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Alberto García-Teresa

CAMINO DE RABIA Y ESPERANZA

Mauricio Vidales. De-cantares. De ires, iras y esperanzas. Granada: IslaVaria, 2010.

Resulta especialmente meritorio ser capaz de aunar la búsqueda a la raíz del lenguaje con un discurso crítico valiente y tenaz. En ese sentido, debemos subrayar la capacidad de Mauricio Vidales de indagar en el misterio de la palabra y también en su explicitez, en la sugerencia y la referencia directa, en su capacidad evocativa y representativa al mismo tiempo, simultáneamente. Así, se resalta extraordinariamente su trabajo poético.

De este modo, para la poesía crítica en castellano resulta un lujo poder contar con los versos de De-cantares. De ires, iras y esperanza, pues muestran lucidez, inteligencia, conciencia y rigor estético.

El libro se abre con la cita de César Vallejo sobre cómo dedicarse a juegos retóricos con la que está cayendo. Pero su poesía en absoluto descuida la forma: es más, la pule concienzudamente.

El poeta en sus piezas imprime un ritmo característico, marcado, aunque no emplea la rima. Sin embargo, demuestra su versatilidad utilizando también el poema en prosa.

Mediante la ausencia de artículos determinados logra universalizar lo expuesto, que suele ser el conflicto, el dolor, la injusticia. Vidales habla de la represión, principalmente (“presas en la sed del aire”), con imágenes duras, austeras y ásperas por esa misma sequedad. Tampoco por ello denuncia ejemplos concretos, sino que pone de manifiesto las consecuencias de una actitud, de unos valores, de una política que crea muerte y más muerte a cambio del beneficio y la sobreabundancia material y de poder de unos pocos.

Pero siempre deja abierta una puerta a la esperanza, porque la esperanza (en una actitud de combate, no autocomplaciente ni autocompasiva) es el impulso que incita a la resistencia. Él es un poeta, como dice, de los que “sólo saben obedecer al hondo desgarro que los cerca para acrecentar su lucha”. Así, manifiesta su convicción por el vitalismo, pues respira “con la única certeza del Amor por el Humano y por el Planeta”.

En ese sentido, se presenta una recuperación de la Pacha Mama (que viene a ser en la práctica el precedente americano de Gaia). Por eso denuncia la industrialización y esboza un canto emocionado por la vida ante la muerte. No en vano, Vidales habla “del amor bajo misiles”.

De este modo, el poeta ensalza al amor como salvación entre el desastre, como brújula en el sinsentido, como luz en la tiniebla. Ofrece hermosos poemas de amor precisamente porque parten desde el dolor, y trasmiten una humildad y una honestidad, una entrega tan sincera, que recogen la estela de los versos de cárcel de Miguel Hernández.

Con estas mimbres elabora un retrato en muchos textos de la situación de Colombia (“un país atado al caudillismo (...) que hace fiesta con la bandera y con el himno bajo la mentira ilimitada como escudo”), a la que menciona frecuentemente como “mi tierra”, “mi país”, “en un pueblo”. Señala cómo se sigue protegiendo a los poderosos a base de represión y miseria, cómo el Poder mantiene su fuerza y la ejerce con una clara dirección. Su poesía está así, por tanto, plenamente marcada por las raíces del poeta, por la tristeza, la rabia y el sufrimiento ante la lejanía (¿exilio?) y la incapacidad de acción inmediata.

De esta manera, resulta muy importante su óptica de emigrante: contempla con ojos ajenos la cotidianeidad, y puede por eso realizar una radiografía crítica, detectar el polvo que se acumula en las rutinas, las inercias que han enquistado el odio y el desprecio. También esa perspectiva es constituyente del carácter de movimiento, de flujo de personas e intercambio entre ellas que se aprecia en todo el volumen y que se erige como una poética: “acompañarnos en el canto, en el abrazo, sembrar raíces de esperanza en la tierra reseca”.

La misma noción de “ires” nos remite al movimiento. No en vano, el libro está dedicado “a los compañeros de camino”, lo que postula un talante cooperativo, una conciencia de trayecto (existencial y político) y una voluntad de compartir el trabajo y su fruto. De hecho, emplea el plural como sujeto, pues se siente comunidad. Esa misma condición la interpreta como propia de todas las personas, incluidos los muertos y los asesinados (“las voces de otros cuerpos que te habitan y te nutren”; “jurar por nuestros muertos no olvidar su sacrificio por nosotros”), y reclama la memoria como herramienta para la conciencia e instrumento para no caer en la sumisión (“no perdono tu amnesia”). De este modo, Vidales insiste en la unión y en la continuidad en las luchas, frente a la atomización que conlleva el inmovilismo. Lo lleva a cabo como reclamación vital y también como estrategia, pues pone de manifiesto la conciencia del Poder por perpetuarse.

Con ello, critica la apariencia y la presunción, la falsedad; el aspirar a ser lo que no se es para engañar a los demás (y a sí mismo) para alcanzar la felicidad. En esencia, critica la sociedad de consumo pero sin mencionarla, sin caer en lo fácil; sin emplear su mismo lenguaje.

Destaca su creación de atmósferas, de todo tipo. Utiliza en diversas ocasiones anáforas y otras estructuras paralelísticas en busca de una gradación en la intensidad, que se desborda en su emoción en los versos finales.

Además, se debe mencionar el notable trabajo de Joan Castejón con las ilustraciones; hermosísimas. Basadas en un inquieto dibujo que traza y retraza las partes que pretende subrayar. Ellas potencian los versos, en especial con la serie de las manos. Demuestran, como la propia poesía de Vidales, todas las posibilidades, negativas y positivas, de creación y destrucción, que tiene la humanidad en su herramienta diferencial con las otras especies: las manos y la capacidad de utilizar instrumentos. La propia ilustración de la cubierta del volumen nos remite a esa idea principal del colectivo en movimiento del poemario. Porque De-cantares. De ires, iras y esperanza nos devuelve una poesía viva, insumisa y comunitaria; generosa y rebelde.

 

                                                                                                 

                                                                

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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