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Carlos Díaz Sanclemente

LA PLANEACIÓN PREVENTIVA DE RIESGOS COMUNITARIOS Y DEL TRABAJO EN EL ABASTECIMIENTO DE AGUA Y SANEAMIENTO ANTE LA PANDEMIA DE LA COVID-19

 

Si partimos de la evidencia de que ante la complejidad de los hechos los seres humanos no siempre actuamos de manera racional y de que frente a graves episodios siempre habrá aspectos del pasado que seguirán influyendo en las equivocaciones, es mi deber como ciudadano y como profesional magister en sistemas de gestión considerar que desde el inicio del confinamiento obligado en Colombia por la pandemia ocasionada por el Virus Covid-19, en cierta medida poner de presente qué se ha hecho y cómo se podría reaccionar de forma adecuada en el abastecimiento de agua y saneamiento y, de paso, como avanzar en algunas líneas para el futuro inmediato del sector.

Esperemos que ante el hecho histórico que nos acontece y cuando la perspectiva del tiempo permita un riguroso análisis, probablemente se verá que ha existido complejidad, irracionalidad y azar para poder justificar nuestros procedimientos y explicar lo sucedido.

En Colombia, el sector de los servicios públicos de suministro de acueducto no ha reaccionado rápido desde los primeros días de confinamiento el pasado marzo, debido a que no se ha formalizado un comité de crisis Covid-19 con representación de cada empresa operadora, que trace una senda que haga simple lo complejo, que trate de llevar racionalidad a las actuaciones, y que no dependa del azar, con el mayor consenso posible que garantice calidad, continuidad y asequibilidad en el suministro de agua como un servicio esencial y de primera necesidad para toda la población, dado el estado de confinamiento actual.

En este orden de ideas, la obligación de asegurar la prestación del servicio, manteniendo nuestra conocida vocación de servir a los usuarios, es interdependiente con la necesidad de garantizar la seguridad de todos los empleados del sector.

Se debe concertar con las entidades correspondientes para transmitir que no hay problemas de salud ni riesgos relacionados con el suministro de agua potable en la red de distribución de los municipios, ni con el saneamiento de las aguas residuales. Se debe evaluar los actuales sistemas de desinfección aplicados en el tratamiento de las aguas de consumo y establecer cómo se puede asegurar un adecuado nivel de protección ante este nuevo virus Covid-19. Se debe justificar, en consecuencia, que no existe riesgo alguno ni en el consumo del agua, ni en las actividades necesarias por parte del personal de los gestores de los sistemas de abastecimiento (toma de muestras en depósitos y red, acceso y actividades en las instalaciones, reparaciones, etc…).

Cabe recalcar a la comunidad que el Coronavirus es muy sensible a los procesos de desinfección, como el cloro y derivados, la radiación ultra-violeta, las soluciones alcohólicas e incluso el jabón común; es decir, que existen muchos tratamientos eficientes para eliminarlo o inactivarlo.

Una vez se inicien los contactos entre las diferentes asociaciones y agremiaciones nacionales, irán unificándose varias líneas de actuación, a modo de medidas mínimas, para que se garantice el servicio, como las siguientes:

  • Implementar planes de contingencia para un suministro seguro.
  • Crear gabinetes permanentes de crisis en cada operador.
  • Promover el reconocimiento de los gestores del sector como operadores de servicios esenciales (incluyendo también a los sub-sectores relacionados como laboratorios de agua, servicios de bioseguridad y salud ambiental, suministro de bienes, repuestos, equipos y tecnología, servicios de eliminación de lodos y residuos y, en general, todas las actividades en la cadena de suministro del sector).
  • Justificar que los empleados de los procesos de suministro de agua y saneamiento, puedan hacerlo en equipo, con las reglas de aislamiento necesarias; por razones técnicas y de prevención de riesgos laborales, muchas de las actividades relacionadas con el tratamiento y suministro requieren la presencia de más de un empleado en un mismo lugar de trabajo.
  • Establecer equipos humanos de back-up que permanezcan aislados en sus hogares, en previsión de casos de infección entre el personal de los centros operativos.
  • Proteger al personal de los call-centers, laboratorios, sistemas de información, control telemático de infraestructuras, etc… que permita la gestión eficiente sin incidencias.
  • Proteger a los consumidores vulnerables, con baja capacidad de pago; aunque esta medida ya estaba implementada mucho antes del comienzo de la crisis, implica de facto que el suministro de agua potable no se interrumpe a aquellas personas que no puedan hacerse cargo del pago de estos servicios debido a su situación económica.
  • Garantizar el suministro de los reactivos químicos y sanitarios necesarios para llevar a cabo con éxito la potabilización del agua y el tratamiento de las aguas residuales; no sólo de los productos de potabilización (básicamente floculantes, coagulantes y desinfectantes), sino también de geles hidro-alcohólicos, bactericidas, líquidos desinfectantes, así como de equipos de protección como máscaras, trajes, guantes desechables y otros productos y medios similares.
  • Reforzar preventivamente el nivel de cloración de las aguas de consumo, siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias y de organismos internacionales de referencia.
  • Redimensionar los puntos de control para garantizar la continuidad de los servicios de suministro y saneamiento.
  • Suspender las interrupciones de suministro programados (cortes para trabajos de mantenimiento o reparación).

 

En estas y otras medidas que se llevan a cabo o se deben de aplicar por la contingencia, prevalece el cuidado de las personas (proveedores, empleados y consumidores) y el mantenimiento del servicio esencial para los ciudadanos.

Al mismo tiempo, se deben revisar y/o implementar medidas singulares acorde al estado de alarma en cada región o localidad:

  • Implementación del teletrabajo para personal de oficina, no asignado a operaciones de mantenimiento, reparación, averías, etc…
  • Cierre de oficinas para los servicios comerciales.
  • Reducción de personal en call-centers, para mantener medidas de seguridad.
  • Suspensión de todas las actividades extraordinarias de mantenimiento.
  • Creación de puntos de control de contingencias para garantizar la continuidad de los servicios de suministro y saneamiento.
  • Creación de turnos para el uso de infraestructuras comunes y evitar aglomeraciones.
  • Implementación de medidas de higiene y desinfección tanto en instalaciones como en equipos, vehículos, maquinaria y material de trabajo, de acuerdo con las recomendaciones de las autoridades sanitarias.

 

Se debe crear un cuadro de mando unificado que se encargue de revisar y actualizar periódicamente la situación de cada departamento y por tanto de los más de 50 millones de habitantes que utilizamos los servicios de agua y saneamiento; básicamente para conocer si existen impactos operacionales de importancia y afecciones reseñables a nuestros clientes. Todo ello de forma transparente, inmediata y con ánimo de ayudarnos unos a otros en la estrategia común de garantizar una gestión eficaz y eficiente.

Este precedente de integración, evaluación y planeación preventiva sería destacable para ayudar a aportar a situaciones de crisis como la actual a detectar y poder inspirar mejores prácticas (planes de contingencia y resto de medidas) que sean más efectivas y prácticamente sin costes asociados.

Algunas propuestas de medidas inmediatas en el escenario posterior a la pandemia ocasionada por el Covid-19:

  • Basados en la inversión anual que actualmente hacen los operadores en Colombia, se debe reconocer la necesidad de responder a la pandemia con un vigoroso Plan de Recuperación Económica para todo el país respaldada en la idea de incluir en el mismo al sector del agua.
  • Hay que medir los efectos de la pandemia en cuanto a la capacidad para mantener los planes operativos existentes y los compromisos adquiridos en inversiones, debido a las posibles caídas significativas de los ingresos por facturación (menor consumo).
  • En ese avance e impulso, deben mantenerse vigentes los principios de Recuperación de Costos y de que “Quien Contamine Pague”. Igualmente para seguir evitando que sustancias nocivas lleguen a las plantas de tratamiento de agua residuales, debería continuarse con los esquemas de Responsabilidad Extendida del Productor.

 

En situaciones como la actual, se pone de manifiesto el tremendo esfuerzo que se ha realizado en el sector para avanzar en la sostenibilidad de infraestructuras, en la resiliencia de las mismas y en la búsqueda constante de la eficiencia.

Esperemos que un análisis futuro no detecte irracionalidad, ni azar en nuestras respuestas.

 

 

                                                                                                 

                                                                

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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