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Piedad Bonnett

CINCO POEMAS PARA ENDECHAR EL AIRE

Comentario y selección de textos: Jorge Eliécer Ordóñez Muñoz

 

En la mitad del mundo, con volcanes zurcidos a las nubes, la muerte se apacigua en el verde color de los cipreses. Tulcán, ciudad fronteriza con Colombia, a pocos minutos del puente internacional de Rumichaca, ha decidido condecorar a sus ánimas con un cementerio de árboles, fina y artesanalmente esculpidos, por una suerte de orfebres vegetales. Se levantan en el aire frío diversas figuras de animales, personajes míticos e históricos, que nos evocan ancestros precolombinos. Allí el espíritu se recoge, los pulmones se llenan de un aire diferente y por leves instantes nuestra visión del último viaje sufre una extraña metamorfosis. Al retomar la tranquila y desolada calle, de un sábado cualquiera, un pequeño astrolabio nos enrumba hacia otro sitio donde bulle la vida, donde los rostros y las manos, tibios todavía, nos acunan con una sensación parecida a la amistad.

En aquellas tierras, arturianas, por el verde de todos los colores, una grata conversación con el poeta caucano Felipe García Quintero me pone al acecho de Los Habitados, libro con el que la poeta Piedad Bonnett ha sido galardonada con el XIX Premio de Poesía Generación del 27, en España. Conocida y honrada con varios premios, nacionales y extranjeros, esta poeta que pertenece al canon de los poetas de la mitad del siglo, nos entrega un poemario sobrio y doliente, con los destellos verbales de la luz crepuscular, con el misterio y la audacia de un lenguaje arropado por el duelo, pero brioso, y pudoroso a la vez, a la hora de evocar la aciaga partida de su hijo. A medio camino entre la mujer y la madre, con valiente osadía va dejando en el bosque del lenguaje, pequeñas briznas que se entreveran en nuestros más íntimos imaginarios.

Para nuestros ávidos lectores, un haz de estos poemas, con un ciprés de Tulcán, tallado entre las nubes verdes del sur y sus níveos volcanes:  

 

LA MADRE ES LA GRAN NOCHE

 

Aquí el tiempo está atado con camisa de fuerza:

es viento sometido

que escribe el mismo nombre con tiza sobre un muro.

Todo es adentro aquí, en este gran vientre

lleno de hombres sin madre.

La madre es la gran noche. La madre es nuestro grito.

La madre es cada dosis de trifluoperazina

que llena de saliva nuestros labios.

Cuando acerco mi oído a las paredes

queriendo oír el llanto de los que aún me aman

sólo oigo mi chirrido. Mi oscura disonancia.

El corazón del miedo

cantando su monótona tonada.

 

TRÁNSITO

 

Fueron hermosos días

Pero una triste oscuridad llegó tras ellos

Hölderlin

 

Yo era un niño y mi reino era el día.

 

El mundo me llegaba en relámpagos:

                                                            mi madre

susurrando y los pasos militares

de mi padre subiendo la escalera.

 

En mi cuarto cuidaba a un lobo y a un cordero

y un olor a alcanfor

subía hasta las tardes cuando se hacían humo.

 

Fueron hermosos días.

 

Riñas también, a veces, y puertas y ladridos.

 

Así y todo era un niño y en la mesa

alumbraba mi vaso de leche como un cirio.

 

De repente la noche cayó sobre mi frente

y fui un hombre descalzo en medio del camino. 

 

LOS HABITADOS

 

Me asomo a la ventana y veo la luna, del color de las

       teclas de mi piano.

 

Y en las cuerdas del patio un calcetín como una nota

        huérfana,

como una prueba que ha sido extraviada.

 

Mi piano era el futuro, cuando el futuro estaba, como

        dicen,

todavía al alcance de mi mano.

 

Pero alguien creció en mí y ahora soy otro

detrás de esta ventana.

 

Algo dijo mi padre sobre Dios

y los colgantes restos del futuro.

 

En mi cabeza todas las notas desafinan.

 

No hay pianos para zurdos.

Y la vida es chirriante disonancia

para los habitados.

 

EN EL BORDE

 

Lo terrible es el borde, no el abismo.

En el borde

hay un ángel de luz del lado izquierdo,

un largo río oscuro del derecho

y un estruendo de trenes que abandonan los rieles

y van hacia el silencio.

Todo

cuanto tiembla en el borde es nacimiento.

Y sólo desde el borde se ve la luz primera

el blanco  -blanco

que nos crece en el pecho.

Nunca somos más hombres

que cuando el borde quema nuestras plantas desnudas.

Nunca estamos más solos.

Nunca somos más huérfanos.

 

LETRA MUERTA

 

¿A dónde va, cuando morimos, todo lo que hemos sido?

John Banville

 

Uno a uno recorro tus cuadernos:

hojas repletas con tu pequeña letra minuciosa,

 

fechas y nombres,

ideas como moscas zumbadoras.

 

También eso eras tú: un pensamiento

que bebía de los vivos y los muertos,

 

litros de tinta, noches en vela, dudas,

frases escritas con pasión.

 

Nadie sabrá jamás qué poseías

de todo aquello.

(Pero es tu letra

que me permite adivinar tu mano).

 

Poemas tomados de Piedad Bonnet. Los Habitados. XIX Premio de Poesía Generación del 27. Colección Visor de Poesía. 

 


Eduardo Lizalde

POEMAS

Selección de Jorge Eliécer Ordóñez Muñoz

 

III. LAMENTACIÓN POR UNA PERRA

 

1. Monelle

 

También la pobre puta sueña.

La más infame y sucia

y rota y necia y torpe,

hinchada, renga y sorda puta,

sueña.

Pero escuchen esto,

autores,

bardos suicidas

del diecinueve atroz,

del veinte y de sus asesinos:

sólo sabe soñar

al tiempo mismo

de corromperse.

Ésa es la clave.

Ésa es la lección.

He ahí el camino para todos:

soñar y corromperse a una.

 

IV BOLEROS DEL RESENTIDO

 

1

 

Días en que el ocio y la esterilidad

cubren las cosas,

como un polvo finísimo.

Y sobre el polvo,

sobre la superficie de los muebles, agrisada,

dibujamos cabezas,

casas con sus ventanas.

Escribimos  la palabra Lola

sobre el polvo;

el nombre Juana.

Sobre el polvo del ocio de los muebles,

como niños deformes

que apenas pueden controlar el dedo.

 

2. 

 

Guardas tu cuerpo, amada,

el oro que lo cubre.

Y siento miedo,

el mismo grave miedo en términos jurídicos

que yo siento al tocarte.

 

Agredo, sucio, torvo sapo,

tu amado cuerpo amado,

y te dejas morder,

armada por el odio inerme

del asco y de la muerte.

 

Pero un solo contacto,

del simple olor del oro,

este rasguño,

un solo roce de tu cuerpo,

amada, amada, amada,

me ha convertido en polvo.

 

3.  

 

El amor es otra cosa, señores

 

Uno se hace a la idea,

desde la infancia,

de que el amor es cosa favorable

puesta en endecasílabos, señores.

 

Pero el amor es todo lo contrario del amor,

tiene senos de rana

alas de puerco.

 

Mídese amor por odio.

