERNANDO GUERRA. Hay un largo trecho entre Hernando Guerrero y Hernando Guerra, como si fuésemos de Cali a Bogotá en tranvía, pero son casi perfectamente homófonos y, además, convocan finísimos vasos comunicantes. Me hallaba en el Boulevard, que gracias a los periodistas y el protocolo municipal cambió su nombre a Bulevar, sitio elegante de Cali donde muchas veces me he reunido con Eleazar Plaza y Beatriz Malanoche. Digo Beatriz Malanoche porque realmente desconozco el apellido de nuestra amiga. También le dicen Porfiria y Leona. Disculpen que tenga que explicar cada cosa en este informe de reportero metido a menos, sin invitación alguna, en los grandes eventos culturales de la ciudad. Lo que pasa es que se han quejado a la revista Rosa Blindada por hablar de gente que no aparece en Google. Los lectores leen el nombre y corren a internet a ver de quién se trata, no encontrando ninguna referencia, ni una sola pista que ayude en el proceso de identificación. Entonces dicen que invento eventos culturales y personalidades para poder cobrar mi sueldo.

Vuelvo al punto. Estaba en el Boulevard cuando vi que se acercaba Julio César Reyes. Dejé de chatear. No te vi en el documental de Ospina sobre Caicedo, dijo Julio César, como siempre Guerrero hizo su cagada. A ver. Mientras pasaban la cinta Guerrero decía mentira, mentira, y también durante la entrevista de Ospina. Me imagino la escena. Hola, no jodás, protestó Ospina, dejá de sabotear. Llegó la policía y sacó a Guerrero a empellones. Poncho, mirá lo que me están haciendo, suplicaba Guerrero. Te lo merecés, respondía Ospina. Los únicos que lo defendieron fueron Jaime Vélez y Adolfo. ¿Y tú qué hiciste? Me escondí detrás de Ospina. En el documental hablan todo el tiempo de Guerrero y Ciudad Solar, reconoce Julio César. Guerrero es un mito como Caicedo y un mito viviente como Ospina, que es lo más importante. Cuando se muera dirán que era el niño mimado de su mamá.

A propósito de la anécdota, se dicen muchas cosas que no fueron y en esto consiste la leyenda, como la aparición de El atravesado, novela corta publicada dos años antes de Que viva la música, un hecho corriente sucedido en 1975, un hecho inocuo que será revestido de numerosos ornamentos fantásticos cuando lo demande la industria cultural. No hay que esperar mucho tiempo para ver cómo la necesidad del mito pondrá en marcha una campaña poderosa y masiva de restitución del valor de la opera prima de Caicedo. En realidad, la novela fue financiada por la mamá y fue impresa en Tipografía Mercedes en el barrio San Nicolás, sin que mereciera ninguna reseña en los medios y menos el elogio de sus amigos. A veces todo esto es producto del azar. Y es lo que podría suceder con Hernando Guerra, poeta de Armero, Tolima, radicado en Bogotá, si uno de los cien mil dados lanzados por Dios lo escoge como el autor notable de su tiempo. Me imagino la cantidad de gente pagando a las agencias de viaje para ser transportada a la mítica Armero.

¿Quién es Hernando Guerra?, pregunta. Un amigo poeta, respondo. Después pasamos a charlar de filosofía, una disciplina que trasnocha a Julio César.

 


EL ÚLTIMO PREMIO ALFAGUARA. El candidato a suceder a Gabo no es un tema para mí, es Eleazar Plaza quien anda obsesionado con el futuro de la novela, como si no hubiese otro género. Aunque, a decir verdad, no todas las veces hablamos de novela, también hablamos de Rolando, de James, de Clemencia, amigos suyos de hace tiempo, mitificados en sus anécdotas, gente desconocida para el gran público, gente que quizás no existe, o si existe seguramente prefiere permanecer en el anonimato. Si no estoy mal la Feria del Libro de Cali es en abril, lo que explica su llamada esta mañana diciéndome que saque tiempo para acompañarle a un par de conferencias. No sé de qué conferencias habla, todavía no he leído la programacion de FILCA de este año. En previsión de lo que pueda estar pasando a mis espaldas llamo a Beatriz, su amiga de andanzas, y me entero de cierta conferencia sobre los secretos de Gabo. ¡Otra vez, Gabo! Tienes que ir donde está la noticia, ¿no te parece?

¿Tú vas a ir? Es un tema agobiante pero hay que ir, Gabo es Gabo. Eres poeta, no narradora. Como dice el maestro, los buenos poetas son solventes en el idioma y dominan cualquier género. Claro. Dice que los buenos poetas prescinden de palabras como eternidades, atardeceres, calideces. Eso mismo digo. Entonces me pongo a disposición. En el caso de que la conferencia resulte aburrida, lo que no sería raro, acudiré al plan B. No, no objetaré que el recinto está muy frío por el aire acondicionado, sino que debo buscar información sobre el último premio Alfaguara. El tema es la novela y el premio es de los más importantes del mundo. Sí, hazlo, el premio Alfaguara siempre es noticia. ¿Cómo se llama el novelista? Eduardo Sacheri, es argentino, colabora en Gráfico, la famosa revista de fútbol, escribe guíones, es amigo de cineastas… Para, no me cuentes más, mejor escrbe la nota sobre el tal Sacheri. Beatriz hace un gesto de aprobación.

A propósito de programación, ¿ya escribiste tu Pato en platea? Estoy en eso, el tema es justamente el premio Alfaguara. ¿A quién entrevistarás? No sé, estoy pensando. Beatriz eleva su mirada hacia mí como un ángel a punto de alzar el vuelo. Esperen, les digo, debo atender una llamada. Después de hablar con mi tutor de tesis sugiero buscar el programa. De acuerdo, dice Eleazar Plaza, Beatriz, hazme el favor, ve a Corfecali y solicita el programa de FILCA. ¿Con quién hablo? Con Adriana La Torre. Listo. Quedamos en vernos en el centro comercial Centenario. Listo, repite Beatriz. Vamos caminando, en el trayecto me confiesa que no cree en el premio Alfaguara. ¿Por qué? Pienso en Delirio, pienso en El mundo de afuera, no me convence el premio Alfaguara, es una estrategia de promoción de sus autores más que un reconocimiento a la calidad de la novela.

Expreso mi desacuerdo, aun si se demuestra que es una estrategia de mercado, sin ese importante premio desconoceríamos el estado del arte de la novela en español. Sin esperar su respuesta agrego: me gusta El ruido de las cosas al caer y me gusta que hayan premiado a un escritor de tiempo completo como Sacheri. No es poca cosa que un profesor de historia saque tiempo para ser novelista, guionista, periodista, y todavía tenga alientos para mantenerse en contacto con su editor y su representante. Es más, en La pregunta de sus ojos menciona a Gabo, cuando Chaparro le dice a Irene “que, aunque no tiene ni idea de qué va a hacer de ahora en adelante, anda con ganas de probar el viejo proyecto de escribir un libro. En cuanto lo dice, se siente un imbécil. Viejo, dos veces divorciado, jubilado, con veleidades de escritor. El Hemingway de la tercera edad. El García Márquez del oeste del conurbano”.

