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Pedro Elías Martínez

POEMAS

Juan Genovés

 

Tregua

 

Por el alambre del ábaco, atravesados
sobre la cabalgadura, uno a uno iban pasando
los cadáveres
rumbo a la plaza donde los desataban.
El que aprendió a contar viendo a sus muertos,
¿podrá, en una pausa, leer con los dedos
los lunares de tu cuerpo
y huir por la ventana, sin la noche en los ojos?

 

Semillas

 

tus semillas,

pequeños duendes en paracaídas,

son trozos de la hoja del poema,

 

el viento a su arbitrio las libera,

las suelta en el monte o la cañada

sin preguntar si absuelve al álamo

o al cardo,

 

el viento dispersa las semillas

y no sabes si viven o si mueren.

 

Limpieza

 

la calle se llamará avenida

y vendrá el presidente

a inaugurarla,

 

del pordiosero, la loca, el vagabundo,

del idiota con traje de Bolívar

no te hablaré

porque no tienen nombre,

 

la noche

los disfraza de termita, lechuza, escarabajo

la lluvia les pone el antifaz.

 

***

Cuando Sancho despida a don Quijote o viceversa,
la poesía del perro, del leproso, la del hombre que tumbó
un árbol para hacer un lápiz, ¿quién la escribirá?

 

***

Sabe la polilla la ciencia del túnel
para resucitar de entre los libros
cualquier día,

pero en su catacumba
¡tiene tanto epitafio por leer!

 

Anónimo

 

las letras del aviso

eran hormigas,

 

una tras otra

subieron por mi espalda.

 

Escarabajo

 

En arcilla

la escritura

muda con el viento,

 

en papiro

vendrá la cólera del fuego,

 

en el muro

no quedará de él

piedra sobre piedra,

 

escribo

en la memoria

de esta casa de estiércol,

 

escribo en el suelo

para que no haya olvido.

 


Diana Elizabeth Sanabria Boada

POEMAS

 

Plegaria

 

Que su sonrisa no se contamine de recuerdos atascados en la garganta

y pueda traspasar los ecos de mi muerte.

 

Que su vivacidad hiera la raíz de la montaña y perdidas cantemos

con el ron de la noche hasta las orillas de sus acantilados

para renovar el sueño.

 

Que su candor nos persiga hasta la jaula de los huesos,

e invada al ángel per verso de nuestra conciencia.

 

Que el colibrí que duerme en su vientre

retumbe en el laberinto de sus miedos, nos muestre la magia

de los llantos y nos cuente la historia de nuestra juventud.

 

Que su abrazo se mantenga abierto al holocausto de la distancia,

al corazón podrido del olvido,

destrozando las aldabas del silencio.

Para Dayana Guevara

 

 

Paso todas las noches recorriendo un libro en el lomo de un caballo

muerto, en su corazón que ya no palpita hay un cajoncito de lata

donde el abuelo se esconde de sus enemigos.

 

Desde allí me cuenta sus historias de judío errante,

con sus ojos de carbón caliente,

para que la noche no tenga que parir los recuerdos que se le han ido

esfumando.

 

Yo siempre tengo que partir a la madrugada,

y subiendo a pie las páginas más súbitas me envenena el espanto.

El espanto de terminar el libro, sin alcanzar a conocer su rostro.

 

Él se queda en su cajita vigilándome hasta donde alcancen sus palabras,

yo volteo para verlo desde la distancia,

me dice adiós mientras se oye el llanto de un recién nacido.

Son sus recuerdos llenos de frío, amamantados por lo que queda

de la noche.

 

Mañana ya no volverá el caballo.

El abuelo sabe que hoy recorro la última palabra.

 

 

Las Palabras

 

Las dichas al unísono,

las resecas por desconocidas,

todas aquellas que día a día se funden

como cuerpos en la orgía,

o aquellas que no tuvieron gloria.

 

Tantas y tantas palabras…

 

Malditas ellas,

prostitutas tristes que se van con cualquiera

aunque no las pronuncien como es debido.

 

Asesinas invisibles,

yo las bendigo por ser las únicas

capaces de acariciar las canas

de esta desesperación pausada,

derrumbando el muro de silencio

que nace en mi quietud enferma y corroída.