Es legible entre líneas.

Mídese por obviedades,

mídese amor por metros de locura corriente.

Todo el amor es sueño

—el mejor áureo sueño de la plata—

Sueño de alguien que muere,

el amor es un árbol que da frutos

dorados sólo cuando duerme.

 

V  LA FIESTA

 

3. 

 

Lee unos poemas el hombre

de otro planeta:

"un amor 

capaz de convertir al sapo en rosa",

y frunce el ceño:

—¿qué es la rosa, qué el amor?

¿qué cosa el sapo?

No nos entendemos

 

9.

 

Leones

 

Malo fue, amada

vivir con un hambriento.

El hambriento no sabe lo que come:

sólo devora, mata el fruto que ingiere.

Destruye en torno suyo

como un compás de sarna

y de cordel.

Mata en redondo al amar.

Recorre el páramo incoloro

de lo comestible,

engulle y rumia ozono, luz, carne y pedruscos

por igual.

 

Mejor, amada,

los despedidos de la fiesta,

los dulces magnos leones satisfechos

del zoológico,

esculturas de fiereza absorta

—veinte kilos de pulpa al mediodía.

Mejor con leones. 

 


Leonard Cohen

POEMAS

Todo lo que hay que saber acerca de Adolph Eichmann

 

OJOS: Normales

PELO: Normal

PESO: Medio

ESTATURA: Media

CARACTERÍSTICAS ESPECIALES: Ninguna

NUMERO DE DEDOS: Diez

NUMERO DE DEDOS DE LOS PIES: Diez

INTELIGENCIA: Normal

¿Qué esperabais?

¿Espolones?

¿Enormes incisivos?

¿Saliva verde?

¿Locura?

(De "Flowers for Hitler" 1964, versión de Antonio Resines)

All There is to Know About Adolph Eichmann

 

EYES:………………………………Medium
HAIR:……………………………….Medium
WEIGHT:…………………………..Medium
HEIGHT:……………………………Medium
DISTINGUISHING FEATURES….None
NUMBER OF FINGERS:…………Ten
NUMBER OF TOES………………Ten
INTELLIGENCE……………………Medium

What did you expect?

Talons?

Oversize incisors?

Green saliva?

Madness?

 

 

 

Esperando a Marianne

 

He perdido un teléfono

que olía a ti

 

Vivo junto a la radio

todas las emisoras a la vez

pero capto una nana polaca

la capto entre la estática

se desvanece yo espero mantengo el ritmo

viene de vuelta casi dormida

 

Acaso tomaste el teléfono

sabiendo que yo lo olfatearía inmoderadamente

tal vez hasta que calentaría el plástico

para recoger hasta la última migaja de tu respiración

 

y si no piensas volver

cómo ibas a telefonear para decirme

que no piensas volver

para así por lo menos poder discutir contigo

 

(De "Flowers for Hitler" 1964, versión de Antonio Resines)

Waiting for Marianne

 

I have lost a telephone

with your smell in it

 

I am living beside the radio

all the stations at once

but I pick out a Polish lullaby

I pick it out of the static

it fades I wait I keep the beat

it comes back almost alseep

 

Did you take the telephone

knowing I'd sniff it immoderately

maybe heat up the plastic

to get all the crumbs of your breath

 

and if you won't come back

how will you phone to say

you won't come back

so that I could at least argue

 

Yo llevaba una medalla de la Virgen

 

Yo llevaba una medalla de la Virgen

alrededor de mi cuello

Siempre fui un esclavo

Juega conmigo para siempre

Amante del Mundo

Sujétame con fuerza

Mantenme en la cocina

Mantenme fuera de la política

(De "The Energy of Slaves " 1972, versión de Antonio Resines)
 

I wore a medal of the Virgin

 

I wore a medal of the Virgin

round my throat

I was always a slave

Play with me forever

Mistress of the World

Keep me hard

Keep me in the kitchen

Keep me out of politics

 

Oh, amor,
     se ha presentado el mundo ante ti
                    en forma de mujer,
                                     y tú,
¿no estabas entrenándote con los espejos
                  para hacerte perfecto?

(“The Energy of Slaves” 1972, versión de Antonio Resines)

O love
did the world come to you
in the form of a woman
and you
were you training with mirrors
to make yourself perfect?

Soy tu hombre

 

Si quieres un amante

Haré cualquier cosa que me pidas

Si quieres otro tipo de amor

Me pondré una máscara por ti

Si quieres un compañero

Toma mi mano

O incluso si quieres golpearme cuando estés enojada

Aquí estoy

Soy tu hombre.

 

Si quieres un boxeador

Entraré al ring por ti

Y si quieres un médico

Examinaré cada preciosa pulgada de ti

Si quieres un chófer

Sube

O si me quieres manejarme

Sabes que puedes

Soy tu hombre

 

Ah, la luna brilla demasiado

La cadena aprieta demasiado

La bestia no se irá a dormir

He estado repasando todas esas promesas

Que te hice y no cumplí

Ah, pero un hombre jamás recuperará a una mujer

No suplicándole de rodillas

Me arrastraría ante ti, cariño

Y caería a tus pies

Y aullaría a tu belleza

Como un perro en celo

Y arañaría tu corazón

Y desgarraría tus sábanas

Te diría, por favor, compláceme

Soy tu hombre

 

Y si tienes que ir a dormir

Un momento en el camino

Yo conduciré por ti

Y si quieres trabajar sola en la calle

Desapareceré por ti

Si quieres un padre para tu hijo

O solo quieres caminar conmigo un rato

A través de la ardiente arena

Soy tu hombre

 

Si quieres un amante

Haré cualquier cosa que me pidas

Si quieres otro tipo de amor

Me pondré una máscara por ti

 

(De “I'm Your Man” 1988)

I'm Your Man

 

If you want a lover

I'll do anything you ask me to

And if you want another kind of love

I'll wear a mask for you

If you want a partner

Take my hand

Or if you want to strike me down in anger

Here I stand

I'm your man

 

If you want a boxer

I will step into the ring for you

And if you want a doctor

I'll examine every inch of you

If you want a driver

Climb inside

Or if you want to take me for a ride

You know you can

I'm your man

 

Ah, the moon's too bright

The chain's too tight

The beast won't go to sleep

I've been running through these promises to you

That I made and I could not keep

Ah but a man never got a woman back

Not by begging on his knees

Or I'd crawl to you baby

And I'd fall at your feet

And I'd howl at your beauty

Like a dog in heat

And I'd claw at your heart

And I'd tear at your sheet

I'd say please, please

I'm your man

 

And if you've got to sleep

A moment on the road

I will steer for you

And if you want to work the street alone

I'll disappear for you

If you want a father for your child

Or only want to walk with me a while

Across the sand

I'm your man

 

If you want a lover

I'll do anything you ask me to

And if you want another kind of love

I'll wear a mask for you

 


 


Paolo Lanaro

POEMAS 

Traducción de Eduardo Domínguez

 

El libro Il lavoro della malinconia (Vicenza: La locusta, 1989) está dividido en seis apartados. El tercero lleva el mismo título general y está compuesto de dieciocho poemas. De él se ofrece la traducción de los cuatro primeros.