Ellos se quedan absortos, no se explican de dónde saqué la información sobre Sacheri, si los medios apenas comienzan a ocuparse del último premio Alfaguara. Para terminar y dejarlos más sorprendidos digo que Sacheri suele utilizar el término novela como metáfora, por ejemplo en “Esperandolo a Tito y otros cuentos de fútbol”, precisamente en el cuento Esperándolo a Tito cuando dice: “Por principio más que por convencimiento, salté ofendidísimo retrucándole que nosotros, los de acá, los de la placita, sí teníamos un equipo de novela” y cuando Beto le dice a Pablo en Decisiones: “Y [el arquerito] me dijo que sí, que bárbaro. Tomé bastante carrera. Lo medí. Y le pegué un puntinazo de novela directo a las pelotas”. Y en EPILOGO (Oración con proyecto de paraíso): “Aparte, mirá si pasa algún delegado tuyo y me manyan puteando al lineman o al perro ese que acaba de errar un gol hecho. Y después se me arma un lío de novela con vos, y yo qué sé, ponéle que me rajan”.

Suficiente, suficiente, no me leas más, odio el fútbol. Yo también, dice Beatriz con el bareto quemándole la yema de los dedos. Pero maestro. Ok, sácalo para que no sientas que has perdido el tiempo. ¿Y la entrevista, inquiere Beatriz, a quién entrevistarás sobre Sacheri? En Cali, no sé, lo estoy pensando; llamaré al consulado de Argentina. Estás loco, más bien llama a la Sociedad de Poetas Muertos. De pronto hasta tienes razón, de pronto no hay consulado argentino en Cali y tenga que llamar a Bogotá.

 


VISITA AL RECITAL POÉTICO. Sería mentiroso si dijera que fui invitado al recital de poesía de la biblioteca del Centenario. No fui porque estuviese en mis planes escuchar a los nuevos poetas del país. Fui un visitante y les contaré cómo sucedió todo desde el principio. Había una cita con el poeta Zibara y él es muy puntual, de modo que llegué media hora antes. Me senté en la cafetería, pedí jugo de mandarina y esperé mientras veía pasar las muchachas por la avenida Colombia. Me llamó Pedro y le dije que arrimara a la biblioteca. Me llamó Pablo y le dije lo mismo. Llegó con su esposa y su hija. No sabía que habia recital, dijo, y tampoco que la biblioteca lucía bonita tras la remodelación. En eso llegó Zibara acompañado de Edgar Arenas, que ahora se llama Edgar Lozano. Edgar es hermano de Orietta Lozano, la famosa poeta. Le entregué las fotocopias del ensayo de Ordóñez a Zibara y hablamos un rato. Después se acercaron a nuestra mesa dos poetas, se mantuvieron de pie. Hablaron del recital y señalaron una escalera secreta por donde podíamos ingresar. Pedro y Pablo se interesaron, querían conocer la escalera. Por mi parte, preferí utilizar el camino de costumbre, salir a la calle, doblar a la derecha e ingresar por la puerta principal. Ahí estaban los poetas, aproximadamente cincuenta poetas, un número más grande del que imaginé. Primera vez que los veía, más allá de Zibara y Lozano, todos eran nuevos, como sus fotografías que circulan en las redes. No estaba Jenny Cabrera a quien sí conozco. No estaba Margarita Patiño. Parecía preocupado por la falta de amigos cuando llegó Ana María. Nos saludamos. Un poeta hizo la presentación. Una joven poeta organizaba su trípode y su cámara para grabar el evento. El poeta de la presentación cedió la palabra a los poetas sentados en la mesa principal. Hablaron de publicaciones, de la calidad de los trabajos, de los premios obtenidos y sobre todo de los principios y técnicas que debe conocer el poeta para ser buen poeta. El presentador interrumpió, expresó su opinión y mencionó a cierta poeta que tenía una teoría sobre el gerundio. Dicha poeta resultó algo conocida, había estrechado su mano unas tres veces. Ella explicó su teoría y al final hizo la salvedad: este principio no es absoluto sino que depende del poema. Volvió la palabra a la mesa, Edgar y otro poeta llevaban la voz cantante, en realidad, sabían más de poesía o habían trabajado durante toda su vida en este oficio. Era evidente. Estuve esperando con impacencia a que hablara Zibara. Quería escuchar el nombre de Montes de Oca para confirmar la versión de Ordoñéz de que Zibara recibe la influencia del mexicano. Pasó el tiempo y nada, el cuadro parecía repetirse eternamente, como cuando se llega al punto de saturación. Era el momento de partir, de dejar para la próxima la intervención del poeta Zibara. Me dije "se acabó la visita", me paré y vi que tanto Pedro como Pablo, la esposa y la hija de Pablo se pararon también. Me despedí de Ana María y quedamos en llamarnos por celular y vernos. Era un sábado tranquilo, sin muchos autos, sin estudiantes, sin trabajadores ocupando las aceras. El domingo vería por internet el resumen del recital y la lista de participantes, con el video y las fotos respectivas. Ahí encontraría mi nombre y el nombre del grupo, Poetas del Terminal de la Comuna 11, al cual pertenezco de hecho o al cual me han inscrito generosamente.

 


ME GUSTA EL MUNDO DIGITAL y no puedo desprenderme de mis dispositivos, mis programas, mis aplicaciones, mis redes, mis páginas de internet, mis contactos. Pero una película me ha movido el piso y me ha llevado a la ilegalidad, sin querer, provocando la intervención de familiares y amigos. Tan cerca estuve del delito, en el borde del acantilado del suicida, que un primo con quien estudio el doctorado en la universidad le dijo a uno de los profesores “… y parecía tan buen muchacho”. Quizás esté cayendo en la adicción tecnológica, en la manía del coleccionista, y termine uniéndome al ejército de infoxicados del mundo virtual.

Confesiones de un principiante en piratería, podemos llamar a esta declaración de principios de un consumidor cultural. Si seguimos de cerca los escritos de Fernando Taseche y sus citas del maestro García Canclini, no somos amantes de literatura ni amigos de la cultura sino compradores compulsivos de bienes y servicios virtuales en formato digital. Eso somos, consumidores de intangibles, de bienes inmateriales, de mercancías simbólicas, etc., somos víctimas y asimismo cómplices de Window y Android, el monstruo bicéfalo.