 

Acompañando esta agonía que es mi carne,

aguantando este silencio que nunca

podrá ser puesto por escrito.

 

 

De vez en cuando toco a mi puerta

a ver si de una vez por todas me recibo

para que nos desafiemos como

los culpables que somos.

 

Casi siempre me digo que no estoy,

que me estoy bañando,

que seguí enferma,

que salí de viaje,

que hay alguien de visita.

 

Algunas veces me entiendo y no insisto por un tiempo,

pero cuando llego con la furia

de un criminal rechazado por la humanidad,

quiero patearlo todo, quiero escarbarme, estrujarme y gritarme

que ya no tengo vergüenza y que romperé los vidrios,

mis secretos y las dudas.

 

Yo corro hasta la puerta y viéndome llorando de rabia,

cierro los ojos y me susurro con miedo,

que por favor me vaya.

 

 

El bordón de mi padre

parece una serpiente ciega,

que añeja de caminos me invade los ojos

con sus bailes fermentados bajo las llamas de la lluvia.

 

Se esconde atrás de la puerta de mis miedos

para espantarlos como a perros rabiosos

justo cuando me arrinconan hasta la soledad.

 

Conserva el olor de sus pasos rojos

haciendo ritmo con los míos

y se duerme con su propia sombra en las mañanas,

delirando entre cada uno de sus cantos.

 

____________________

Carnadura es sobre todo un libro discreto. En el mejor sentido de la palabra, un libro discreto. Habla en tono menor, habla como hablan los amigos que tienen un secreto difícil de comunicar. Y la poesía, como ya se sabe, es siempre un secreto, ese gran secreto que todos llevamos dentro, las piedras y las gaviotas y los muertos, que sin embargo no están muertos, aunque tan bien finjan estarlo, como quienes esperan que termine el horario de un espejismo, y lo cierren del todo, porque los vigilantes necesitan también su tiempo para hacer el amor a los maniquíes…

Releí Carnadura, en busca de un verso, de dos versos, de tres versos o cuatro, que sirvieran en la contracarátula para abrirle el apetito al lector, para atraerlo, para cebarlo. Pero encontré que me es imposible decidirme por ninguno de los que me gustaron más. Quizás, porque como el poeta, o la poeta, porque entre otras cosas que ignoro, ignoro su género, yo tampoco aprendí nunca a despedirme, ni sé cocinar como se debe, y nunca aprendí a crecer.

Insisto, ante mí mismo, por lo pronto, que Carnadura es un libro de versos, o mejor, un libro de poemas, o mejor, un poema partido, descuartizado en sus partes, que revela un escritor en busca de sí mismo, de su propia voz, de ese tono discreto que debe ser el de toda poesía auténtica, la que huye de lo demasiado enfático, del discurso, de la predicación desaforada, que frustró tantos poetas en mi generación, que con menos ínfulas se hubieran ganado mejor nuestro cariño. Y no les quedó más remedio que andar por los cocteles en busca de la limosna de una fotografía junto a los grandes, los que brillan, o parece que brillan. Ojalá, el autor de Carnadura, en reciprocidad con su libro discreto, hecho de susurros, encuentre, como declara querer, el color de un beso. Sí, el color de un beso. Aunque sea en un calvario de fantasmas.

EDUARDO ESCOBAR

 


Wilson Rincón

POEMAS

 

PERO TÚ…

 

Muchacha con ojos de niño.

No deshagas de tu memoria

la tarde, la tertulia, la melcocha

el coqueteo de tu cabellera

el girasol no marchito.

 

Ahora desnuda

tus años sombríos

tus labios vacíos de sueños

entre tantas muertes amanecidas a cuestas

piensa en las veces que  hiciste el amor

en los cuentos del abuelo, la sonrisa de la iguana

la luna, los amigos, el río que se aleja

y los días  que ya partieron

en la vieja ciudad

ahora casi desnuda

 

GÉNESIS

 

Pasa la tarde: Es el río

Y los segundos atrevidos e intranquilos

Donde todo es posible...

Alguien predica que nunca está solo

¡Qué difícil es la espera!

 

Cae la tarde irremediable

Evoca una guerra de colores

Lanzas, batallas, silencios

Y la muerte descansa

A cambio de regaños y caricias.