 

I

 

C´era un uomo che al posto dell´anima

aveva un passo di danza.

Passava per i cortili, arrotava le gambe

dei piccoli e ai vecchi rimpolpava

i muscoli.

Visse la vita come un’eterna giostra

e sempre ritornò al luogo di partenza.

Una beguine su un lago dorato.

Uno stivale impolverato. Riusciva a stare

in equilibrio perfino sulla punta

di un ciottolo.

Finché decise di superare il limite.

Allora nel buio ruzzolò,

come saltare la corda.

 

Érase un hombre que en lugar de alma

tenía un paso de danza.

Pasaba por los patios, afilaba las piernas

de los niños y a los viejos les embutía

los músculos.

Vivió la vida como un eterno tiovivo

y siempre regresó al punto de partida.

Una béguine en un lago dorado.

Un zapato polvoriento. Conseguía mantenerse

en equilibrio incluso sobre la arista

de un canto.

Hasta que decidió superar el límite.

Entonces en la oscuridad rodó,

como saltar a la comba.

 

II

 

Una lunga penna blu, sproporzionata

al resto, con un nervo verde. Un paio di forbici

vive che risalgono una squadra

coi centimetri scomparsi.

Una serie di pere allineate verticalmente,

l´ultima solo tratteggiata

e più simile a una campanula che a un frutto.

Un branco di sauri trotta

nella polvere del quadro.

Questo può essere allusivo: un´ombra dentro

un´altra ombra come un´impressione

o una verità ulteriore.

Cioè, una lacónica densità, il velo minimo

                                                              [creato

dal fiato umido dei Sauri.

 

Una larga pluma azul, desproporcionada

con el resto, y un nervio verde. Un par de tijeras

vivas que remontan una escuadra

con los centímetros borrados.

Una serie de peras alineadas verticalmente,

la última solo esbozada

y más parecida a una campánula que a un fruto.

Una manada de saurios trota

en el polvo del cuadro.

Esto puede ser alusivo: una sombra dentro

de otra sombra como una impresión

o una verdad ulterior.

A saber, una lacónica densidad, el velo mínimo

[creado

por el aliento húmedo de los Saurios.

 

III

 

La prima cosa è ricordare

il contenuto della frase: il tempo

è andato come uno scoiattolo.

La seconda è ordinare due frasi

in sequenza: il tempo è andato eccetera,

da ogni tetto gronda una solitudine.

La terza è una metafora:

lo scoiattolo giovane sono io.

La quarta una specie di paralogismo

in forma poetica: rimase un tempo vuoto

nell´io dello scoiattolo.

La quinta riguarda il concetto:

qual è il mio ramo ereditario?

 

La primera cosa es recordar

el contenido de la frase: el tiempo

ha pasado como una ardilla.

La segunda es ordenar dos frases

sucesivas: el tiempo ha pasado etcétera,

de cada tejado gotea una soledad.

La tercera es una metáfora:

la ardilla joven soy yo.

La cuarta una especie de paralogismo

en forma poética: subsistió un tiempo vacío

en el yo de la ardilla.

La quinta alude al concepto:

¿cuál es mi rama hereditaria?

 

IV

 

Sfuma l´ombra del giapponese e ora

le dita proiettano un cervo che è appena

uscito dalla tana e annusa le nocche

come fossero lamponi.

Poi il cervo scappa e appare la signora oca,

stupida e piatta, affamata di parole

che non riesce mai a capire.

Poi un duro coniglio espressionista,

poi un abete, poi una donna sbieca

che dice addio ad un uomo.

E poi? Ritorna il giapponese,

ma stavolta  più pallido e con l´occhio

che osserva in tràlice.

Con garbo solleva un tappeto nero

e a tutti domanda quale sia

l´immagine più vera della vita,

se una scura filza di nodi

o un´ombra.

 

Difumina la sombra del japonés y ahora

los dedos proyectan un ciervo que acaba

de salir de su guarida y husmea los nudillos

como si fueran frambuesas.

Luego el ciervo escapa y aparece la señora oca,

estúpida y chata, hambrienta de palabras

sin entender nunca nada.

Luego un duro conejo expresionista,

luego un abeto, luego una mujer torcida

que se despide de un hombre.

¿Y luego? Regresa el japonés,

pero esta vez más pálido y con el ojo

que observa de soslayo.

Con garbo levanta un tapete negro

y a todos les pregunta cuál es

la imagen más real de la vida,

si una oscura sarta de nudos

o una sombra.

 


Hugo Mujica

POEMAS

 

LO QUE SE NOS HA DADO

 

Hay días, al caer la tarde, en que la vida

nos cuenta

algo del perdón que recibimos

 

de lo que otros han callado.

 

Hay noches en las que algún vestigio

se enciende:

 

una brasa en la memoria, un grillo

tras la ventana

o una flor

de las que se abren

cuando lo demás ya duerme.

 

Son noches en que la quietud revela

la vida que recibí

sin siquiera la violencia

de haberla merecido:

 

lo sin por qué ni para qué,

  el puro existir, el milagro.

 

ORILLAS

 

Afuera ladra un perro

 

a una sombra, a su eco

o a la luna

para hacer menos cruel la distancia.

 

Siempre es para huir que cerramos

una puerta,

es desierto la desnudez que no es promesa

 

la lejanía

de estar cerca sin tocarse

como bordes de la misma herida.

 

Adentro no cabe adentro,

 

no son mis ojos

los que pueden mirarme a los ojos,

son siempre los labios de otro

los que me anuncian mi nombre.

 

ANTE NADA, PARA NADA

 

I

 

Hay vidas que se consumen

a través de una ventana,

 

mueren sin encontrar

un camino,

mueren de no haber partido.

 

Hay plegarias que son su propio eco;

 

esperanzas que son espejos:

aguardan

solo lo que aguardan,

se transforman en la estatua

de aquello que esperaban,

 

son el miedo a perder

no el deseo del encuentro.

 

II

 

Hay otras, otras vidas, que laten vida:

buscan

lo aún sin nombre

hacen del azar su esperanza,

 

no miran a lo lejos

hacen de la lejanía un atajo.

 

Es la de hombres que hablan con palabras

que no son palabras

son golpes

contra el pecho de la vida,

 

como los que dan contra las paredes

los presidiarios

para que desde otra celda respondan.

 

Son como mudos moviendo

los labios

dentro de una ronda de ciegos,

 

como mudos, sí,

pero sin cerrar la boca, sin traicionar el grito.

 

III

 

Y hay vidas que ni gritan

ni golpean,

que no tienen ni siquiera una tapia donde

tatuar un nombre,

donde inscribir su paso,

 

son vidas a la intemperie: es la espera

en carne viva

 

como la de un mendigo en medio

de un páramo

 

ante nadie, para nada,

pero sin bajar ni cerrar la mano.

 

HASTA EL FINAL

 

Vi un perro negro muerto

en la calle,

aplastado en medio de la acera, manchado,

porque nevaba.

 

Vi la vida, allí mismo,

y no había más que eso: la coartada

del inocente: pagarlo todo.

 

Sentí en la nieve la vida y me vi morir

como un animal que se resiste

hasta lo último

 

hasta el deseo de ser rematado,

 

hasta el gemido final,

el que pide perdón por todo crimen ajeno:

el que perdona a dios.