Como todos ustedes saben, por primera vez en su historia Colombia aparece en primera fila en los premios Oscar. A todos nos alegra que El abrazo de la serpiente del director Ciro Guerra haya sido nominada a mejor película extranjera. Les cuento que ningún amigo me convenció antes de comprar televisor pantalla plana para ver películas y noticieros, en ese orden, pero esta noticia me ha llevado corriendo a un almacén de cadena. Por consiguente, tengo televisor nuevo y me pondré al día en materia de cine, en cambio los noticieros los dejaré para cuando esté demasiado eufórico. Un noticiero en Colombia es buen sustituto del aguardiente, uno termina borracho de sesgos y mentiras, de manipulación mediática, como nos explicó el profesor Chomsky.

Como en todo este tiempo estuvo cerrada la oficina de la revista, aproveché para salir más seguido a la calle, así tal como me mantengo dentro de mi apartamento, en pantaloneta, camiseta y sandalia (chancleta), y me puse a buscar películas de mil pesos. No crean, hay sitios en el centro de Cali donde se consiguen películas clásicas como Ladrón de bicicletas y, ademas, bien copiadas, a mil pesos. No sé cómo hacen ni cuánto ganan por el servicio, pero te atienden muchachas bonitas que sonríen todo el tiempo como si estuviesen haciendo el gran negocio. Bueno, ustedes tienen razón, esos sitios no abren los sábados por la tarde y menos los domingos.

Entonces tenemos el plan B, llamar a un sitio por celular y dictar la contraseña. Deben tener un sistema sofisticado porque una máquina te contesta, te escucha y procesa inmediatamente el pedido, todo digital, y en cuestión de minutos llegan a tu edificio y timbran para que bajes con la plata. Este tipo de servicios es para VIP (Very Important Person), para gente como Julio César y Jaime, que saben de cine y compran lotes de películas famosas. En mis correrías he visto a clientes VIP sacar una gruesa suma de dinero de su billetera para cancelar un pedido inmenso, cincuenta películas de una vez. Deben tener bastante tiempo. Parientes y amigos me dijeron que era ilegal, que si no había visto el anuncio en la televisión. No dije, no he visto el anuncio, no veo televisión desde hace quince años. Pero la ignorancia no exime al culpable, me advirtieron.

Todavía no he visto ninguna película, pero sí algunos noticieros de televisión. En una próxima oportunidad les compartiré mis modestas impresiones, cuando confirme lo insulso de sus contenidos y su dependencia de las agencias de noticia, las transnacionales de la comunicación global. Así pasa con los libros, uno compra libros que no lee y sigue comprando como una forma de atesoramiento hasta que no hay biblioteca que resista el volumen y el peso de tanta obra célebre. Es una exageración, una excentricidad, considerando que un sabio en la antigüedad tenía cien volúmenes en su biblioteca. Llegué a tener cinco mil volúmenes regados por todo el apartamento, no sólo en la biblioteca, y después de reflexionar sobre el lastre de las cosas decidí vender y regalar hasta quedar con escasos mil libros. Sigo comprando películas que algún día, con algo más de tiempo, veré con placer y comentaré con los amigos cinéfilos. Afortundamente, las películas vienen en pequeños DVD livianos. De este modo tendré muchos temas para introducir en las tertulias de El Centenario con los amigos, mientras nos tomamos un capuchino. Habrá alguien que lleve wisky en la cantimplora oculta en su chamarra, como dicen los mexicanos, sin tener que pagar descorche.

No soy sabio de la posmodernidad, soy un estudiante de doctorado en usabilidad y ahora un aficionado al coleccionismo digital. Me considero ducho en nuevas tecnología, pero fíjense que paso por alto la existencia del servidor y el almacenamiento en las nubes. Uno también puede tener su bodega en internet y guardar sus películas digitales sin temor a que se borren del computador por causa de un virus, un troyano, un gusano, un código malicioso, etc., obra de algún hacker. El espacio no es el problema, sino la propiedad intelectual, como dicen los críticos, ya que no es lo mismo tener DVD en el apartamento y un montón de películas pirateadas, sin que nadie se entere de su existencia, que tener una cinemateca en las nubes. Guardar archivo pirata en las nubes es delito.

Entonces qué debo hacer, pregunto. Vaya al cine de Unicentro, Chipichape, El Centenario, que tanto le gusta, dicen los parientes y amigos, vea los estrenos y no se conforme con películas viejas, los clásicos de mil pesos, mal copiados, con bloqueos, rayones, imágenes pixeladas y títulos borrosos. Me convencieron, tendré que volver a la vieja costumbre y abandonar la comodidad del hogar. Ve que tenemos razón, dicen ellos, vaya a Comfandi, que queda cerca de su casa, allí verá buen cine con otras cincuenta personas, sin pagar un peso. Así será, se los aseguro, buscaré con quién ir y a la salida pasearemos un rato por el boulevard para estirar las piernas.

A ese paso lograré reconectarme con el televisor, un dispositivo que, según dicen los que saben, converge con el portátil, la tablet y el smarphone (celular inteligente). Trataré de entretenerme con los noticieros y volveré a la vida de antes, la misma que viven todos los mortales.

 


PARA QUÉ SEGUIR BUSCANDO, AQUÍ ESTÁ EL CURSO. He recibido un mail con una oferta de enseñanza de escritura. Me gustaría compartirla con los lectores para que analicen su contenido, que en realidad es bastante completo. Pareciera que no le falta nada para posicionarse en el mercado de talleres de escritura, desplazando incluso a Relata, si no fuera porque su autor utiliza linkedin y blogspot, dos servicios gratuitos de internet. Me llama la atención que no emplee figuras retóricas ni se valga del humor, moneda corriente en el oficio literario, para convencer a los posibles clientes. También me parece extraño que los precios sean de 2012. Quizás Joan Cardona se dedica a otra actividad y alguien encontró en alguna parte su correo y pretende hacernos creer que la oferta sigue vigente. Se ven casos y cosas en internet. En fin, ahí va el texto:

“Buenos días,

Me llamo Joan Cardona y soy profesor de talleres de escritura creativa y literatura desde hace más de 20 años, entre otros en una universidad italiana y para el PAS de la Universidad de Barcelona durante más de 10 años. También he publicado más de 10 libros, entre relatos y obras de teatro.

Te quería informar de los cursos ONLINE que estoy ofreciendo en estos momentos (la gran ventaja de los cursos online es que se pueden cursar sin horarios fijos y sin desplazamientos).

Son cursos que tienen una duración de 9 meses y se pueden empezar a partir de la semana del 7 de septiembre (también a lo largo de todo el mes de septiembre y octubre).

Hay varias opciones:

1) Primer curso de escritura creativa: maneras de iniciar y de acabar las narraciones, personajes, narradores, el tiempo y el espacio literarios, descripciones, todos los argumentos, tramas, diálogos, títulos y temas, etc. (es el curso que recomiendo como introducción a la escritura creativa, ya que ofrece las herramientas fundamentales para la creación literaria).

2) Segundo curso de escritura creativa: el tono literario, estilo, palabras exactas, repeticiones de palabras, cuentos realistas y no realistas, las listas, la narrativa cómica, lo sobrenatural, el realismo mágico, la caracterización de personajes, generación de ideas, la alegoría, epifanías, diarios personales, etc.