 

La tarde se marcha

Arrastra el llanto en la distancia

Donde nace el vértigo

 

Es ella escondida en el crepúsculo.

 

Celebro sus labios nítidos

Celebro cada esquina en penumbra

Cada beso

Que huye de mi memoria.

 

RÍO GRANDE

A: BARRANCA Y MOMPOS...

Bajo tus pies hechos agua... la vida.

Moribundo entre garzas, petróleo,

y santos caídos, el río de la infancia

recorre los minutos sin memoria del ayer.

 

Nació confuso entre las risas de los niños

y una pelota de trapo

que fluye como un cometa perdido

en la galaxia de cabellos y moños

que señalan la dirección del mundo.

 

Curtido por la terquedad

de los días cansados,

El Gran Río se estrella

contra el grito de  hombres

convertidos en bicicletas.

 

Y en las tardes cuando el sol

se alista para la despedida

El Río, como un tigre al acecho, se esconde

dentro de sus fauces doradas…

A cautivar la piedra

 

MITOLOGÍAS

 

En este juego,

donde el amor no es un engaño,

no hay vencedores, ni vencidos,

sólo una partida de ajedrez,

donde la reina y el alfil

juegan en la noche sin destellos

a las escondidas

 

INVENCIÓN DEL PARAÍSO

 

Hay un lugar

que no despedaza el olvido.

Penetra suavemente

en el tiempo de la montaña

y responde con certeza

a tus sueños... Muchacha.

 

Es infinito en la trastienda.

 

Acarícialo

en las noches ciegas del año

como nunca lo has hecho

corriendo junto a los ríos que caen

y no ahogan su deseo

en el eco de morir entre silencios.

 

Hay un lugar en el universo… inmenso

sin la pesadez del cuerpo.

Que viaja para instalarse

en el recuerdo, en tu recuerdo

sin  marchitarse de tiempo.

 


Martha Lucía Londoño Martínez

POEMAS

 

LA OTRA ESQUINA

 

Se escaparon las palabras de la esquina

donde esperaban ser condenadas.

Han de curtirse en cualquier sillón,

en cualquier bus lejano;

detrás de ese libro que enmoheció la mano,

en la estera que apacienta con la cabeza abajo,

las ruinas de un amor pasado.

En el reloj de la catedral que jamás marcó su acento,

o en la comedia de los próceres y los mártires,

al esconder su paso.

 

Se escaparon, algunas huyeron por el sifón

que a los puentes de la miseria comunica,

…llegaron al silencio.

Se escaparon en las sábanas de un precipicio,

… sin rumbo alguno,

y lanzaron a él con ahínco las manos del crepúsculo,

donde se forjaron los intentos por un verso sedicioso,

vestido de capricho. 

 

Se escaparon, libres son hoy de atarse al rumor,

a no ser nada, a fingir que son…

Libres de las presiones que cunde

en los resguardos de la amargura

o de la infelicidad absurda.

Libres de ser quienes son,

sin presencia alguna.

 

En el maleficio de aquellos que las torturan,

o en la calidez del suave destino

en una mente sin más pretensión

… ser uno mismo.

 

En el mutismo, en la algarabía de la noche destilada

en la ráfaga de incendios de unos ojos negros,

O en la mano ensimismada que hoy se funde

tras una nueva ventana,

renace desde los escollos de otra esquina

mágica y loca,

entre tantas perdidas,

…una nueva palabra

 

BRIO

 

Me interne en las propias voces para escuchar tus latidos,

volví los ojos para buscarte en las escaleras hacia el infinito.

Callé todo lo que pude para asirme a tus voces  sin forma,

y en el aparente, no encuentro, te miro.

Cómo nombrarte, con qué letras calificas,

cómo reflejarte cuando no son estos ojos los que se despliegan en todo tu horizonte.

Ni es mi nariz, ni es mi piel, ni soy yo misma cuando te siento… me pierdo, no me conozco.

Y sin embargo, eres saciedad, sentido, desdibujo, sencilla voz con piel de eternidad.

Luz, lo no visto, la no forma, símbolo naciente desde los espacios que te pertenecen.

Águila flotante en las arcas del tiempo; el no que te reafirma, la sospecha infinita.

