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ANTOLOGIA DE POETAS “IBAGUÉ EN FLOR”

 

Miryam Castillo Monsalve

EL INFINITO PEREGRINO

 

¿Soy mago, hereje, hechicero?

el desenfreno del espíritu

me llevó

al cielo de la ciencia.

La revelación

a caminar el firmamento

en días de mar

en la tierra del viento

la fuerza surge

con gritos de mi sangre

salpicando las estrellas.

 

Luz Mary Giraldo

SILENCIO PARA VIVIR

 

Pido silencio para vivir la flor y el fruto

un viaje de palomas

y peces que dancen en el agua.

Pido silencio

y se ahoga la paz en cada esquina

golpea el dolor en el sitio del recuerdo

y el hijo apaga su lámpara bajo la muerte aliterada.

Silencio para vivir

y retornan mensajeros sin sueño

palomas sin un ramo de olivos otean el horizonte

donde la voz es un clamor

una triste elegía que viene del diluvio.

Para vivir

para escuchar el murmullo escrito en tantas páginas

y  encontrar los ojos perdidos desde siempre

para buscar la paz

y mirarla de frente

si es que existe.

 

Eduardo Mendoza Carmona

EL TORERO TRIUNFADOR

 

Un día le dijo a su madre que partiría de casa para triunfar en la vida, su meta: salir por la puerta grande de la plaza y en hombros de la multitud. Lo que nunca se imaginó fue que sus palabras se hicieron realidad: entró por la puerta grande del penal y en brazos de la policía.

 

Nelson Romero Guzmán

POEMA N° 30

 

La ciega Narcisa enloqueció y dijo: “Estoy en el paraíso”. Ese lugar no existía, hasta que la alucinada lo pronunció, y alguien tomó papel y pluma para escribir su viaje, y para meternos en este embrollo.

No se llamó Eva, se llamaba Narcisa, loca y ciega. Nombre bastante usado en la época de las grandes alucinaciones: la serpiente, la manzana, el engaño, el trabajo, el destierro. Alguien escribió mal su versión para condenarnos.

En un inquilinato, Narcisa padeció la peor de las crisis de su mente: se vio salir por las costillas del hombre.

En ese tiempo trabajaba de jardinera. Las aves la querían, y una vez se enamoró la ciega, hasta que el mismo amor la arrastró, y su mente se fue dando tumbos de hospicio en hospicio, la muchacha pobre, la jardinera.

Al nombrarla nos burlamos de su noche.

Si algún lugar de verdad fuera el Paraíso, sería una clínica de enfermos mentales, donde estuvo asilada Narcisa.

Lo demás es la falsa versión del psiquiatra del génesis.

 

Edgar  Trejos

PUDO  SER

 

Aposentada en sosiego
el alma al cabo de sus huellas
con inexplicable tristeza
desde la colina de los años ve
el velo de un dolor dormido que retorna:
Lo prometido al ser
es una lejana tarde nunca olvidada,
una montaña de primaveras presagiadas,
un  secreto vuelo de remordimientos hoy,
un alud de voces que castigan
por lo que pudo ser
eso que estuvo a mano, a flor de piel,
un viento de eternidad que se dejó partir
así, sin más,
y su incesante latido duele,
de pronto,
como nunca en la vida.

 

Adriana Henao

BALANCE     

 

Bien parada al filo de mi vida

te miro de frente, sin miedo.

Jugué según las cartas fueron echadas,

pero desafié cada ronda

en busca del as que me llegara por gracia,

y lo obtuve.

 

La vida me recibió entre sus aspas

y se fue llenando mi cantera de recuerdos,

de rostros, de la simplicidad elemental de los momentos.

 

Aspiré todos los vientos y

fuertes tormentas me abrazaron.

Me sumergí en la noche ciega

y aprendí el silencio.

 

En la perenne soledad se trenzaron insondables los días

y se vistió de llanto seco cada otoño.

Me hice caminos y transité por ellos con dolor mustio.

 

Y en la línea del tiempo de tu risa me detuve;

eché mis anclas al borde de tu piel

y tejí con sus hilos mi refugio.

 

Héctor Zapata

HEREJÍA


Ahora que tu voz, olor a ausencia
se cuela en las hendijas de mi noche
y huye huracanada tu boca
del deseo en verde-azul que me delata

Ahora que tu fiel locura toda me niegas
y mi nombre impronunciable
deja de andar inmerecido por tus sueños

Ahora que sé que en tus venas
no soy trueno ni canción
y el frío viento de tu fuga
se instala soberano
como el sordo silencio del adiós.

Ahora entonces
puedo hacer el inventario final
el último ritual decididamente solo
para dejarte aquí
en la eterna hondura de lo que no fuimos
y beberte toda
al amparo de mi herejía.

 

                                                                                                 

                                                                

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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