3) Curso de género negro: introducción histórica, puntos de vista, la búsqueda de la verdad, diferencia entre suspense y misterio, sospechosos, el detective, el Watson, pistas, asesinato, habitaciones cerradas, las variaciones clásicas y modernas, etc. 

4) Curso de novela: (¡¡curso nuevo!!): el novelista y la novela, preparación de la novela, lenguaje narrativo, técnicas de la novela, análisis de la novela, aspectos del género, propuestas, el espacio contra el tiempo, la persecución del presente, etc.

Los cursos se pueden cursar tanto en catalán como en castellano. En todas las sesiones, además de la teoría, se recomendarán libros y se propondrá la realización de un ejercicio, que siempre tendrá relación con la sesión teórica (por ejemplo, si en la parte de teoría hemos hablado de varias maneras de iniciar una narración, os propondré que escribáis un texto con uno de los inicios que habremos visto durante la sesión). Las narraciones se devolverán 3 o 4 días después de la entrega con un comentario totalmente personalizado.

El precio de los cursos es de 105 euros el trimestre o de 275 euros el curso entero de 9 meses (en este caso, con un ahorro de 40 euros, el 15 por ciento del total del curso).

Ya me dirás si te puede interesar. En caso contrario, disculpa la molestia.

Para más información, ¡¡¡¡no dudes en escribirme!!!!

Muy cordialmente,

Joan”

 


EL NUEVO CINE DE TERROR NORTEAMERICANO. Por fortuna hay muchas cosas interesantes para comentar sobre la cultura en Cali. El doctorado es estresante y absorbente, pero aun así sacamos tiempo para asistir a los eventos culturales. Si nos enviaran la boleta, como en El Arte, asistiríamos a todo y haríamos el deber de escribir una nota en esta sección de pato en platea. Acaba de terminar la Bienal de Danza, con muchos grupos internacionales, que es lo que estamos reclamando hace tiempo. No es esnobismo pero tampoco chovinismo lo que nos motiva a predisponernos a participar en el Festival de Cine, no importa que se pase de alternativo. Las películas alternativas son lentas, meticulosas y repetitivas, y no estoy hablando del Festival de Cine de Sundance sino de Cali o Kali. De todos modos, viene gente de otros países y es lo que importa.

El día menos pensado, para variar, me dio la maldita gana de ver cine comercial con el propósito de desestresarme de tanto estudio y poco trabajo. Entonces fui a ver una película gringa. Terrible, los gringos no tienen tema o tienen un complejo de inferioridad frente a Sade. No saben cómo superar a los franceses en malditismo. La vez pasada vi el club de la pelea y esta tarde oscura inocencia (Mysterious Skin), películas que exaltarían Alberto Barbosa y José Urbano, los que saben de cine. Mientras nosotros buscamos ser un poco más cultos, los gringos y su opulencia van por caminos sombríos de virilidad a golpes y sodomía fulminante. ¿Será que los cinéfilos de Caicedonia o Sevilla ven este tipo de películas? Es probable. No hay censura, se acabó Cine Colombia, la piratería invadió las calles y cualquier aficionado al cine babylonico compra atracción fatal, una película decorosa hoy en día, por mil pesos.

Mientras nosotros hacemos festivales para aprender los gringos se alejan años luz con sus propuestas extremas. Mientras nosotros creemos que la gente va al cementerio a dejar unos claveles en la tumba del familiar, los gringos aseguran que va al prostíbulo. Presionados por la competencia más feroz que haya conocido la humanidad en cinco mil años de historia, los gringos ensayan las formas estéticas más perversas y llegarán primero a Marte, como temió Ray Bradbury, mientras nosotros apenas estamos saliendo del terminal para ir a Palmira.

 


DESPUÉS DE IBAGUE ENCUENTRO CON SORPRESA que los señores de la caña están deprimidos por la multa que les impuso la Superintendencia de Industria Comercio y tal vez por ello no se gozaron la Primera Feria Internacional del Libro y las Culturas de Cali (FILCA). Este plato en platea habla del X Encuentro de Poesía y Narrativa “Ibagué en flor” y de la feria del libro. Los eventos en Cali no dan tregua, acaba de pasar la feria del libro y se viene el festival de cine. Por mi parte, le aplico ciencia a mi trabajo de pato en platea, anoto en papelitos todos los eventos y días programados y hago un sorteo. Cuando aparecen numerosas actividades hago una lista de la población, una planilla de varias filas y columnas, y saco los números que estén en diagonal o los que estén en forma de E, de L, de Z, etc., tal como me enseñaron a sacar una muestra los profesores de estadística.

En Ibagué me tocó ir a varias partes y conocer a los escritores más importantes de Colombia, Santiago Mutis, Benhur Sánchez, Luz Mary Giraldo, Nelson Romero, Edgar Trejos, Eduardo Mendoza, Rómulo Bustos, entre otros. A Pablo Montoya sólo lo vi, no le di la mano; a Henry y otros nombres que se me escapan los escuché en sus recitales. La atención fue buenísima. Ibagué es chévere, no sé por qué creí que era una ciudad plana. Fuimos a muchos barrios con Eduardo Mendoza, caminamos el centro de la ciudad varias veces. Pedro quería mostrarnos el parque de las putas. Eleazar dijo que mejor lo dejáramos para diciembre, pues para ese entonces la ciudad estaría iluminada y las mujeres lucirían sus mejores trajes. Nos dábamos cita a la entrada del hotel Acandí, Pedro llegaba desde su casa, no recuerdo el nombre del barrio, y yo desde el hotel Maravillas, que cuesta veinte mil pesos el día. No, no había pulgas, tampoco chinches en la cama, a diferencia del hotel en Riosucio cuando fui a cubrir el carnaval del diablo.

Nos íbamos a un lugar tranquilo, a un parque, a un asadero solitario, a un billar, a comentar el desarrollo del encuentro. En una ocasión charlábamos animadamente en el parque Bolívar cuando llegó Sandra, la niña de logística, pensamos que debíamos irnos y dijimos “nos vamos”. Eleazar dijo “no, muchachos, no problem”. Llegó Sandra y entre saludo y saludo nos preguntó “¿ustedes también son caleños?”. Así es. Eleazar nos despachó diciendo “bueno, muchachos, hablamos mañana”. En los días siguientes casi no hablábamos del encuentro sino de Sandra, que Sandra esto, que Sandra aquello; la habíamos visto de cerca unos segundos pero parecía que la conocíamos de toda la vida. Recitamos el famoso verso del poeta Farías que dice “una lágrima edificó la lluvia”. Así es como se construye el mito.