 

Se de ti y no sé, lo humano se pierde cuando al cerrar los ojos, la luz aparece.

Cómo nombrarte… cómo verte con estos horizontes, cuando son otros los que te miran.

Brío, esencia, profundidad, el ángel ángel de Alberti; las doce en el reloj de Guillen.

Y en la vigilia de Quessep, quizá seas para siempre el vigilante vigilado

por la estera del tiempo y la letra azul del oasis que te clama.

 

MOMENTO 1

 

Detrás de estos cristales extiendo mis sentidos

Para alcanzar esa guitarra “pozo de viento”

Que un día en las manos de Gerardo Diego

Atravesó quizá los mares,

Para hoy en mí atravesar los cielos.

 

MOMENTO 2

 

A cada una de estas tonalidades le aspiro sus gritos,

consumo los espacios indómitos que las proveyeron:

lo dicho y lo no dicho, lo etéreo, lo oscuro, lo perdido,

la palabra detenida, la promesa no cumplida, su perfume

y su esencia solitaria; la perpetuidad con suspicacia herida.

 

Aleteo en sus ritmos mis dedos,

vuelvo inocente a su voz, de cada silencio;

y en su nota de sol confluyo la ausencia eterna

de todas sus culpas..

 

MOMENTO 3

 

Ella cree que encontrará la verdad en el espejo

cuando la piel que mira no posee los mismos vientos,

cuando la piel curtida por el espejo no ha podido quebrar en el descanso su reflejo,

cuando los espacios indóciles de dolor envejecido

saltan por las uñas, por los cayos, por los dedos

por cada poro, por cada sonrisa, por cada noche de silencio.

Hoy como todos los días vuelve a mirarse en el espejo

Mientras la esperanza agitada en su uso se calla avergonzada

Al momento de encender la luz de su vieja casa.

 


Yamile Vanegas Santos

POEMAS

 

BÚSQUEDAS

 

Recojo piedras, hilos y piñuelos,

camino despacio entre la gente

solo para encontrarme una rosa de papel

o la rueda solitaria de un carrito de juguete;

pausadamente me muevo entre los parques

cazando moribundas hojas secas,

entre la lluvia tibia,

reinvento plásticos seres misteriosos

que brillan desde lo húmedo.

 

Coleccionando pedazos de ciudad

te busco incansablemente,

con la secreta esperanza de encontrarte

enredado y confundido

en la punta de un cigarrillo.

 

PALOMAR

(Adentro)

 

Tu sonrisa de las seis de la mañana,

irrumpió plena

entre los picos inmaculados de las aves

y el color del cielo recién nacido

habitó plácido entre  mis ojos.

 

En las plumas puras y azabaches

recosté mi cabeza mientras te bañabas;

lentamente entró revoloteando

por la ventana,

la certeza de que te extrañaría para siempre.

 

SINFONÍA DE UNA CIUDAD DORMIDA

 

Preludio

 

Sobre el reinado del sueño, se extiende lenta la música de la noche.

Mas los animales solares no conocen la melodía de estas horas;

 

Canon

 

Solo los Búhos escuchamos desde lo sombrío, el

 

Adagio

El viento entre las hojas serpentea, llantas sobre el asfalto.

El papel del cigarrillo se consume… un pájaro con insomnio.

 

Solo los Búhos escuchamos sentados sobre la noche, el

 

Moderato

Gotas tristes contra cristales, pasos cansados sobre la piedra.

Concierto de grillos cantantes, la puerta que se abre indiscreta.

 

Solo los Búhos, y ciertos Lobos de buen oído, escuchamos

acurrucados en la penumbra, el

 

Forte

Perros aullando –qué tristezas se estarán contando esos perros-.

El llanto de un hijo. El quejido del amante.

 

Coda

 

Solo los Búhos escuchamos la canción

que desde lo oscuro, nos canta la noche.

 

___________

Yamile Vanegas descubrió la revelación poderosa de la poesía en la clase de teoría del poema.

Promovemos las nuevas voces de la poesía colombiana, alimentamos el vuelo de seres maravillosos que viven por y para el poema.