 

HACE APENAS DÍAS

 

Hace apenas días murió mi padre,

hace apenas tanto.

 

Cayó sin peso,

como los párpados al llegar

la noche o una hoja

cuando el viento no arranca, acuna.

 

Hoy no es como otras lluvias

hoy llueve por vez primera

sobre el mármol de su tumba.

 

Bajo cada lluvia

podría ser yo quien yace,

ahora lo sé, ahora que he muerto en otro.

 

UN PEDAZO DE HAMBRE, UN VASO DE AGUA

 

Fiel a lo humano,

 

al tamaño de lo que los brazos

mecen,

a la fiesta

de lo que en las manos cabe,

 

a la callada esperanza

que es no apretar los labios.

 

Fiel a un vaso de agua

y al pedazo de hambre

que otro cuerpo nos trae,

 

fiel sorbo a sorbo, hambre a hambre.

 

Fiel al pudor de apenas una seña,

apenas el abismo

del otro

cuando el silencio

calla la piel que nos separa.

 

Fiel al límite de morir hombre,

de haber abrazado el vacío

que ese mismo abrazo llenaba.

 

TIERRA DESNUDA

 

Hay días en que nombrar no basta

 

descalzo, salí a sentir la tierra

las hojas

la madrugada fría.

 

Bajo un árbol inclinado bajo el paso

de tantos vientos

 

(hueco y reseco

de retorcerse en sus ramas)

me supe vivo:

 

temblé la escarcha, el misterio, el vacío

y no pude sino caer, abrazar

el tronco

y llorar tanta belleza

mezclando mi sal

con la tierra desnuda.

 

Al caer la tarde,

la postrera, callaremos las palabras

con las que enhebramos

los pedazos de la vida;

 

cuando llegue la noche

y se nos devuelva el silencio

oiremos al fin el latido.

 


Palabras para Hugo Mujica

Carlos Fajardo Fajardo

 

“Raro relámpago del instante” esa es la imagen exacta para denominar y entender la poética de Hugo Mujica. Es un instante en plenitud donde se celebra a la palabra como constructora de pensamiento, no como discurso explicativo ni retórico, sí como estelas instantáneas que piensan y anuncian, desde alguna parte, que al “otro lado”, en alguna “otra orilla” algo existe.

No es fácil, por lo tanto, descifrar el seductor y fugaz misterio que, con rigor y cuidado, dice sólo lo que necesita decir, oponiéndose a la anécdota, al relato minucioso de los exteriores. Algunos la denominan poesía hermética, tal como se le denominó a cierta poesía vanguardista por los que no entendieron que esa aparente oscuridad es más bien una puerta abierta a las transparencias, una afirmación de autonomía del poema, del ritual a que nos invita su lectura. De allí que lo enigmático de estos versos sea una rebelión contra el fácil oficio de entregarle todo ya construido al lector. Por el contrario, sus instantáneos relámpagos dejan que éste continúe el poema, se vuelva también asombro, descubra los rasgos ocultos tras subterráneas arenas.

La concentrada palabra de Mujica se mueve en una atmósfera entre real y telúrica, diría que construye una mística íntima, ideal, pero con raíces en la gracia de lo real, fluctuando entre la tradición de la poesía mistérica occidental y el espiritualismo naturalista oriental. Aquí Heráclito y los presocráticos dialogan con la seductora sabiduría del haiku; Martín Heidegger con las preguntas de los poetas filosóficos (sobre todo con Hölderlin, Paul Celan, Ungaretti, George Trakl, María Zambrano); o los místicos que se pierden para encontrarse -pienso en San Juan de la Cruz-, con la tradición del verso breve en la consagración del silencio devenido en exquisito sonido.

“Hay trozos de palabras como trozos de espejos/ cavan por dentro” ha escrito el poeta Mujica. Son los espejos puestos no sólo delante de sus múltiples rostros, sino también los de una naturaleza hecha imagen y reflejo desde la cual el poeta pregunta por el enigma de la vida. La naturaleza aquí no es simple telón de fondo o un mero escenario donde se exhibe la condición humana. Al contrario, es totalidad cósmica, ensoñación telúrica y terrestre, no un pretexto ni un medio para elaborar poesía, más bien es el Ser en sí y para sí, la energía fugaz que nos da conciencia de la variable densidad de lo cotidiano y que nos impulsa a meditar sobre ese extraño acontecimiento del existir.

Lo que se conjuga en la poesía de Mujica es la experiencia de lo inexpresable, el revelar lo irrevelable, lo que para todos no es visible; es decir, congrega lo imprevisto, lo insólito, o mejor, las inusitadas realidades que se encuentran dentro de las cosas, el otro lado y su milagro. Y todo esto lo conquista con una palabra despojada de cualquier explicación y de banalidad utilitaria. Su palabra nombra el mundo en su más intensa experiencia y total desnudez.

En estas ocultas transparencias está el hechizado ante el devenir del tiempo, “como sobre una roca en el mar/como hundiéndose de tanta fijeza”. Con plena sabiduría del desgaste que el tiempo opera en el ser y en el no ser, en la carne, en los objetos, Mujica eleva su palabra desde el vacío y bautiza las ausencias, las vuelve palpables a pesar de su naturaleza efímera.

“Esos pájaros dando a luz el espacio”, y que aletean, son sus poemas donde la eterna y trágica dualidad, con su lucha de contrarios se disuelve. Entonces, quietud y cambio, pensamiento y sentimiento, sueño y realidad, imagen y concepto, razón y pasión, Ying y Yang se integran en una unidad sonora. Tal es la utópica propuesta de algunos poetas occidentales y de los sabios poetas de Oriente.

De esta manera viajamos por esta poesía, página tras página, sintiendo relámpagos que indagan hondo con serena densidad y que construyen el fuego pero también la oscuridad.

 


Roberto Juarroz

SELECCIÓN DE POEMAS

 

16

 

Dividendos del silencio.

 

¿Qué puede escuchar un oído

cuando se apoya en otro oído?

 

La ausencia de la palabra

es un largo signo menos

que se desprende de su cifra.

 

El color es otro modo

de reunir el silencio.

La forma es un espacio distinto

que presiona al otro espacio

como si fuera una cáscara.

 

Un pájaro retrocede

ante un sol cuadrado y negro

y se para al revés sobre el alambre

donde calla un pensamiento.

Y el pensamiento retrocede a su vez ante el pájaro

como la goma de una honda

que arroja proyectiles de silencio.

 

Un pez enloquecido

desparrama el corazón del agua

en el centro del hombre

y allí abre el espacio

donde puede nadar

el silencio del pez,

su acrobacia de ausencia.

 

27

 

Entre pedazos de palabras

y caricias en ruinas,

encontré algunas formas que volvían de la muerte.

 

Venían de desmorir.

Pero no les bastaba con eso.

Tenían que seguir retrocediendo,

tenían que desvivirlo todo

y después desnacer.

 

No pude hacerles ninguna pregunta,

ni mirarlas dos veces.

Pero ellas me indicaron el único camino

que tal vez tenga salida,

el que vuelve desde toda la muerte

hacia atrás del nacer,

a encontrarse con la nada del comienzo

para retroceder y desnadarse.