Nos vimos a las ocho de la noche para despedirnos de Ibagué, pero Sandra faltó a la cita. ¿Le dijiste que nos íbamos? Sí, claro, ni loco que estuviera. Eleazar propuso que nos quedáramos un día más. Fuimos a comer pollo y de las vueltas me entregó los veinte mil pesos del hotel. Luego fijamos la despedida para el viernes a las diez, esperamos pacientemente a Sandra pero tampoco llegó ni contestó el celular por más que le timbramos. Nos despedimos a la misma hora, Pedro a su casa, Eleazar a Bogotá y yo a Cali.

Desde ese día no nos veíamos con el director de ROSA BLINDADA y fue apenas el viernes que nos encontramos en la feria del libro. Estaba algo incómodo, nunca asiste a estos eventos, sólo lo he visto animado en compañía de Elmo Valencia y Hernando Guerrero. Justamente estaba hablando con Guerrero sobre reactivar “Ciudad Solar”. En un descuido aproveché para preguntarle “hola, ¿qué hubo de Sandra?”. Está bien, me llamó una hora despues de partir. Me tranquiliza la noticia. Pienso llamarla más tarde, le diré que le mandas un abrazo. Gracias.

Por ahí andaba nuestro editor Jorge Ordóñez, invitado a un panel por la editorial Caza del libro. Al mismo tiempo, en el teatrino se celebraba una lectura de Nelson Romero. Recordé un encargo y me desplacé al puesto del Fondo de Cultura Económica, pregunté por José Revueltas. “Señor, lo sentimos mucho, ese libro está agotado”, dijo la vendedora. Con Eleazar nos veríamos en el Boulevard de Cali.

Cuando llegué Jorge Sarria iniciaba su anécdota. Por recomendación de Palau me llamó doña Carolina del ingenio Manuelita, me dijo que tenía una excelente hoja de vida y por ello pensaban contratarme, que pasara por su oficina para firmar los papeles. Qué bien, te felicito. Pero loco, mirá, ve, después de la multa no han vuelto a llamarme. Deben estar muy deprimidos. ¿Leyeron la férrea defensa del Valle por Álvarez Gardeazábal? No, todavía no. Me jodí por confiado. ¿Qué harás? No, nada; lo peor de todo es que renuncié a mis dos trabajos de forma irrevocable. Es una verdadera tragedia.

¿De donde vienen ustedes? De la feria del libro. ¿Te escuché decir que asistirías si traían a Modiano o al gringo Paul Auster? Estoy acompañando a nuestro reportero, el nuevo pato en platea. ¡Ah, el periódico El Arte, el amigo Ricardo Tascón! Correcto. Reemplazar a Ricardo no es cualquier cosa. No lo copia, te aseguro, pero se parece bastante. Genial. Sí, amigo Jorge (Sarria), amigo Cesar (Monsalve), soy el nuevo pato en platea. Les di la mano para despedirme y le recomendé a Jorge “yo de usted buscaría trabajo en Ibagué”. No lo había pensado, ¿por qué lo dice? Vengo de allá y presiento que usted tendría éxito. Puede ser, evaluaré esa posibilidad; de entrada me está convenciendo. Hágale. Ni más faltaba, siempre y cuando no dependan del azúcar.

 


UN AUTOR INÉDITO EN LA CORTE DEL REY EDUARDO. Entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre de 2015 se celebrará el magno evento de escritores y poetas “Ibagué en flor”, prácticamente desconocido para este pato que se precia de estar informado de cuanta actividad cultural se realiza en el país colombiano. Ceñido a las reglas del reportaje científico, para no hablar de tradición moderna, frutos prodigiosos del terruño, resistencia cultural de la provincia y otras babosadas, me puse a investigar y descubrí asombrado que el evento carecía de página oficial en internet, algo así como ibagueenflor.com, ibagueenflor.org o ibagueenflor.net, como nosotros en ROSA BLINDADA. No importa, me dije, buscaré algún blog gratuito que me actualice, que me ponga en sintonía sobre la programación, sus organizadores y sus protagonistas.

Busqué busqué busqué (excusen la repetición) y tropecé con un sitio, no un blog sino un sitio, una especie de periódico digital independiente que criticaba ásperamente la manera como se hizo el anterior Encuentro, el XIV (2014), la programación, la calidad de los invitados y las actividades, la improvisación, la rosca, etc. No había nada nuevo que no supiera este reportero, la misma queja envidiosa, la misma hostilidad del periodista resentido. Nada nuevo salvo una presunta denuncia de inmoralidad contra el señor Eduardo Mendoza, uno de los organizadores. El periódico virtual A la luz pública lanzaba un ataque frontal contra Mendoza, a quien prácticamente calificaba como un borracho de siete suelas.

En ese momento me puse a recordar, me dije este nombre me suena, alguien me habló de Mendoza en el pasado, estoy seguro, alguien cercano me contó sobre sus peripecias en Cali. La persistencia es buen método para remediar el olvido. Este nombre me es familiar, seguía diciéndome, más aún siendo el homónimo de hombres célebres como Eduardo Mendoza, intelectual colombiano, o Eduardo Mendoza, autor catalán de La ciudad de los prodigios. Finalmente recordé haber escuchado a Eleazar Plaza, en la cafeteria La Aragonesa, contar la historia de sus amigos de los años 70 y 80 y mencionar reiteradamente a Eduardo Mendoza, un escritor tolimense.

Llamé a Eleazar diciéndole que necesitaba información sobre “Ibagué en flor” y me citó a la 5 pm en el boulevard de Cali. Ahí, junto a un gato que se le acercaba de vez en cuando a ronronear y frotarse entre sus piernas, me mostró la programación y me reenvío las imágenes al correo correspondiente. Le pregunté por Mendoza y me dijo, me confirmó que era uno de sus amigos de hace tiempo. Debe ser bohemio, dije. Más bien librepensador, respondió. Mientras Beatriz, amiga de Eleazar, le preguntaba que qué iban a hacer de cena, me puse a hojear la programación en la tablet. Oh, cuál sería mi sorpresa cuando vi su nombre entre los escritores y poetas invitados. ¿Por qué estás pálido?, preguntó. No, nada, respondí. En realidad, me pareció inaudito verlo en la programación cuando todos sabemos que Eleazar no tiene ningún libro publicado y no ha ganado nada.

En la programación decía martes 29 de septiembre, homenaje al poeta tolimense Nelson Romero Guzmán, invitados Luz Mary Giraldo, Henry Alexander Gómez y Eleazar Plaza. Miércoles 30 ponencia de Eleazar Plaza sobre patrimonio cultural. Jueves 1 octubre "El oficio de leer, el arte de escribir", conversatorio coordinado por Héctor Sánchez con intervención de Rómulo Bustos, Santiago Mutis y Eleazar Plaza. Le pregunté qué hacía en la programación de “Ibagué en flor” si no tenía ningún libro publicado ni había ganado ningún premio literario en sus cuarenta años de oficio. Me aclaró que ahora valían las publicaciones en internet y el número de visitas a la página del autor. Tenía razón, el contador no miente y Google Analytics te dice incluso de qué país te están leyendo. No podía creerlo, de pronto se caía el mito, la idea del escritor que se había propuesto consagrarse en forma póstuma. Quizás Beatriz era su albacea, por eso andaban juntos por todo Cali, él inventando la posteridad, ella tomando nota.