ÁLVARO NEIL FRANCO

 


Clara Schoenborn

POEMAS

 

Scripta manent

 

Ausente del reflejo

el poema mira sus pies

pensativo frente al viaje

verbo llegado de la nada.

 

Palabras

nacidas en campanarios

-bajo camas-

remisas de algún llanto

recopiladoras de relojes

hachas de hielo

óxido y perfume.

 

Nuestro libro anónimo

se escribe con tinta

la pregunta final o el abismo.

 

Así como la música busca el sonido

vamos trazando una señal.

 

Casa, hogar y caballo

testigo y mensajera.

Llegará acorazada a la leyenda

llena de nosotros aunque sin memoria

hasta aquellos que nunca sabrán

de quiénes fueron esas voces.

 

Poesía

 

Se me descorre el iris

y entonces miro

 

lo que está reverdeciendo

 

se me descorre

se cae

 

no logro entender

 

mas está

 

tan tenue

 

tan amarrada al límite

 

a lo que se descose  

 

uno

dos

mil

siete veces la muerte

y un millón de serpientes

 

invade

remuerde

ataca

 

no puedo dejar que se vaya

pero se va

siempre se va

-viniendo-

 

uno

dos

tres

 

ven

y déjame

 

ven

y vuelve.

 

Habitación

¿Por qué siento tantos seres muertos sosteniendo estas paredes?

¿Por qué no se quedan quietos los que vendrán después de mí?

¿Acaso los universos toman la forma de quien los piensa?

 

¿Retrocedo o avanzo cuando imagino estos límites?

 

Esta habitación jamás pregunta por sus ventanas

ni sabe del mundo más allá de la puerta:

su ceguera tiene forma de océano

túnel que puede imaginar mi viaje.

¿De qué tamaño puede ser esta certeza?

Aquí dentro los cristales no ven su horizonte,

alguien me oprime en el aire como una respuesta,

ese reloj muere de ingenuidad a toda hora.

 

En el sueño

un carrusel convertido en cama

suplanta a la muerte.

Pero yo no deseo viajar más lejos.

Quiero creer que puedo ser la habitación de esta habitación.

 

Los Girasoles de Van Gogh

 

Pongo la seda del cuadro sobre mi cara,

me tocan sus dedos tibios

tan ausentes de la muerte.

 

Huele a lapislázulis en azúcar

a trementina de abril

a una copa con perfume en sus grietas.

 

Muerdo su piel tan callada

lamo el aliño rancio de su inocencia:

el sabor de una pared es noble cuando está triste,

es agria una flor, y sin orgullo,

 si fue pintada por un loco.

 

Puedo escucharlo lloriquear en las esquinas,

es muy anciano y ya no reconoce

las caras de quienes lo miran.

 

(Los cuadros quieren ser olvidados

quieren morir como todo lo que es bello.)

 

Hay vino adentro del jarrón

contiene un sabor de labios

que gritaron en primavera.

 

Ese vino se derrama cada medianoche

sobre otros licores errantes,

ellos buscan la cordura que perdieron

para convertirse en lágrimas

que los pinceles no dibujaron.

 


Igual podría decirte: “loba/cuchillo/ o azúcar”. Sin embargo, lo que ha dicho el jurado es “poeta, indiscutiblemente poeta”. La brillantez y originalidad de las imágenes con las que invoca cada uno de nuestros oficios, la claridad de su versificación sin adornos, la profundidad de su concepción del tema de nuestra identidad ancestral y originaria y la unidad temática y estilística entre los poemas producen un libro de gran impacto.”

Palabras de ÁGUEDA PIZARRO, poeta, catedrática, directora Encuentro de Mujeres Poetas Museo Rayo y miembro del jurado del Primer Premio Concurso de Poesía Femenina “Ediciones Embalaje” del XXVII Encuentro de Mujeres Poetas Colombianas Museo Rayo Roldanillo 2011 obtenido por Clara Schoenborn con su libro “Los Oficios en Clave de Atenea”.

 


Ricardo León Prieto

LAS PAREDES DEL VIENTO

 

DESPERTAR

 

La valija está lista,

tu sombra empacada

y el reloj desarmado,

ya nada te une con el tiempo,

ahora, te paras frente al espejo

sin poder contener la simulación

de una lágrima

y entonces emerges con una expresión muda,

ante tu espectro.

