Rosa Blindada - Revista virtual Rosa Blindada - Revista virtual Rosa Blindada - Revista virtual Rosa Blindada - Revista virtual

 

 


 

Jorge Torres M

ALEJANDRO PLUMA: SOLEDAD,  IMAGINACION  Y ESCRITURA

Dos décadas de literatura en la revista "Puesto de Combate"

Dicen que la memoria atrapada por el tiempo, inevitablemente conduce al olvido, a la desaparición definitiva. Eso somos, antes perecederos, que hacen un tránsito en la vida, consumiendo en el acto de existir el cascaron que nos soporta. Los que escriben dejaran en la página inventada su esencia, el hombre mutado a la palabra, el actor efímero que hace sentir su tiempo en la obra. Eso son los libros, las revistas, que permanecen siempre que encuentren sus cómplices perfectos, los lectores para esas palabras. Por eso creemos que en verdad hoy, después de dos décadas de trabajo intenso, la revista literaria colombiana "Puesto de Combate" ha sido protagonista en el quehacer escrito; por allí han pasado muchísimos escritores de todas partes, quienes han dejado su huella poética o cuentística en el espacio que en julio del setenta y tres inventara Alejandro Pluma (Milcíades Arévalo). Hombre vital cuyo viaje literario comenzara en la soledad de sus años infantiles. El mismo escritor nos cuenta: "Todos los escritores han tenido distintos caminos para llegar a la literatura, pero he llegado al cuento que es lo que más me gusta, a partir de la soledad que he sentido y vivido desde que era niño, queriendo decir: "bueno, yo estoy vivo", y como respuesta a este hecho la primera manifestación fue una carta. Yo tenía una abuela, y como vivía muy lejos de mi casa, de mi familia, ella me decía, "vamos a escribirle una carta a tu madre", y con su lenguaje coloquial me incitaba diciendo: "tomo en mis manos la pluma y el papel para escribirte esta carta"... etc... etc.; siempre de una manera ordenada y fue así como vine entendiendo que las cartas son un medio de comunicación muy importante, porque una carta es como un cuento que cada vez se inventa, y por tanto siempre que hago una carta es en verdad un cuento lo que estoy creando. Eso me hace acordar ahora de las cartas de Rodin, de Rosa Luxemburgo, las cartas a un joven poeta de Rilke; el mismo nadaísmo en Colombia fue impor­tante, pero a partir de las cartas, y es así como Gonzalo Arango tenía una gran convicción por las cartas, cuando tenían la revista "Nadaísmo Setenta", que además me recuerda la publicación de una carta mía con el seudónimo de Ale­jandro."

Pero al mismo tiempo, Alejandro Pluma no es solamente el fundador y director de la revista, es también un escritor de varios géneros, entre los que se cuenta el teatro, "El Jardín Subterráneo", que en alguna ocasión fue montada por el teatro "Taller de Colombia", y cuyo lenguaje está lleno de sueños, de imágenes, es una obra tocada por el drama, por la soledad de los hombres de todas las ciudades; pero esencialmente él es un escritor de cuentos y relatos aunque también ha sido tocado por la poesía...

Cuando Alejandro habla de libros y revis­tas, hay que escucharlo como a un viejo marinero, que recrea una historia lejana, quizás desconocida, que se vuelve presente y que va fascinando cuando su barca nos lleva en su pasión viajera.

"En la década de los sesenta en América Latina comenzaron a nacer una gran cantidad de revistas literarias, por ejemplo en México estaba "El Corno Emplumado"; en Argentina circulaba la revista "Cormorán y Delfín"; yo me escribía con Margaret Randall, con Ariel Canzani, con gente de Chile, pero fundamentalmente a través de las revistas, así fui comprendiendo el poder que puede tener una revista, que no la tiene ni el periódico, porque se desvanece al otro día, incluso el mismo libro que puede seguir siendo inédito a pesar de la publicación. En las revistas uno puede percibir la cantidad de escritores que se expresan en ellas y con las cartas establecer canales de comunicación y enriquecer la experiencia. Así que, fruto de estas influencias, surge la revista en medio de las ideas de izquierda de la época; sin embargo, "Puesto de Combate" nace como la reflexión del lugar que debe ocupar un escritor en la sociedad del momento, a eso alude el nombre. Pensando literariamente su símbolo era una rosa, luego se cambió por un casco espichado que serviría de florero, y finalmente se cambió por un guerrero tumaco, expresión del arte precolombino, pero a pesar de todo la gente seguía pensando que era una revista de izquierda más que de literatura; desde luego que se publicaba a los nadaístas y otros escri­tores, y se mantenía una relación muy hermosa con los que he llamado compañeros de viaje. Para resumir, una revista es importante para la difusión literaria de los escritores, para establecer contactos a través de las cartas, de los libros, y esta persistencia solo ha sido posible durante veinte años a partir de sentir cariño por la publicación, de creer en ella, de sentirla como a un hijo, porque hacer una revista es un trabajo tan válido como una novela, un poemario, y donde casi siempre existe detrás de ella la sombra de un director."