Nos despedimos, le dije que le mandaría el nuevo pato en platea en la noche. Me agradeció y se fue con su amiga por la novena, como quien se dirige a la gobernación. No subí hasta La Ermita sino que los seguí a unos metros de distancia. Estaban sentados en una banca de la gobernación. Él hacía una llamada por celular y ella fumaba mariguana. Me vio y dijo hola, qué se te olvidó. Maestro, dije, ¿por qué va a Ibagué, es que cambió su manera de pensar, creí que a usted no le gustaban estas cosas? En efecto, no me gustan estas cosas, pero tampoco me gusta desairar al amigo Eduardo y a los amigos de este, aun cuando tenga morros de trabajo en el computador. Entiendo, disculpe la intromisión. ¿Alguna otra pregunta? No, ninguna, que duerman.

 


LA TERCERA GENERACIÓN… Y LA CUARTA se dan cita en el evento Ajazzgo, tremendo proyecto cultural liderado por Diego Pombo. Todavía no nos han invitado y tampoco sabemos si estaremos en capacidad de escuchar a los mejores jazzistas del mundo. Últimamente se suceden en forma vertiginosa los eventos culturales en Cali, que el Festival de la Maceta, que el Festival de Poesía, que el Petronio, que Oiga, Mire, Lea, que el Festival de Tríos (al que no asistimos, infortunadamente), etc. etc. Es de suponer que todos ellos tienen la bendición de la Ministra de Cultura y la señora Carvajal.

Si no nos invitan, no importa, hemos escuchado hasta la saciedad a José Feliciano y Eddie Palmieri en acetato, en casete y ahora en formato digital. Tenemos los videos completos en el celular, basta hacer clic en el enlace del servidor Youtube. Bueno, una cosa es escuchar, otra es compartir con el artista y su público. Hace poco fue invitado al Petronio el brasilero Carlinhos Brown y no se imaginan el griterío. Como bien se sabe, un espectáculo en vivo contribuye a la reactivación económica de Cali y el Valle del Cauca.

Estos jazzistas que nos trae Ajazzgo en la versión 2015 de su famoso festival llaman la atención por su edad. No tenemos nada contra los viejos, sabemos que el buen vino se añeja en odre viejo, pero es la oportunidad para reclamar a los gestores de eventos culturales y al gobierno municipal, que pone casi toda la plata, más cuidado con la programación, que no traigan artistas en forma extemporánea, que indaguen en la identificación de nuevos talentos. Nos parece que a los artistas más universales deben traerlos cuando están en la flor de su juventud, cuando gozan de celebridad y están en lo más alto de su creación.

En efecto, estamos diciendo que el tiempo pasa, que estamos viviendo en el vértigo del nuevo milenio, que en este preciso momento otros artistas con menos edad, las nuevas generaciones, se sumen en la tristeza porque saben que tendrán que esperar cincuenta años para venir a Cali.

 

Link del Evento http://ajazzgofestival.com

 


(DES) CUBRIMIENTO DEL FESTIVAL DE LITERATURA 2015. No sé por qué estoy asociando el “Festival de Literatura Oiga, Mire, Lea” con el apellido Carvajal. Ustedes no me han preguntado pero tengo doctorado. Creo haber aprendido a investigar en estos cinco años de elaboración de la tesis. Es más, antes de vincularme a ROSA BLINDADA hice un curso en la UVA con el crítico Milton Saavedra. Saqué 4.8, no estuvo mal, no saqué 5 porque se me olvidó hacer la tabla de figuras. Uno parte de la sospecha, uno se basa en indicios, otros ven problemas donde todo el mundo ve felicidad. ¿Cuál es el problema? Hay demasiada gente famosa en este festival. Es supremamente sospechoso. Me recuerda el Festival Internacional de Arte de Cali.

He sido contratado para hacer el cubrimiento periodístico de los eventos e informar copiando el estilo de Ricardo Tascón, el viejo pato en platea. Bueno, ahora no se trata de cubrir sino de descubrir algo raro que se cuela en el ambiente. Por ejemplo, ayer se presentó Piedad Bonett para hablar de poesía colombiana. Ella es poeta pero desconocemos su teoría poética, otra cosa hubiese sido invitar a colombianos que han demostrado saber de poesía y tienen varios libros como respaldo, Harold Alvarado Tenorio, Juan Manuel Roca o nuestro editor Jorge Eliécer Ordóñez. ¡Si los sentimientos más desgarradores fuesen poesía!, listo, demos la oportunidad a Piedad.

Hoy hablan de La Oculta, que me costó casi cincuenta mil pesos, para qué, para nada. Tiré la plata a la alcantarilla. Segmentos de novela, copiar y pegar, como algunas partes de Angosta. Definitivamente, Abad no es ducho en integrar múltiples puntos de vista o en poner en escena múltiples lugares (el mismo problema de Juan Gabriel Vásquez en Alina suplicante). ¿Y el registro qué? Los hermanos Ángel hablan igual y en Angosta Virginia, Candela, la pelirroja, una joven de la olla, habla como estudiante de literatura, “A veces me parece que entiendo a los que se hacen volar por el aire en las calles de los dones, con tal de no tener que soportarlos”. Si La Oculta es una novela fallida ¿por qué relanzarla? Me huele a negocio editorial.

Mañana viernes en Palmira hay conversatorio sobre la crítica literaria en Colombia con la participación de Pablo Montoya, premio Rómulo Gallegos, Juan David Correa y Julio César Londoño. ¿Crítica literaria en Colombia? Palabras mayores que hacen pensar en Guillermo Sucre y Carlos Rincón. Sería atractivo si trajeran a un gringo, un francés, un aleman, incluso un ruso o un cubano, un tipo del calibre de Roberto Fernández Retamar. Por tanto, me ahorro el viaje a Palmira, la bella ciudad de las carrozas cuyo himno dice

Circundado de estriadas palmeras y

Ceñido de perlas y de oro,

Hoy te yergues portando el tesoro

¡Oh! Magnífico pueblo sonoro

de cien primaveras

 

Link del Festival http://oigamirelea.com/

 


TRIBULACIONES DE UN PATO CONTRATADO. Hasta el momento mi jefe es Eleazar Plaza, director de esta revista, él me ha contratado para reemplazar a Ricardo Tascón, que anda perdido. Ricardo es el titular de la sección y hace tiempo que no aparece. He leído todos los números de El Arte y de Arte y parte, publicación que salía los sábado con El Caleño, para copiar el estilo de Ricardo. He escrito sólo dos artículos y el director dice que lo hago bien. No sé cómo me irá con el nuevo director pues mi jefe piensa renunciar. Me pregunto si no es una jugada para ganar popularidad. Creo que Umberto Eco hablaba de estructura ausente y Chomsky de estructura latente, para referirse a un acto de habla cuyo sentido apunta a algo que está sin estar o que mientras menos está, más está presente. Simplemente desapareces y te vuelves famoso. Increíble todo lo que puede hacer la publicidad.