 

26

 

La campana está llena de viento,

aunque no suene.

El pájaro está lleno de vuelo,

aunque esté quieto.

El cielo está lleno de nubes,

aunque esté solo.

La palabra está llena de voz,

aunque nadie la diga.

Toda cosa está llena de fugas,

aunque no haya caminos.

 

Todas las cosas huyen

hacia su presencia.

 

31

 

En esta hora en que las formas se deshacen,

los fantasmas han optado por sustancias más concretas.

Así mis manos y mis pies, por ejemplo,

descalabran de pronto sus fieles trayectorias

y se deslizan como acordes de una sumergida partitura.

Gestores ya de mis íntimos fantasmas,

acunan un salto donde existe un puente,

arman un puente en la total llanura,

manotean abismos como quien abre una ventana,

se turnan entre sí como columnas alternantes,

se arrojan como galgos

al cuello de la sombra de un transeúnte cualquiera

o desaparecen repentinamente en medio de la noche

o, lo que es peor, del día.

 

Las cosas nos traducen una nueva estrategia,

una técnica distinta,

que viene desde el fondo.

Los pájaros se callan a veces demasiado

o inauguran extrañas secuencias de sordinas.

El agua se improvisa en insostenibles regiones.

Las palabras recogen vestiduras abandonadas

y regresan después empujando al pensamiento.

Hemos creído tan sólo en dioses o en nosotros,

mientras las raíces adquirían nuevos modos de ser el fundamento

y los fantasmas se adiestraban en nuestra propia fisonomía.

Asistimos ahora a un replanteo de las tácticas del abismo,

a un reordenamiento de los estratos, las jerarquías y las densidades.

Tal vez mañana sólo seamos nosotros lo invisible,

los fantasmas de lo que fueron los fantasmas.

 

54

 

La ventaja de los hombres planos

es que pueden vivir en casas planas

y pensar pensamientos planos,

que caben entre las hojas de los libros.

 

No necesitan pasos en la noche

ni ramas en los árboles.

No necesitan muchas habitaciones,

ni templos, ni caricias, ni candados.

 

Los hombres planos tapan las miradas

con tapones de corcho.

Y en sus casas no puede entrar la muerte

porque no encuentra espacio.

 

Los hombres planos siempre nos despistan,

aunque no tengan sombra.

La luna les va tejiendo corazones

y el tiempo les va tejiendo resultados.

 

Si les falta un candil, siempre arde alguna vela.

Si les falta la voz, el viento los disfraza.

Y les basta un perfil para ubicarse,

mientras llega su noche sin relieves.

 


Laura Crespo

Sandra Susana Mora

LA POÉTICA DE ROBERTO JUARROZ

 

La poética de Roberto Juarroz ha descubierto un horizonte infinito y lo ha puesto de pie, lo ha hundido, vertical, en las alturas. Sus poemas insisten en el espíritu como un suave pero contundente golpeteo que aviva las formas rutinarias de nombrar lo que hay y que, como una llamada en el hombre, alerta sobre las otras formas de nombrar lo que hay, las que no existen y que él crea, como también crea cuando nombra lo que antes no estaba allí, no era.

           

El oficio de la palabra,

            más allá de la pequeña miseria

            y la pequeña ternura de designar esto o aquello,

            es un acto de amor:

            crear presencia.

 

Antologizar en nombre de alguien, es otra versión del “oficio de la palabra” que presupone siempre un duro ejercicio de transacción entre diversas alternativas posibles que se nos imponen en toda su complejidad como un algoritmo, para señalarnos tantálicamente los caminos no tomados.

Por un lado la necesidad de renunciar a tantos poemas, porque otros pueden parecernos, en lo aleatorio de la lectura que siempre cambia y se renueva, lo que más directamente nos habla a nosotros en particular o lo que está forjado en el lenguaje más perfecto (por su exacta inexactitud).

Luego tenemos el imperativo de no olvidar la “representatividad” de cada poema y buscar aquellos donde la presencia del poeta sea más visible, aquellos cuya lectura nos genere la certidumbre de que él se reconocería allí. Además están las antologías previas, no sólo la Antología Mayor (Buenos Aires, Lohlé, 1978), la única que el poeta compiló personalmente, sino las numerosas que se sucedieron en el tiempo, hechas por otros, y que de algún modo contribuyeron a cristalizar diferentes visiones de la poesía de Roberto Juarroz, sin contar las antologizaciones impromptu, cuya creación presenció el público en tantas memorables lecturas del poeta.

¿Qué hacer? ¿Soslayar todo esto y ensayar una mirada a partir de cero, suponiendo que ello fuera posible? ¿Intentar una summa de todas esas miradas seleccionadoras (y descartadoras), forjadoras de una nueva Poesía vertical de bolsillo? Ni lo uno ni lo otro. La decisión fue tener en cuenta la propia selección del poeta, hasta donde alcanzó a hacerla (Sexta poesía vertical) e intentar con el resto la aventura de una lectura "nueva" que pudiera presentar ángulos inéditos pero, al mismo tiempo, rescatar algunos de los poemas preferidos de Juarroz que no necesariamente hubieran sido seleccionados con anterioridad.

Esta lectura −como toda lectura− es provisoria. Parafraseando lo que dijera Valéry sobre el poema, implica un abandono no definitivo. Un abandono de lo que tal vez debería estar y no está. Un abandono de la pretensión de alcanzar una lectura definitiva.

Si no hemos querido construir un espacio vacío, tal vez, sin embargo, sea eso lo que hemos construido. Y si fuera de ese modo, quizás ése sería nuestro mérito: que lo que haga falta a quien lee hasta el punto de que necesite extender su visión para acceder a la totalidad de una de las obras poéticas más vivas y ricas en nuestra lengua. De ser así, el mejor destino de esta antología será constituirse para algún lector en una suerte de memoria futura. Y si así no fuera, habrá sido, sobre todo, un necesario, conmovedor ejercicio del recuerdo.

Antologizar: casi como optar entre qué poema perderá la vida para que otro la conserve, si es que el poema vive cuando alguien lo lee. Casi como intentar ofrecer mundos de lectura posibles poblados por lo que se considera más cercano al núcleo creativo de una poética. Y desaparecer totalmente tras algo que emerge: éste ha sido el criterio adoptado para la construcción de la breve cartografía que aquí presentamos de la obra de Roberto Juarroz.

 


Gonzalo Arango

MUERTE NO SEAS MUJER

 

Estás dormida a dos metros de mí.

En lugar de escribir me pongo a mirarte.

¡No hay nada que decir!

El silencio de una rosa en la noche da más testimonio de Dios que la teología, y tal vez tenga el secreto que la belleza de la palabra no puede nombrar.

Entonces me callo y te contemplo porque toda sabiduría es callada, y el éxtasis es superior al conocimiento. Y a lo mejor es verdad que la vida no es sino un cuento narrado por un idiota, como dijo Shakespeare.

Dudo ahora que exista una belleza superior a verte ahí, como una tentación, con los ojos cerrados, olvidando el mundo y olvidada de él, siendo yo el único ser y tu único testigo ante la vida y el tiempo. Tu sueño te aleja de mí, pero yo te poseo más plenamente.