"La primera obra que publiqué fue la obra de teatro, en 'El Espectador' con Guillermo Cano, y luego un cuento que se llama 'Bajo la luna todos los muertos son iguales' y me asusté porque me decía: Bueno, yo escritor; luego publiqué en 'El Tiempo' en su página dominical, con Eduardo Mendoza Varela, a quien conocí una vez por casualidad, pero siempre mis cuentos evadidos de la realidad, por ejemplo El gato de vidrio dice al comienzo: 'Poco antes del amanecer soné con un tigre de hermoso pelaje sangrando por uno de sus costados, más parecido a la imagen del dolor que una fiera recién escapada de su jaula. Cuando le conté a mi mujer lo que había soñado, hizo algunas cábalas y concluyó que el ti­gre era yo tratando de evadirme de las responsabilidades del hogar, y que las heridas del costado no eran más que simples remordimientos...' Aquí es la imaginación la que persiste así se esté derrumbando el mundo, porque ella vuela y seguirá siendo libre mientras exista; que venga toda la problemática, porque mien­tras ella va por un lado, la imaginación va por otro, y es ahí entre la realidad y la fantasía donde el escritor se busca, es el rompimiento con la realidad."

En su obra aparece la ausencia, el olvido, la muerte, el amor, el último viaje que puede ser fatal. "Las otras muertes" puede ser un ejemplo. En uno de sus apartes, cuando la mujer del desaparecido va a buscarlo al anfiteatro, dice: "La mujer lo miró. Miró su overol, la corpulencia de su cuerpo, las venas serpenteando sus brazos, los ojos llenos de ternura, la dentadura completa, las manos que habían sido dulces para el amor, el agujero de bala en el costado... ¿Lo reconoce? –No señor. No es el hombre que busco -le dijo, mordiéndose los labios, clavándose las uñas en la carne: -¿para qué quiero un cuerpo sin vida? Poco a poco se fue retirando sin lágrimas."

Entonces nos habla el creador: "Qué es la vida entonces que un hecho de circunstancias que lo hacen a uno desde el nacimiento hasta la muerte, quizás sea un poco cruel, al estilo de Beckett, pero si el individuo se muere ya no tiene sentido embalsamarlo. Sin embargo es importante no perder la esencia de uno aunque las influencias no dejan de acecharlo, por eso aflora el extranjero, pero lo único real es que estamos quemando un tiempo que nos corresponde y dejar una historia".

Es la reflexión a partir de lo cual surgen los libros, que son el fruto del permanente quehacer. Ahora tengo algunos li­bros inéditos entre los que están: "La torres del Amor" que me gusta bastante, y son historias medievales; otro, "La muchacha de los guantes blancos" que corresponde a una temática erótica; o "Inventario de invierno" que son cuentos fantásticos y otros trabajos de distintas temáticas, pues en verdad nuestra literatura está por explorarse.

Los viajes son también algo fundamental en mis escritos, por eso digo que soy el viajero de cinco patas... De todas maneras lo que busco es hacer con mi obra un gran poema, a pesar de no ser poeta, porque en la metáfora y la imagen está la riqueza de lo vivido, de lo soñado, de lo amado, de lo trágico que ha sido este mundo conmigo y donde las cosas no por el hecho de decirlas suceden, sino que están sucediendo y el escribir es un proceso que va hasta la muerte y las palabras seguirán siendo siempre la razón de ser para la escritura.

Tomado de Vericuetos chemins scabreux revista literaria, 2-3, último trimestre de 1993 – primer trimestre de 1994, Santafé de Bogotá.

 

                                                                                                 

                                                                

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Diseño y Desarrollo Web Colombia
Cali - Colombia

 

Monday the 17th. Custom text here.