Con el caso José (Pepe) Zuleta me pregunto si no es una estrategia copiada de otros países. Como yo nunca viajo al extranjero, a Nueva York, a Paris, no puedo saberlo. Difícil de entender esto de hacer una campaña de mercadeo para renunciar, para que todos sepan que alguna vez quisiste ser algo en la vida y no lo lograste por más que lo intentaste. Mi jefe dice que esto que acabo de escribir no es cacofonía sino aliteración. Estoy aprendiendo bastante y lamentaría que el nuevo director eche por la borda mi deseo de ser aplicado en la reproducción del estilo del viejo pato en platea. Mientras tanto voy a los eventos a ver qué está pasando en la cultura caleña y la vida me da sorpresas. ¿Qué estás haciendo acá?, me preguntan los amigos poetas. Soy el nuevo pato en platea de ROSA BLINDADA, aclaro sin ufanarme. 

Me han dicho que mi columna se lee bastante, que es la nota diferente en la revista; sin embargo, en el cubrimiento de los eventos, muchas personas cultas se han quejado con vehemencia por esa mirada corta de la revista, por limitarse a la literatura, por no meter otras cosas, otras artes, en sus páginas virtuales. Comunicaré su inquietud, respondo al crítico, la revista está mejorando gracias a lectores como usted. Le he comentado a mi jefe sobre las quejas del público y él ha prometido llevarme al Consejo Editorial para que las exponga. Buen trabajo, dice, te felicito. Espero con ansias ese maravilloso momento. Tengo noticias de amigos y algo de susto, dicen que a la reunión en Dapa no puede ir cualquiera, es súper exclusivo. Si no fuera porque he madurado como reportero, gracias a las técnicas aprendidas en la universidad, la frase corta, la precisión, el triángulo invertido, estaría sumamente preocupado por las preguntas que tendré que responder. Me han dicho que los miembros del Consejo Editorial son muy cultos, muy bien hablados y hacen chistes de doble sentido. Si uno no coge al vuelo el chiste y no se ríe a tiempo queda como un zapato. Si uno tiene la autoestima baja se jodió, comete el gran error, como le digo a Beatriz (Porfiria, la amiga de mi jefe, con quien hay mucha química), de dejar salir una reacción primaria, una salvajada.

Después de recibir Angosta de Héctor Abad como regalo de mi jefe, de leerlo detenidamente, no me sorprende que Dapa sea diferente, todo bienestar y desarrollo intelectual, es clima frió (F) y es mejor que el clima templado (T) y sus gentes y muy por encima del clima caliente (C) de Yumbo, que es su “cabecera” municipal.

 


OTRA ÉPOCA, OTROS ESCENARIOS. Creí que en este espacio cultural improvisado para la tertulia, la Biblioteca del Centenario, estarían poetas y escritores insignes que no asomaron al teatrino de La tertulia. La verdad, hicieron falta Antonio Zibara, Horacio Benavides, Orietta Lozano, poetas principales de la ciudad. No estaban Aníbal Arias ni Humberto Jarrín, casi ningún cuentista o novelista, Harold Kremer, Alberto Esquivel, Óscar Olarte. Esta vez no vi a las poetas Amparito Romero o Aura Rosa, en cambio estaban las nuevas, Ana María Gómez, la directora de El Solar de Penélope, y Adalgiza Charria, la famosa periodista. Me colé con los poetas y una vez dentro me abracé, como es costumbre, con Jenny Cabrera, dueña del parque de los poetas, y escuché de su boca la odisea para figurar en la programación del Festival.

Estaban tomando vino todos los que leyeron en el cierre del Festival. No voy a decir quiénes leyeron (esa es tarea de El País, NTC y los blog), si leyeron bien o mal, si los poemas eran diamantinos o cobrizos (valoración qué hará Arcadia y El mal pensante, si alcanzan a oír los ecos de la provincia), solamente diré que el Festival estuvo hecho a la medida de José (Pepe) Zuleta, que fue el último en leer y se despidió como quien ordena apagar la luz para que el público entienda el the end. Si bien era vox populi, apenas en ese momento me percaté de la situación, absolutamente todo parecía organizado para celebrar la despedida de un director. Mil preguntas quedaron flotando en la noche caleña por culpa del descubrimiento. Hola, se va José Zuleta del Festival de Poesía. Eso mismo escuché, ¿para dónde irá?, ¿será nombrado en un cargo público importante por el gobierno nacional?, ¿será el nuevo ministro de cultura?, ¿será el nuevo embajador en Venezuela? Nunca se sabe.

Para averiguar el nuevo destino del escritor nacido en Bogotá pero hecho en Cali, me hice a un lado de un poeta veterano. ¿Qué hay de Zibara?, me preguntó. No lo he visto, respondí. ¿Ya no sale? Sí, sale, y los sábados se mantiene en la Universidad Santiago de Cali. Con este poeta acompañé a los protagonistas del evento, que se desplazaron disimuladamente del teatrino de La Tertulia a la Biblioteca del Centenario. No querían patos. A tres metros de la entrada le puse charla al escritor para que el portero creyera que éramos amigos. Funcionó. Una vez dentro me puse a indagar, a conjeturar, a sacar conclusiones.

La tertulia estuvo muy buena. Donde había un grupo de personas de más de tres ahí arrimaba a escuchar. Hacía preguntas a otros patos como yo, que se habían colado y podían estar mejor informados. Seguía con la mirada al mesero para ver a quién atendía con prontitud. No, nada, no descubrí nada en una hora de pesquisas. Decidí abandonar el lugar y quedar mal a mi jefe, que me contrató para hacer de pato en esta revista. Qué podía escribir si no había visto nada, sólo la actuación del grupo de bohemios que beben y hablan hasta por los codos.

El director de esta revista me llamó muy temprano. ¿Qué pasó al fin, preguntó, confirmaste tus sospechas? Lo siento, jefe, respondí, no pude averiguar para dónde es que va el director del festival. ¿Cómo así? Lo que le digo, jefe, solamente descubrí que algunas celebraciones en Cali son mesuradas, con mero vino, y con pasabocas de carne biche cuando la ocasión lo amerita. Eso ya lo sé, dijo el jefe. Para los abstemios ponen en la mesa una fila de gaseosas de todos los colores. También lo sé, cortó el jefe. No se ven periodistas ni fotógrafos en la culminación del evento. Ya, entiendo, dijo el jefe más comprensivo. ¿No le parece que la cultura ha bajado de nivel?, comenté y el jefe asintió, quizás por eso no reciben la orden de los editores o prefieren cubrir otros grandes eventos como el mundial de acrobacia. Así es, dijo el jefe, me consta, no es en el Inter o en el hotel Dann donde a uno lo reciben, no hay wisky ni bufete en la mesa, como en los viejos tiempos, no se encuentra uno con el bonito sobre y el saludo cariñoso de los Rodríguez.