No estás en mis brazos, pero tampoco estás en el tiempo, y es en ese rincón de la eternidad donde me reúno contigo, en una esencia tan total que nada puede separarnos: ni la pasión, ni los días, ni el recuerdo, ni el nocturno canto del búho, ni el horrible despertador de las 5 de la mañana.

Aunque quise despertarte para sentir la voluptuosidad de tus besos, de tus uñas que me confunden con una guitarra, ese placer insólito de ver animarse por el ardor de tu cuerpo toda mi materia espiritual adormecida por el razonamiento, elegí tu respiración inocente que te unía más a mí que las palabras, tus viles palabras que nos hablan del paso a la vida, y de que todo tiene un comienzo y un fin.

Entonces te abandoné para que al menos en tu corto sueño nunca te separes de mí, y así poder disfrutar por un momento esa imagen imposible y anhelada del amor eterno. Te miro y me lleno de piedad porque vas a morir, y no soy Dios para impedirlo.

Enciendo un cigarrillo y medito si hay justificación de vivir. Estás viva, es la única razón, y si mi amor tiene una esencia se reduce al deseo de hacerte inmortal , y a la desesperación de este deseo.

¡Qué silencio tan puro!

Te quiero recordar, mientras duermes, que no olvides este mundo. Más allá de tu sueño está la noche con sus pilas de estrellas, algunos grillos que cantan y el canto turbador del búho.

A veces me gusta imaginar este búho como un espíritu santo que baja del cielo a no dejar hundir el universo en las tinieblas, y a sostener con su canto la presencia infinita de la vida, mientras los hombres duermen, olvidan o se cansan de vivir.

Nada más que la noche, amor mío, y yo en ella, infinitamente grande para mí, tan espléndida para bendecirla o cantar yo solo su fastuosa belleza, el viento encima y la tierra debajo y la oscuridad en todas partes. La relativa luz de las estrellas agregando otro enigma a su insondable misterio, los soles negros y el canto de la rana en la piedra del lago con sus ojazos desmesuradamente abiertos al terror.

De pronto tengo la sensación angustiosa de que estoy perdido entre estas presencias fantásticas, los vastos territorios del cielo, el negro silencio nocturno, la rara melodía del grillo, el ganso en su aullido, el solemne reposo de todo lo viviente… Y miedo de mi vida algo fugitiva entre estas cosas menos importantes que yo, pero más imperecederas.

Entonces todo me parece absurdo, efímero, acosado por la muerte, y corro a despertarme para gozar en ti el minuto de vida que me queda, sentir el roce de tu piel, bañarte con el sudor del verano, sofocar el silencio y la quietud, y decirte que toda la ilusión de mañana es este instante en tus brazos a la orilla de la dicha. Si ahora desaparecieras todo quedaría vacío. Con tu sueño las cosas de nuestro alrededor se han sumido en la indiferencia, pero no han muerto.

Solamente se callaron para no despertarte.

Yo también temo deslizar esta pluma sobre el papel para escribir que te amo. Pero, ¿qué necesidad de decirlo si toda la alegría y la paz del mundo me vienen de tu sueño?

Y como todo lo has olvidado, también a mí que muero en tu sueño, me dejas en la más pura libertad de amarte, con una libertad tan absoluta y sin peligro que no pueden distraer tu pensamiento, ni los deleites animales, ni el pito del tren, ni el brillo de la luna, ni el dolor del mundo, ni mucho menos el poderoso y ardiente amor que te crucificó en la adolescencia.

Te quiero así, en esta soledad de los dos, unidos por el deseo y el miedo, presos en esta dulce sensación de eternidad, en la que sueñas y olvidas, y apenas te queda memoria para lo que no debe morir. Y prefiero tu olvido absoluto porque el recuerdo quiere decir que permites al tiempo abrir tumbas en nuestro amor.

Quédate donde estás, en el puro equilibrio de la noche y el día, en la nada de tu sueño feliz que es la otra cara del cielo, ese cielo invisible a todos, menos a mí. Ese cielo, en fin, ombligo o taberna para la embriaguez de los dioses que fueron condenados a la desesperación, cruz de tu carne donde me purifico, me santifico, me emborracho de amor para alcanzar el exilio de la pobre mente humana, y donde al perderme me salvo por una rara sensación de locura divina.

No tengo otro argumento para despertarte, amor mío, y no sé si debo separarte de esta nueva dimensión de tu amor en que eres mía más allá de la muerte.

___________

Cedido por Elmo Valencia (Compilador). Gonzalo Arango. Obra negra. Bogotá: Auros Copias, 2015.

Gonzalo Arango. Obra negra. Santa Fe de Bogotá, Plaza & Janés, primera edición en Colombia, abril de 1993, p. 138 - 139.

 


Idea Vilariño

NO

 

10

 

Decir no

decir no

atarme al mástil
pero

deseando que el viento lo voltee

que la sirena suba y con los dientes

corte las cuerdas y me arrastre al fon­do

diciendo no no no

pero siguiéndola.

(1968)

 

19

 

Alguno de estos días

se acabarán las bromas

y todo eso

esa farsa

esa juguetería

las marionetas sucias

los payasos

habrán sido la vida.

(1963)

 

34

 

No sé quién soy.

Mi nombre

ya no me dice nada.

No sé qué estoy haciendo.

Nada tiene que ver ya más

con nada.

Tampoco yo

tengo que ver con nada.

Digo yo

por decirlo de algún modo.

(8 de abril de 1962)

 

36

 

Se cerraron las puertas

sin ruido se cerraron

sonaron las trompetas

o sólo un bocinazo

y nos quedamos fuera

arañando sin fuerzas

dando débiles golpes

con las frágiles uñas doloridas.

(3 de julio de 1975)

 

38

 

La miel amarga

el cielo blanco

el mar asqueante

el perro

desgarrándome el cuello

y tú

un hacha en la mano

amenazándome.

(14 de junio de 1974)

 

39

 

Me cortan las dos manos

los dos brazos

las piernas

me cortan la cabeza.

Que me encuentren.

(c. 1964)

 

47

 

Como un disco acabado

que gira y gira y gira

ya sin música

empecinado y mudo

y olvidado.

Bueno

así.

(septiembre u octubre de 1966)

 

51

Epitafio

No abusar de palabras

no prestarle

demasiada atención.

Fue simplemente que

la cosa se acabó.

¿Yo me acabé?

Una fuerza

una pasión honesta y unas ganas

unas vulgares ganas

de seguir.

Fue simplemente eso.

(1964)

 

Idea Vilariño. Poesía completa. 2e. Barcelona: Lumen, 2010.

 


Jorge Gaitán Durán

SELECCIÓN DE POEMAS

 

SI MAÑANA DESPIERTO

 

De súbito respira uno mejor y el aire de la primavera

Llega al fondo. Mas sólo ha sido un plazo

Que el sufrimiento concede para que digamos la palabra.

He ganado un día, he tenido el tiempo

En mi boca como un vino.

Suelo buscarme

En la ciudad que pasa como un barco de locos por la noche.

Sólo encuentro un rostro: hombre viejo y sin dientes

A quien la dinastía, el poder, la riqueza, el genio

Todo le han dado al cabo, salvo la muerte.

Es un enemigo más temible que Dios,

El sueño que puedo vivir si mañana despierto

Y sé que vivo.