 

SENTENCIA

 

Desde una ventana enfermiza

ella me mira,

me arroja las cuentas del rosario

cerca al lecho,

Se ríe

no veo su rostro

ni escucho su carcajada muda,

pero sé que se ríe

cada vez que una cuenta

rebota y rebota hasta extinguirse.

 

Luego, me enseña un reloj

y con la punta de su índice ausente

lo adelanta un minuto

y se marcha...

dejándolo colgado

    en la ventana.

 

MUTISMO

 

Las gotas de agua

golpeando sobre el ventanal

van descendiendo como intrusas,

dejando hilos transparentes

que no logran perforar el asombro.

Me acerco a la ventana

conteniendo la respiración

para probar la resistencia,

vuelvo a la silla,

interrumpo,

preparo café,

el agua se evapora con la tarde,

la silla, queda vacía

mirando hacía la ciénaga.

 

NUBOSIDAD

 

El poeta se desmorona

en las estancias habituales,

a un lado yace la libreta de apuntes,

una María mulata se lleva en el pico

la última inspiración

y con el atardecer,

las miradas que ya no están

van tornándose borrosas

 

Entonces,

se acerca al borde del abismo líquido

a desalojar los días

y habrá retornado al silencio,

a esa musicalidad inconclusa

que se vierte en los días bisiestos

que nunca llegan.

 


Alexander Torres Olarte

POEMAS

 

VEREDAS

 

Una familia, como muchas otras,

Se levanta con el canto del gallo

Y el cielo rojo a ordeñar.

 

En el camino, sosegado, está el burro

Que llevará la leche a la cantina,

A su lado el niño de 12 años,

Dispuesto y conforme

Con su titánica tarea.

 

SABOR DE ARENA

 

Un niño cabalga

Por las montañas

Guiando el paso de sus ovejas.

Pastor de juegos

A los 10 años,

Los animales de la granja

Sus únicos compañeros.

 

La madre lo vigila

Desde la falda de la montaña.

Su casa al lado del rio,

El olor a leña,

El primer café de la mañana,

Cuanto calor en el ambiente de un hogar.

 

Fotos a blanco y negro

Tu madre en la entrada de la casa

Hecha de adobe y paja.

El cafetal del jardín

Que te recuerda ese aroma

De las mañanas.

 

Presente de calles y de carros

De edificios y almohadas

De personas y perros callejeros

De anhelar la noche

Y la vendimia del sueño.

 

CIUDAD NACIENTE

 

Por las calles habita la gente

En una ciudad que nace a las 5 de la mañana.

Gente que veo, que escucho,

Con la que convivo

En los buses, en los bares, en los cafés

Con olor a fruta podrida.

 

El frio de la mañana

Entrando por todos los rincones,

Ese sol de mediodía,

Preludio del infierno.

Quiero recuperar las tardes

En desnudo, cuando la tierna infancia se perdía.

 

NATURALIDAD

 

¿Es preciso nombrar a una mujer?

Para que la sangre

No se congele en el cuerpo.

 

Poemas de su libro La Ceniza de los Arboles

 


Teresa Consuelo Cardona

POEMAS

 

De repente,

aguas desbordadas

empaparon mis desiertos.

 

Mi naturaleza te saluda

abriéndote sus valles,

sus secretos, sus cavernas.

 

Sobre tu piel desnuda

deshago mis deseos,

me bebo sorbo a sorbo

las mieles de tus sueños.

 

Soy más de lo que creías,

menos de lo que crees…

Soy lo que no crees.

 

Contigo me gasté

mi última adolescencia.

 

Me hierven los labios

cuando te recuerdo.

 

Te gustaban mis redondeces

porque te recordaban al mundo,

que era lo que querías

tener entre tus manos.