 


UN FESTIVAL, UNA REVISTA. Hemos dicho que no somos un noticiero, pero si los lectores nos obligan, toca. Esta vez no fueron los lectores, fue la presencia de Carlos Fajardo en Cali. Jorge Ordóñez llamó el lunes diciendo que estaba con Carlos. ¿Dónde? En la inauguración del Festival de Poesía de Cali. ¿Dónde? En el Teatro Municipal. Quedamos en vernos el martes en el teatrino del Municipal. No llegó Ordóñez. Al rato, después del saludo con el escritor Humberto Jarrín, llegó Carlos. Nos sentamos. Empezamos a conversar mientras los organizadores preparaban el lanzamiento. ¿De qué? De la revista Clave. Por la acústica, las voces resuenan y se escuchan nítidas en el recinto. Una cabeza gira, un cuerpo se incorpora por orden del cerebro. Saludo de Carlos con el escritor Fernando Cruz. Me parecía estar viendo el saludo de José Miguel Oviedo con Mario Vargas Llosa. Igualito.

Estábamos asombrados de presenciar unas imágenes grabadas en la roca del tiempo. Uno se imagina que nada ha cambiado después de cuarenta años. Estamos en el museo de la eterna velada. La dulce voz de la presentadora, que Carlos llamará por su nombre posteriormente (o sea que se conocían), habla de un homenaje que el Festival de Poesía le hace a José Zuleta, director del Festival y de la revista Clave hasta ese día. Zuleta hace historia, dice unas palabras de agadecimiento y renuncia en público. Se mencionan nombres, el relevo en la dirección de la revista. Dos de sus directores se excusaron, por una operación el primero, por un viaje el segundo. Sigue la invitación a que Armando (¿Ibarra?, ¿Armando Ibarra?, difícil grabarse los nombres de los 5000 poetas de Cali y el Valle que circulan en internet) presente la versión digital de Clave. Han publicado veintiún números en papel con un tiraje de cuatrocientos ejemplares cada vez. Tras la migración al sistema CMS, aplicación Drupal (precisiones de este pato) han corroborado que es mejor en lenguaje digital. ¿Cuántos números se publicaron de Rosa Blindada?, pregunta Carlos. Cuatro. No le digo el tiraje para evitar comparaciones. En ese preciso momento nombran al poeta Fajardo, que se levanta para recibir el aplauso del público, y señalan el día y hora de su presentación.

Homenaje, no condecoración (sólo el gobierno puede condecorar, explica la presentadora), a la Fundación de Poetas Vallecaucanos. Amparito Romero hace historia, agradece mencionando nombres (pienso en el gran amigo Hugo García) y espera a que la Secretaría de Cultura haga efectivo el homenaje con un bonito regalo. Amparito tiene la virtud de hablar como poeta y sus protestas son tan suaves que parecen una súplica al hijo descarriado. Se queja de la incomprensión, de la irreverencia. En el hall, instalados en la sección de vinos, nos saludamos con Amparito, también con Aura Rosa Cortés. En ese eclecticismo que se produce al final de los eventos culturales, tal vez por el cansancio de sus protagonistas, Margarita habla de una rumba en El Habanero que había olvidado por completo, de Edgar Rúales, de la mexicana, sin mencionar a Jorge Ordóñez. Estuvo tu amiga Penélope. Margarita asiente. Carlos me presenta a Jenny Cabrera (la del parque de los poetas) y ella dice que me ha visto en alguna parte. El poeta intenta decirle qué hago, quién soy. Nos abrazamos como viejos amigos. Increible, conozco a todo el mundo por las páginas de internet, pero a mí nadie me conoce.

No, no soy Ricardo Tascón, el famoso reportero de Pato en Platea, sección muy popular del periódico El Arte. Soy un suplantador. El público no se dará cuenta, nadie sabe quiénes fueron los hacedores de El Arte, nadie recuerda lo que no ha perdido.

 


¡Estamos en una época de cambios o más bien en un cambio de época!

Desde esta platea observamos y participamos en el cambio de época que nos toca vivir, no como un regalo de nadie sino como una conquista, como un logro alcanzado con mucho dolor y satisfacción. Por ejemplo: ya no somos jóvenes, ni somo "nativos digitales", comos adultos -a mucho honor-. No ha sido nada fácil ser reconocidos como adultos, como maduros, en esta sociedad, una sociedad que infantiliza, que desconoce caminos propios y que siempre invisibiliza cuando no obtiene ganancia. Somos, pues, adultos y "emigrantes digitales" y en plena acción.

La Feria del libro pácifico.

¿Cómo entender este enunciado? Muchos leen -o dice-: "feria del libro del pacífico" Y esa preposición de dónde la sacan? Ahí dice "...libro Pacífico." Quizás pueda entenderse como un énfasis en la oposición entre guerra y paz; entendiendo al libro y todo lo que participa de su proceso de creación, de elaboración, de producción, como una práctica humanista, pacífica.

¿Y Argentina está en el Pacífico?

Sí y No!! Sí, porque asiste a la Feria del Libro Pacífico, y No, porque su territorio está del lado Atlántico. Pero eso no importa!! Lo que sí importa es que participó con nosotros y participa en la lucha por encontrar una paz sostenible y democrática.

Nos quedamos sin estudiantes en los colegios del Estado?

"En mi colegio todavía permanece la cultura del decreto 230, con el que no podía ser reprobado más del 5 por ciento de los estudiantes; por eso pasaron el año estudiantes con bajo rendimiento académico, perdieron hasta 5 y 6 asignaturas...".

Hoy se configura una tremenda crisis al aplicarse la nueva evaluación de rendimiento estudiantil con el decreto 1250, que permite configurarse la pérdida del año de estudios hasta con 3 asignaturas con baja calificación.

La investigación cientifico-académica universitaria. Caso: Univalle.

Bueno, este es un tema muy delicado y abarca en su total dimensión el quehacer de la U. en ese sentido es muy temerario. Sin embargo, hemos podido conocer que lo que se está haciendo, proponiendo o mejor investigando, tiene un carácter cortoplacista, esto es, se ocupa en resolver problemas de coyuntura, casi que inmediatos. Esta es la conclusión a la que han llegado los expertos evaluadores de los proyectos de investigación que reposan en Colciencias.

Se piensa, se argumenta -con mucho rigor- que lo principal es investigar soluciones que apunten al futuro, al largo plazo, a resolver los problemas nuevos de una sociedad a la cual vamos y que es necesario planificar ya.

Ricardo Tascón

Cali, noviembre 10 de 2010.

                                                                                                 

                                                                

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Diseño y Desarrollo Web Colombia
Cali - Colombia

 

Sunday the 17th. Custom text here.