Mas de súbito el alba

Me cae entre las manos como una naranja roja. 

 

EL REGRESO

 

El regreso para morir es grande.

(Lo dijo con su aventura el rey de Ítaca)

Mas amo el sol de mi patria,

El venado rojo que corre por los cerros,

Y las nobles voces de la tarde que fueron

Mi familia.

Mejor morir sin que nadie

Lamente glorias matinales, lejos

Del verano querido donde conocí dioses.

Todo para que mi imagen pasada

Sea la última fábula de la casa.

 

QUIERO APENAS

 

Presto cesó la nieve, como música.

Pájaros y verdes cruzan por el frío.

Vas a morir, me dicen. Tu enfermedad

Es incurable. Solo puede salvarte

El milagro que niegas

Mas quiero apenas

Arder como el sol rojo en tu cuerpo blanco.

 

LA TIERRA QUE ERA MÍA

 

Únicamente por reunirse con Sofía von Kühn,

Amante de trece años, Novalis creyó en el otro mundo;

Mas yo creo en soles, nieves, árboles,

En la mariposa blanca sobre una rosa roja,

En la hierba que ondula y en el día que muere,

Porque sólo aquí como un don fugaz puedo abrazarte,

Al fin como un dios crearme en tus pupilas,

Porque te pierdo, con la tierra que era mía.

 

CADA PALABRA

 

Cuando la muerte es inminente, la palabra –cada palabra-

Se llena de sentido. La sentimos nacer al fin

Grávida, indispensable

Esplende lo que por años había sido nuestra

Duda: su fasto,

Conquista el mundo. Nombramos la centella que

Nos mata: el mundo

Es una palabra. No hay tiempo entonces que perder

Y esta experiencia última, única nos

Resarse de toda patria

 

AMANTES

I

Somos como son los que se aman.

Al desnudarnos descubrimos dos monstruosos

Desconocidos que se estrechan a tientas,

Cicatrices con que el rencoroso deseo

Señala a los que sin descanso se aman:

El tedio, la sospecha que invisible nos ata

En su red, como en la falta dos dioses adúlteros.

Enamorados como dos locos,

Dos astros sanguinarios, dos dinastías

Que hambrientas se disputan un reino;

Queremos ser justicia, nos acechamos feroces,

Nos engañamos, nos inferimos las viles injurias

Con que el cielo afrenta a los que se aman.

Sólo para que mil veces nos incendie

El abrazo que en el mundo son los que se aman.

Mil veces morimos cada día

 

II

                                                        

Desnudos afrentamos el cuerpo

Como dos ángeles equivocados,

Como dos soles rojos en un bosque oscuro,

Como dos vampiros al alzarse el día,

Labios que buscan la joya del instante entre dos muslos

Boca que busca la boca, estatuas erguidas

Que en la piedra inventan el beso

Sólo para que un relámpago de sangres juntas

Cruce la invencible muerte que nos llama.

De pie como perezosos árboles en el estío

Sentados como dioses ebrios

Para que me abracen en el polvo tus dos astros,

Tendidos como guerreros de dos patrias que el alba separa,

En tu cuerpo soy el incendio del ser

 

SE QUE ESTOY VIVO

 

Sé que estoy vivo en este bello día

Acostado contigo. Es el verano.

Acaloradas frutas en tu mano

Vierten su espeso olor al mediodía.

 

Antes de aquí tendernos no existía

Este mundo radiante. ¡Nunca en vano

Al deseo arrancamos el humano

Amor que a las estrellas desafía!

 

Hacia el azul del mar corro desnudo.

Vuelvo a ti como al sol y en ti me anudo;

Nazco en el esplendor de conocerte.

 

Siento el sudor ligero de la siesta.

Bebemos vino rojo. Esta es la fiesta

En que más recordamos a la muerte.

 

NO PUDO LA MUERTE VENCERME

 

No pudo la muerte vencerme.

Batallé y viví. El cuerpo

Infatigable contra el alma,

Al blanco vuelo del día.

En las ruinas de Troya escribí:

“Todo es muerte o amor”,

y desde entonces no tuve

descanso. Dije en Roma:

“No hay dioses, sólo tiempo”

y desde entonces no tuve

redención. Callé en España,

pues la voz de la ira desafiaba

al olvido con mis tuétanos,

mis humores, mi sangre; y

desde entonces no ha cesado

el incendio

 

De reposo

le sirva tierra extranjera

al héroe. Cante fresca hierba

como abeja del polvo por sus

párpados. Yo no me rindo:

quiero vivir cada día en

guerra, como si fuera el último.

Mi corazón batalla contra el mar.

 


Reynaldo García Blanco

OTROS CAMPOS DE BELLEZA ARMADA

 

Poeta que establece una relación de argumentos donde, primordialmente, testificar sobre su tiempo y las coordenadas más variadas que deslindan los reservorios de su memoria es santo y seña. Este libro consigue una precisión tan palmaria como sugestiva en el escrutinio de temas que trenzan la cartografía de Otros campos de belleza armada. Se trata de una voz diáfana y concisa, asentada en una gentileza de estilo donde las demarcaciones más inesperadas afianzan el despliegue de la remembranza. Tan vigorosa en lo diverso de su origen como tan precisa en lo manifiesto de su lenguaje, la poesía de Reynaldo García Blanco, sustancial y pertinaz heredero de Roque Dalton, Juan Gelman, Enrique Lihn, Nicanor Parra, Jorge Teillier…, corrobora sus dominios con aliento que se registra bien como coloquio íntimo o como perspicaz monólogo, brevedad puntual unas veces y otras sutil extensión, travesías para una lectura de hondo calado humano.

Eugenio Marrón

 

No ha sufrido deterioro la palabra poética de Reynaldo García desde que lo conocí en su tarea de Sísifo abaixando las velas, tampoco hay fractura en la amistad abrazada hace muchos años en Santiago de Cuba. Voz de cotidiana alborada, reposada, donde las cosas hablan quedo sin resignarse, casi remordiéndose por dentro. Apalabrar la mirada, derivar la contemplación de bodyart que se diluye en el ambiente, y ese ritmo de oración que acosa, da ganas y duele; poeta no del resistir sino de la re-existencia, del volver a existir. Otros campos de belleza que se arman para combatir el avance de lo terrible; el viejo Rilke asalta con su luz cotidiana en el verso.

Nota y selección de poemas Julio César Goyes

 

NO HAY QUE EXAGERAR

 

    A Israel Domínguez

 

Cuando la cerveza alemana baje de precio

vamos a beber hasta el delirio

 

Yo recitaré La bailarina española, de Rilke

 

y si hay un

piano                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   

un legítimo Steinway

te invitaré a que cantes Adiós felicidad

 

Cuando la cerveza alemana baje de precio

y finalmente podamos entender

qué es el producto interno bruto

los confines de la primavera

la Cábala y el salto cuántico

a lo mejor seremos héroes o mártires

 

Pero no hay que exagerar

sigamos con este bolero

con la noche oblicua de mayo

y los ómnibus imposibles

 

Cuando la cerveza alemana baje

yo te voy a llamar.

 

BODYART

 

¿Por qué me miras?