 


John  Willmer  Rodríguez

 

VAGARÁS SIN ROSTRO

 

Y lloverán ángeles

envueltos en fermentos pardos,

que se estrellarán en tu piel

que tomará dos siglos

en deshacerse del todo;

podrás ver al fin

el horizonte limpio,

como el que no mira nada

y sin embargo todo lo mira;

se te desgajará el corazón,

sangrarás angustias celestes

cubiertas de nácares  sombríos,

que romperán tu mortal memoria

y sus lágrimas represadas

inundarán  tu espantado aliento;

podrás al fin sentir

el sol de tu inocencia,

como el que no repara nada

y sin embargo todo lo sufre;

se te hermanará el canto

y subirás a los altares de  piedra

entibiados por jaguares luminosos,

que verterán su borrachera 

y toda palabra sabrá a poesía;

podrás al fin sanar

tu errante sombra,

como  el que no espera nada

y  sin embargo  como un arado,

desgarra, toda la sed de la tierra.

 

ALUMBRAN LAS SOMBRAS

 

El  infinito se abre paso

y una vegetal caricia,

arrasa lo que queda de uno,

vivas  y coloridas franjas

enmarcan miles de rostros

con la mirada perdida,

somos el caos  y el grito

en este  cielo  indígena;

cuando iluminan las sombras,

la  armonía se abre paso

y  antiguos  cantos,

devastan lo que se salva de uno,

un dragón sube desde el abismo

a  escupirnos lanzas  de fuego,

heridos volamos,

somos el laberinto y la cascada

en este estrepitoso  limbo;

cuando resplandecen las sombras, 

la paz se abre paso

y  las constelaciones en diluvio

deshacen todo lo que nos ampara;

los sueños primeros,

figuran  un hombre de barro

con su perversa  ansiedad,

somos hojas y espejos

en este nido de jaguares;

nunca regresamos  intactos…

 

EL JAGUAR

 

Baja luminoso

desde los coloridos cielos,

a  beber del arroyo

y saciar su sed silvestre;

en cada sorbo

que pigmenta sus colmillos,

todas las fuerzas

del misterioso universo

entregan su alma;

el jaguar

desciende refulgente,

por las espirales  del  bejuco,  

a rumiar las lagunas

y así saciar sus sueños ariscos;

en cada trago

que le roba los ojos,

todos los taitas

del eterno cosmos

le entregan su saber;

si el jaguar respira

respira también lo existente,

sus sagradas sangres

fluyen y refluyen

por el corazón salvaje;

en ese nido de luz

nos hermanamos,

las multitudes y los delirios

la soledad y el ansia;

si el jaguar ruge

también el universo ruge,

si el universo canta

canta la vida.

 

EN UNA SERPIENTE ALADA

 

Cabalga un jaguar,

el mismo,

que en la vigilia,
cruzó

el vaporoso puente;

esa distante ventana,

que siempre estuvo

sobre la selva

y cuyo poder era su misterio;

cuando el jaguar murió

al chocar con las amapolas

de los fríos monasterios,

nacimos,

varios colibríes y anacondas,

para terminar de escribir,

los versículos de los  sueños.

 


Gladys Zamudio

 

CUANDO EL LUGAR MÁS PEQUEÑO ES UNO

 

Mirar el mundo desde esta pequeñez, desde esta infamia humana,

Es sentir que no le alcanzan los ojos para ver todo lo que hay alrededor.

Es asombrarse por todo porque todo es respetable, admirable, envidiable, copiable.

 

Esta pequeña anatomía, que se desplaza, vive de la pantalla cotidiana,

Donde chatea de frente como máquina y se despide como si tuviera amor por dentro.

Esta innobleza viva, paupérrima bolsa escarlata, disfrazada de hombre o mujer,

Se deposita en los asientos de los días y allí deja fluir líquidos internos en un cerebro deshabitado,

Para poder pensar un poco.

Pero, aunque pasa mucho rato inmóvil, nada cambia. Sólo piensa, pero no sabe para qué lo hace.

 

Como en una lata de embutidos lleva aprisionada su carne, ser minúsculo, con los jugos contenidos;

Todos los días se inyecta conservantes para no vencerse.

Cuando llegan los grandes, los que miran desde el lugar más amplio, desde el universo, desde su ser como universo,

Y rompen la lata, el contenido se vierte, se deforma y, aunque le de el valor que tiene,

Éste siempre será una pequeña porción para alimentar a alguien que, luego, no lo nota o lo olvida.

Un pedacito entre los dientes deja ver lo mágico del sentido pequeño de una alegría corta, pero sustanciosa.

...