 

No te miro

te contemplo

 

Contemplar es simplemente

dejar  que los ojos descansen fijamente

sobre algún objeto escogido

y sentirlo,

o como dicen los budistas

llegar a serlo.

 

¿Me entiendes?

 

TE ESCRIBO EN EL AÑO DEL PERRO

 

Te escribo en el año del perro para decirte que no creo en los horóscopos. Han sido demasiadas las guerras, los jardines arrasados, los giravientos tirados al olvido. Nadie es carne de la carne sin alistar los brazos. Caen los miércoles como la mostaza en el mantel. No es posible definir los denarios para comprar el pan y los libros que otros compraran a precio de usura. Te escribo en el año del perro sin hacer caso de la jauría, de esas músicas que caen de sopetón, nos ponen cardiacos, irreverentes, sordomudos. Aquí no hay línea de la mano izquierda, no hay runas, no hay una solvencia para sentarnos sobre una piedra blanca. En el espejo del agua se pueda leer el día de la muerte o el casamiento. Han sido suficientes los sobresaltos a mano armados, a mano profundos, a mano silbantes que nos saluda, nos dice adiós y luego busca el cuello y nos ahogamos. Aquí no hay signos zodiacales, peces sombríos o palomas mensajeras que traigan un respiro. Soy el húmero, el coyote, la platea donde bailo la danza de la sobrevivencia y esto no está escrito en ninguna parte. Te escribo en el año del perro para decirte que no creo en los horóscopos.

 

TIJUANA BAR

 

Una vez escribí sobre las tetas de Lena Horne. Aquí dentro el humo de las amapolas es una cuestión política. Allá afuera la gente no sabe que el mundo fue descubierto por las mujeres rubias. En la gramola ponen a Chabuca Granda cosa rara en este noviembre a las nueve de la noche. Poco a poco llegan las bailarinas y los taxistas que vienen a despertarse.  Cuentan los denarios del día. Esto no lo dicen los noticieros. Y sin embargo aquí hay muertes y sacrificios. Lunas menguantes en cruz. Pájaros de humo que esperan el amanecer. En Tijuana Bar cantan el himno nacional al llegar la medianoche. Son los patriotas del alcohol. Son los parroquianos que a veces se acuerdan de Lena Horne y sus tetas políticamente correctas.

 

MI MUJER PIDE QUE LE HAGA UNAS FOTOS

 

Es sábado

estoy  harto de las músicas del vecino

de la televisión

y el hedor de las piedrecillas sanitarias del gato

 

Mi mujer pide que le haga unas fotos

cruza las piernas

mueve la cabeza y se despeina

 

Llovió en la tarde

el olor del pasto sube cuatro pisos

se arremolina y mueve los tapices

 

Me siento en el piso

busco el ángulo inesperado

 

Al fondo la pared blanca

y mi mujer ahí

como si octubre fuera eso

una mujer sentada

convertida en píxeles mientras allá afuera

los vecinos hacen la vida

otras fotos.

 

GANAS DE ASALTAR UN CUARTEL

 

Hoy tuve el país encima

sol que restalla en las sienes

animal prehistórico que asoma su cabeza

 

Hoy fui historia

cartógrafo calle arriba sin otro asomo que la vecindad

 

Recordé la codorniz

el pájaro que pudo ser bizambo

la paloma cuando aun no era el símbolo

 

Hoy fui Capdevila algo de Agramonte

uno de los tabaqueros de trampa

el edecán que lo oyó todo

y no dijo esta palabra es mía

 

Hoy tuve el país encima

lo sé por este alborozo

estas ganas de asaltar un cuartel

no decir nada aunque me saquen los ojos

 

Así de breve

así de profundo instante.

 

OTROS CAMPOS DE BELLEZA ARMADA

 

Han de llegar otros campos de belleza armada. Perder la respiración en lo alto del camino. Esperar a que vuelva silbar el pájaro del silencio. Hacer un mapa sonámbulo que atraviese los páramos del sueño. Quedarnos en la quietud de la batalla, en ese ardor que deja la guerra. Contar de a pocos las heridas, los denarios, los participios que deja la saliva ardiente cuando se ha subido la cuesta. Han de llegar con sus viejos discos de 45 revoluciones por minutos, sus pancartas a contraluz, a contraluna, sus nanas para dormir al hijo que no van a tener. Campos que ya fueron arrasados por la ventisca, las bombas, los dinosaurios. Ahí vienen los que tuvieron otro nombre, otra leyenda y pasaron de largo como una sombra. Son los que se llevaron a Rimbaud en la mochila, se machacaron la memoria con César Vallejo y dejaron el hálito de una mujer encinta. Vienen de la frontera, del interior, de la selva que ya no es oscura. Se cuidan del asma, de la nostalgia, de los traidores. Vienen a pura luz, a tenor de una palabra que los nombra rumbo al misterio. Vienen con la guitarra, los lugares comunes que hacen la vida y la muerte. Vienen de cimitarra y con las manos chamuscadas. Otros campos de belleza armada para entrar despacio con la vida en ristre nos esperan. Nos esperan.

 

Reynaldo García Blanco. Otros campos de belleza armada (Premio Milanés 2013). Ediciones Matanzas: Cuba, 2014.

 


Esther Castañeda

Recital de Esther Castañeda, a su derecha

Carmen Luz Bejarano y a su izquierda, al fondo,

Blanca Varela

 

FALSO HUÉSPED

 

ángulo

ponto

cerebeloso

así comienza

viajero

increíble

ajeno

falso

huésped

mío

vivo

redivivo

 

MI CUERPO

 

En el lugar

más pequeño

de mi cuerpo

albas

aromas

y atardeceres

libres

 

SIN RESTRICCIONES

 

Amo tu piel

durazno

las ondulaciones que a cierta hora

adoptas

el olor que flota en mí después

y extiendo

perezosamente

otra vez

mi edad

 

LIMA

 

Lima cubre de elegías este espejismo

de puerto lejano

 

Con el saco al viento

tu cuerpo oscila como ícono envuelto en seda

retiro las cortinas

y me hundo en el desnudo

en el placer de peinarnos

bajo las aguas.

 

Vértigo familiar

las posibilidades se repiten como imágenes.

 

ESPACIOS PARTICULARES

 

Todos los espacios están comprendidos en mi reino

alzo la voz

y se extiende la sangre

como el humo en las batallas.

 

Sin pudor

embisto conceptos

plegarias

y las oleadas surgen en una biblioteca

el aula

la vieja avenida Pizarro

construida al impulso de tu cuerpo.

 

Así fundé mi casa

y el deseo.

 

ASOMBRO

 

Puedo reproducir tu figura

mas tu cabello se pierde en la memoria

 

Los años conducen

a conocimientos incompletos.

 

ELLA

A Diana Miloslavich

 

Ella

niega atardeceres

antiguas máscaras

elige

prácticas personales

mitos personales

en un bar ignoto extiende la invitación

pequeñas negativas

nuevamente

y echa un brindis

al demonio

 

ÍDOLO

 

antes del cierzo

levanta

brazo derecho

todos los días

cautivo peso

delgado ídolo.

 

Poemas tomados de Falso huésped, Lima, Eds. Flora Tristán, 2000.

 

                                                                                                 

                                                                

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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