 

MARCA: PERTURBACIÓN


No quiero que nadie me perturbe ni siquiera con su silencio.
Soy caprichosa, llena de larvas que me asfixian,
me aprisionan en su crecimiento callado.

Nadie me salvará de estas oportunidades humanas.
Nadie me detendrá a encontrar un camino sin rutas.
Siempre espero que alguien llegue, pero no quiero que se quede.

Quiero limpiarme hoy de tanta suciedad, de tanto desamor interno.
Quiero ver la vida como me viene. Hay mucho dolor en el mundo,
Muchos gritos atrapados en los cuerpos. Y por eso no puedo dejar de hablar.

Cada que puedo me libero, libero mis entrañas de asuntos inorgánicos.
Lo artificial me ahoga, me deprime.
No más engaño con vallas que crean sensaciones,
Éstas se reproducen como enfermedades.

A veces parezco sin dolor. El autismo me viene.
No importa, hoy lo tengo que disfrutar.
Es una manera de sanar, de olvidarlo todo.

No quiero pensar en nadie. No quiero sentir dolor con sus puñales.
He cambiado dirán, pero soy la misma valla que crea satisfacciones
¿Qué se compra entonces? ¿Dónde consigo un amor que se deje desempacar,
Utilizar y arrojar a la basura cuando pase su fecha de vencimiento?

¿Quién quiere comprar un producto al vacío? ¿Quién más se quiere dejar engañar?
Puedo ser de gran utilidad, depende del trato y de una buena lectura del manual.
A veces se quedan conmigo porque “es el más económico y el que más da”.

Pero el rendimiento y la duración dependen del consumidor.
Estos elementos vitales, como el amor y la pasión,
Deprecian los productos instalados en el corazón.

¿Por qué? Porque nos vendieron el amor empacado, con condiciones y resolución, con marca de género, cantidad de usuarios y como obsequio un condón.

En el mercado circula un amor personal, íntimo, con marca de propiedad,
pero también hay los que se pueden llevar en el bolsillo, que son de fácil adquisición.
¿Qué se compra? Si todo parece basura bien empacada, con preservativos para que dure.

Hay productos que se han estado vendiendo sin marca, bajo la sotana.
Los ilícitos, los que no tienen registro. Pocos los usan y cuando lo hacen le ponen la marquilla para que parezcan de óptima calidad.

Todo parece un engaño. ¿Será posible engañar?

 


Danilo Salazar

NO PUEDO CON ELLA

 

Camino con el mayordueño,

nos detenemos un poco.

Hay fiesta, alegría, las parejas bailan.

Al ver tantas mujeres

dije: el Inca tenía cuatrocientas,

¿De veras usted lo cree?

¡Por supuesto!, le dije.

Él comenzó a cantar y bailar

yo téngo una y no puedo con ella...

 

INGENUO

 

Se acercó la mozuela y

me dijo: señor,

¿Puedo sentarme a su lado?

¡Que dicha!, le contesté.

Me dijo palabras encantadoras,

mi corazón palpitó de nuevo,

tuve la sensación

de sentirme joven y bello.

Tiempo después, desperté

en un cuarto, solo,

despojado de los Euros

que llevaba encima.

 

CORNUDO

 

Mi amigo llegó pálido,

su rostro estaba descompuesto,

me dijo: mientras estaba de clínicazo

ella salía con otro.

¿Qué hago?

Le dije: ¿La amas?

Sí, la amo, contestó

lee entonces

el Arte de Amar de Ovidio.

 


Edy Margarita Buitrago

PÉTALOS  

 

No es posible

que las flores

se desnuden lentamente

sin sentir que un caudal

de lágrimas

se vuelvan canto

al perder sus pétalos,

campanas del amor

campanas del dolor.

 

POETA

 

Poeta solitario,

poeta mojado,

vas errante

errante vas,

despertando al mundo

con tu canto,

rasgando la tierra

con tu llanto...

poeta mojado

poeta olvidado.

 

CALLA CORAZÓN

 

El alma fue volando de sueño

en sueño,

el corazón como ofrenda

dio el amor que le quedaba,

calla corazón

que el silencio no se rompa,

calla que este amor

habrá pasado prontamente,

calla corazón

que en el amanacer

el olvido fue ingrato.

 

                                                                                                 

                                                                

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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